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Una latina cuenta cómo consiguió llegar a una de las universidades más prestigiosas del mundo con una beca casi completa

Una latina cuenta cómo consiguió llegar a una de las universidades más prestigiosas del mundo con una beca casi completa

Isabella Armas, estadounidense y con raíces venezolanas, cuenta cómo consiguió ser aceptada y becada por Cornell University para estudiar Biología y Comunicación Social. Para esta joven, de 18 años de edad, la poca información sobre las universidades, becas y oportunidades de estudio es uno de los principales retos a los que se enfrenta la comunidad hispana cuando quiere continuar la educación superior.

Uno de los grandes desafíos que enfrentamos muchos hispanos cuando deseamos seguir nuestros estudios universitarios es la falta de información. El proceso es demasiado complicado y no lo conocemos. Mi mejor amigo y su familia son completamente estadounidenses y por eso conocían todo, sabían qué hacer y cuándo.

Nací en Estados Unidos, pero viví en Venezuela y en Colombia durante mis primeros años. Cuando regresé a Estados Unidos estaba en quinto grado y desde ese momento recuerdo que mis compañeros hablaban de las universidades a las que habían ido sus padres y que ellos soñaban con estudiar en ellas. Eso era algo que yo no tenía como referencia, así que cuando llegó el momento de decidir en cuál universidad quería estudiar, tanto mis padres como yo estábamos perdidos.

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Si no estás atento a los plazos o no conoces todo lo que existe, es probable que pierdas la oportunidad de optar a una beca. Por eso creo que siempre se debe buscar ayuda, pues no disponer de la información te puede poner en desventaja. Pero no es algo imposible, solo que nos toca trabajar más duro. Al final del día siento que ser hispana, con buenas notas e involucrada en varias actividades, resultó atractivo a las universidades a las que envié mi solicitud de ingreso. Siento que hay oportunidades para las minorías, pero tienen que buscarse. Hay que contactar a los departamentos de diversidad de las universidades para ver sus recomendaciones, por ejemplo.

Un promedio de notas para competir

Antes de entrar a high school los profesores siempre nos decían que desde noveno grado se empieza a trabajar el promedio de notas para ir la universidad. En ese momento sentí que debía enfocarme en mis calificaciones y empecé a estudiar pensando en ser admitida en las universidades que yo quería, aunque no fuera tan fácil que me aceptaran.

"Al final del día siento que ser hispana, con buenas notas e involu...
"Al final del día siento que ser hispana, con buenas notas e involucrada en varias actividades, resultó atractivo a las universidades a las que envié mi solicitud de ingreso".


Por esa razón, ese año tomé mi primera clase AP (materia avanzada que permite obtener créditos universitarios). Decidí comenzar con una que me resultara fácil, en vez de hacerlo con otra que pudiera ser más complicada. Inscribí español para hispanoparlantes porque lo conozco bien y porque sentía que me ayudaría a mejorar cómo escribir en ese idioma, porque lo estaba olvidando. Obviamente, las materias AP no son tan fáciles como las clases regulares o las clases honors, pero hay que tomarlas si quieres mejores resultados.

Luego de esa experiencia fui subiendo la carga: en el décimo grado tomé tres AP, en el junior year (penúltimo año) tomé cinco y en el senior year (último año) tomé cinco también. En mi colegio, Cypress Bay High School en Weston, Florida, muchos estudiantes querían tomar este tipo de materias, así que en los salones siempre había mínimo 20 estudiantes, que era lo que se necesitaba para que las abrieran.

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Las actividades extra también dan brillo

Participé en el modelo de Naciones Unidas porque pensaba que esta actividad podría tener algún valor cuando me tocara optar a una universidad. Sin embargo, llegó a gustarme tanto que me propuse tener una responsabilidad en la organización: primero fui secretaria y en el último año de fui presidente.

En noveno grado empecé a estudiar teatro, pero eso no lo hice pensando en la universidad sino porque era algo que me atraía. Me permitía liberar el estrés y también tener un mejor rendimiento en clases porque aprendí a comunicarme y a hablar frente al público. Pero, al final, también creo que me ayudó mucho, porque con esta actividad obtuve varios premios que pude incluir en el currículum. Además, pienso que el hecho de que yo fuera mimo, como no es algo muy común, fue algo atractivo para las universidades.

“Si no estás atento a los plazos o no conoces todo lo que existe, es pro...
“Si no estás atento a los plazos o no conoces todo lo que existe, es probable que pierdas la oportunidad de optar a una beca".


Entre la práctica y la tensión de los exámenes estandarizados

Un paso muy importante cuando uno está en high school son los exámenes ACT y SAT (son los más requeridos para ingresar en las universidades de Estados Unidos). Yo quería presentarlos al menos una vez cada uno, porque necesitaba saber en cuál de los dos salía mejor. Los meses previos sentía demasiado estrés, porque todo el mundo me decía que eran lo más importante.

Cuando los tomé la primera vez no salí tan bien como esperaba y me afectó mucho, pues sentí que no iba a poder entrar en las universidades que quería, que ese resultado me iba a limitar… Pero enseguida pensé: ‘Tengo que prepararme mejor para la próxima vez’.

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Recuerdo que me dijeron que la mejor manera era tomar un curso, pero costaban entre 800 y 1,000 dólares, y mis padres no tenían para pagar eso. Entonces fui a la biblioteca, conseguí libros que tenían exámenes modelos y los fines de semana me ponía a estudiar. Estos exámenes implican mucha práctica para familiarizarte con la manera en que plantean las preguntas.

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Cuando los presenté la primera vez obtuve la misma nota en ambos. La segunda vez saqué un poco más en el SAT que en el ACT, de manera que la tercera vez decidí presentar solo el SAT para mejorar el resultado. Y así fue.

Un ensayo que abre puertas

Una de las partes más difíciles de la solicitud de ingreso a las universidades es el ensayo, porque tienes que escribir sobre ti en 650 palabras, y las preguntas que te dan para que te guíes no son tan específicas. Uno tiene que ser creativo, porque debe demostrar que es mucho más que un simple estudiante. Es una oportunidad para que te conozcan como persona, para mostrar más que el nombre en una aplicación.

En el colegio me recomendaron que hiciera una metáfora para ser más creativa y eso hice. Entonces escribí partiendo de ese juguete con el que todos jugamos alguna vez cuando éramos bebés: ese que consiste en poner la figura correcta en el espacio donde va. La estrella debe encajar en la ranura con forma de estrella, lo mismo que el círculo, el cuadrado... Hablé de cómo yo soy una de las piezas que nunca encaja en una sola figura, porque me considero venezolana, estadounidense y como también viví en Colombia durante cuatro años, me siento un poquito de allá. Nunca me siento completamente del lugar en el que estoy y eso fue lo que quise transmitir. He vivido en varios lugares y aprendí un poco de cada cultura, por eso me hice una persona más abierta a las ideas de otros. Eso fue lo que conté.

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Escoger la universidad es la mayor decisión

El primer paso de todo este proceso es investigar mucho y hacer una lista de universidades. Como desde octavo grado siempre estuve a gusto con Biología, hice mi selección pensando en las escuelas que eran buenas en esa carrera. Al principio fue algo muy informal, escogía pensando en las que estaban cerca de mi casa.

Fue en noveno grado que aprendí sobre la Ivy League, que son las universidades más viejas y mejores de Estados Unidos. Entonces comencé a interesarme en Cornell, que está en el estado de Nueva York. Era algo mágico lo que sentía cuando veía las fotos de ese lugar. Quería ser parte de esa comunidad. A lo mejor eso me limitó a la hora de evaluar otras opciones, aunque ahora es que soy consciente de eso.

Opté a nueve universidades porque en el colegio me recomendaron que incluyera no solo las que estuvieran a mi alcance, sino las que estuvieran por debajo y por encima de mi alcance. Con la frase a ‘mi alcance’ se referían tanto a la parte económica como a la parte académica. Y, si bien yo le prestaba atención al aspecto financiero, me enfoqué más en construir un buen promedio y un buen perfil. Al final envié mi solicitud de ingreso a tres universidades de Florida: Florida State University, University of Miami y University of Florida, pensando que me iban a aceptar por mi promedio y mis resultados del SAT. Pero también incluí otras como: Tulane University, Emerson College, Cornell University, Boston University, The University of North Caroline at Chapel Hill y Northeastern University. Me aceptaron en seis de las nueve universidades, pero después de recibir las respuestas de Boston University y Cornell University me centré en esas dos.

“Ser hispana, con buenas notas e involucrada en varias actividades creo que resultó atractivo a las universidades a las que envié mi solicitud de ingreso”

Me costó mucho decidirme. Recuerdo que fue muy estresante, sobre todo porque no las conocía en persona. Lo ideal hubiera sido visitarlas antes, con calma, pero tuve que hacerlo un fin de semana antes de que finalizara el plazo que tenía para dar la respuesta.

Me decidí por Cornell, donde estudio Biología con un 'minor' (concentración académica secundaria) en Comunicación Social, porque siempre había pensado en ella, a pesar de que eso implica estar lejos de mi casa y de la ciudad, lo que es bien difícil.

Fui muy afortunada porque no tuve que solicitar otras becas. El paquete que me ofreció Cornell incluía un alto porcentaje de lo que necesitaba para pagarla. Solo me falta cancelar este año 3,000 dólares, para lo que pedí un préstamo a la universidad, pero esto último siempre debe ser la última opción porque las tasas de interés son muy altas. El año que viene espero trabajar para la universidad y pagarle lo poco que no me incluye la beca.

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La familia y el consejero como puntos de apoyo

Mi papá es coronel retirado del Ejército venezolano y trabaja como conductor de Uber. Mi mamá es diplomática venezolana retirada y ahora tiene una oficina de trámites consulares en Weston. Ellos fueron mi gran apoyo en la etapa de optar a las universidades. Siempre me decían que no me angustiara por el dinero porque, aunque no tenían para pagar la universidad, iban a encontrar una manera para hacerlo; y que por lo único que tenía que preocuparme era por mis estudios. Eso me ayudó mucho.

Igual lo primero que hice fue buscar qué posibilidades y alternativas tenía para que mis padres no tuvieran que pagar tanto dinero. Entonces, apenas pude llené la FAFSA, que es la ayuda que el gobierno te puede dar de acuerdo con tu situación financiera y que usan las universidades para las becas.

"El primer paso de todo este proceso es investigar mucho y hacer un...
"El primer paso de todo este proceso es investigar mucho y hacer una lista de universidades".


En el colegio siempre recibí consejos generales, porque éramos alrededor de 4,600 estudiantes y eso hacía muy difícil reunirse con un consejero. Pero para mí fue muy importante contactar a una persona que trabaja para las escuelas públicas del condado de Broward, en Florida, que me ayudó muchísimo. Con la experiencia que tenía me animó a no rendirme en el camino a una buena universidad.

Siempre me dijo que sí podría entrar a Cornell University aunque no tenía el promedio y que no desistiera, porque las universidades más grandes ayudan con más dinero a los estudiantes que no pueden pagar, pero que tienen buenas notas.

Katiuska Silva realizó entrevistas y el trabajo de edición de esta historia.

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