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Fernando Karadima en el tribunal

Chile: sacerdote acusado de abuso sexual testifica en corte

Chile: sacerdote acusado de abuso sexual testifica en corte

El clérigo negó las acusaciones este miércoles

Fernando Karadima en el tribunal
Fernando Karadima en el tribunal

Un conocido sacerdote al que el Vaticano castigó por abuso sexual sostuvo el miércoles su inocencia al comparecer ante un tribunal por una denuncia que tres de sus víctimas presentaron contra la Iglesia católica de Chile.

Con el cabello entrecano, el padre Fernando Karadima ingresó al tribunal con un alzacuellos y salió con un rosario en la mano, escoltado por agentes policiacos luego de más de dos horas de interrogatorio.

Molestos manifestantes esperaron afuera de la corte. Algunos le gritaron "¡pedófilo!" y golpearon las ventanas entintadas de la camioneta que lo llevó de regreso al convento donde ha estado viviendo en aislamiento desde que el Vaticano le ordenó en 2011 que lleve una vida de penitencia y oración por abusar de jóvenes varones.

"No reconozco los abusos, con niños nunca, jamás", dijo Karadima, de acuerdo a una transcripción de la corte obtenida por The Associated Press. "Sostengo mi inocencia. Nunca tuve relaciones sexuales con los actores".

Karadima fue en algún momento uno de los sacerdotes más populares de Chile. Estuvo al frente de la parroquia de El Bosque en Santiago durante casi seis décadas antes de que surgieran las acusaciones de abuso en abril de 2010, cuando una investigación noticiosa sobre los cargos fue transmitida en la televisión estatal. Dos meses después, el arzobispo de Santiago, el cardenal Francisco Javier Errazuriz, hizo llegar las acusaciones al Vaticano ante una oleada de casos de abusos en todo el mundo.

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Las víctimas señalan que las acusaciones contra Karadima fueron reportadas desde antes, pero ignoradas por el cardenal. Errazuriz, uno de los nueve cardenales que componen uno de los principales paneles de asesores del papa Francisco, reconoció en un testimonio ante la corte que no actuó oportunamente ante varias acusaciones de abuso porque creía que eran falsas.

Un juez chileno determinó después que las acusaciones de abuso contra Karadima eran fundadas, pero decretó que habían proscrito y por lo tanto no podía llevarse a cabo un juicio.

Las tres víctimas que demandaron acusan a la Iglesia católica de Chile de encubrimiento y exigen una indemnización de 640.000 dólares en total y una disculpa pública. La Iglesia ha rechazado dicha acusación.

Karadima testificó el miércoles que se enteró por primera vez de las acusaciones en su contra en 2010 por medio de la prensa, e indicó que sus superiores nunca lo sancionaron, según documentos de la corte.

"Él no ha cambiado la posición de negar todos los hechos, de no acordarse de muchas cosas que declaró antes", dijo Juan Pablo Hermosilla, abogado de las tres víctimas, después de la audiencia.

"Fue una declaración de muchos 'no me acuerdo', una cosa esperable. Cuando le convenía se acordaba", agregó.

El castigo del Vaticano para Karadima es uno que se dicta regularmente para los sacerdotes de edad avanzada que abusaron de niños hace años. En lugar de someter a los sacerdotes y a las víctimas a un largo juicio eclesiástico, que podría no finalizar antes de que el clérigo en cuestión fallezca, la Santa Sede puede imponer una sanción administrativa como la que recibió Karadima, que le permite conservar el título de sacerdote pero prácticamente lo deja fuera de sus funciones.

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