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El Primer ministro japonés, Shinzo Abe, se convirtió en el primer dirigente japonés en tomar la palabra ante el Congreso.

Abe reiteró 'remordimiento' de Japón y habló del TPP ante el Congreso de EEUU

Abe reiteró 'remordimiento' de Japón y habló del TPP ante el Congreso de EEUU

El Primer ministro japonés se convirtió en el primer dirigente de su país en tomar la palabra ante el Congreso.

El Primer ministro japonés, Shinzo Abe, se convirtió en el primer dirige...
El Primer ministro japonés, Shinzo Abe, se convirtió en el primer dirigente japonés en tomar la palabra ante el Congreso.

El Primer ministro japonés, Shinzo Abe, se convirtió en el primer dirigente japonés en tomar la palabra ante el Congreso, un privilegio reservado a los mejores amigos de Washington.

Abe reiteró este miércoles en Washington el "profundo remordimiento" de Japón por su pasado militarista en Asia, pero no pronunció las palabras de excusas esperadas por los defensores de las esclavas sexuales asiáticas abusadas por el ejército imperial japonés.

"Después de la guerra, nos comprometimos con un camino, de fuertes sentimientos de profundo remordimiento con respecto a la guerra. Nuestros actos han hecho sufrir a los pueblos de los países asiáticos", dijo Abe durante un histórico discurso pronunciado ante el Congreso estadounidense en Washington.

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Estas posiciones incluyen las "excusas sinceras" del primer ministro Tomiichi Murayama en 1995.

Shinzo Abe también incluyó en sus condolencias a los estadounidenses, por las víctimas de ese país durante la Segunda Guerra Mundial.

"Mis queridos amigos, en nombre de Japón y del pueblo japonés, expreso con un profundo respeto mis condolencias eternas a las almas de todos los estadounidenses perdidas durante la Segunda Guerra Mundial", declaró el dirigente nipón, el primero en la historia en expresarse ante las dos cámaras del Congreso reunidas.

Momentos antes, Abe había visitado el memorial de la Segunda Guerra Mundial en Washington, donde depositó una corona de flores en honor a los 400,000 estadounidenses muertos durante el conflicto.

La etapa del memorial era simbólica por la cercanía del 15 de agosto, cuando se cumplirá el 70° aniversario de la capitulación de Japón en 1945.

Varias voces, especialmente en el Congreso, se elevaron para reclamar declaraciones oficiales fuertes y excusas formales, en particular por las 200,000 mujeres "de confort" introducidas a la fuerza en burdeles del ejército japonés, principalmente coreanas y chinas.

Una de ellas, Lee Yong-Soo, de 87 años, fue presentada en las tribunas del público del Congreso, invitada por un congresista demócrata, Mike Honda.

El Acuerdo de Asociación Transpacífico

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El primer ministro de Japón alegó además ante el Congreso de EEUU que el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) "va más allá" de los beneficios económicos y subrayó sus bondades en materia de seguridad y "su impresionante valor estratégico".

El mandatario nipón defendió la implantación del tratado de libre comercio ante la sesión conjunta del Legislativo estadounidense, en un discurso en el que también abordó las heridas de la II Guerra Mundial y los retos a los que se enfrenta la región Asia-Pacífico.

Abe insistió ante los legisladores, quienes ahora debaten una legislación para acelerar el proceso del acuerdo que los dos países quieren rubricar, en que EEUU y Japón están llamados a liderar las conversaciones sobre el tratado, que -a su juicio- llegarán a buen término.

"Hay que tomar la iniciativa para construir un mercado, justo, dinámico, actual y también que esté libre de las intenciones arbitrarias de cualquier nación", dijo, en la primera intervención en la historia de un primer ministro japonés ante el Congreso de Estados Unidos.

"En el mercado del Pacífico, no podemos pasar por alto los talleres clandestinos o el mercado negro, ni podemos simplemente permitir que haya oportunistas que se salten las normas en materia de propiedad intelectual", añadió.

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Abe reiteró durante su discurso que el TPP, que involucrará a 12 países y cuyos contenidos se espera que se cierren en los próximos meses, tiene la vocación de "proteger" a las naciones que lo rubriquen, que representan un área que supone un tercio del comercio mundial.

"Debemos convertir la zona en una región de paz y prosperidad duraderas. Eso es para el bien de nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos. Y en las negociaciones entre Estados Unidos y Japón, la meta está cerca. Vamos a llevar al TPP a una conclusión exitosa a través de liderazgo conjunto", aseveró el líder japonés.

Limando asperezas

Abe y el presidente estadounidense, Barack Obama, indicaron este martes que sus dos países están limando las diferencias en los asuntos más complejos, como la automoción y la agricultura, por lo que esperan alcanzar temprano un acuerdo.

Después de dos décadas de declive, "la agricultura de Japón está en una encrucijada. Para sobrevivir, tiene que cambiar ahora ", dijo Abe.

En este sentido, el mandatario nipón afirmó que está revisando la política agrícola de su país, que no han cambiado en décadas, incluyendo "implementar reformas radicales para las cooperativas agrícolas que no han cambiado en más de 60 años".

Suscrito en 2005 por Chile, Brunei, Nueva Zelanda y Singapur, el TPP tiene a ocho países (Estados Unidos, Australia, Canadá, Japón, Malasia, México, Perú y Vietnam) pendientes de formar parte del grupo.

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Además de para fijar una mayor cooperación económica y comercial en el marco del TPP, la visita de Estado que Abe hace en Washington también ha servido para definir renovados parámetros de la colaboración bilateral en materia de defensa, que considera las nuevas amenazas y extiende el ámbito geográfico de la alianza militar.

Alianza 'crucial'

Cabe recordar que el martes, Estados Unidos y Japón reafirmaron la solidez de su alianza, "piedra angular" de la seguridad en Asia-Pacífico, en un momento en el que la superpotencia china afirma cada vez más su presencia en la región.

"La alianza es la piedra angular de la paz y seguridad en la región Asia-Pacífico", indicaron los dos países en un comunicado conjunto al inicio de un encuentro en la Casa Blanca.

"El camino recorrido por nuestros países demuestra que la reconciliación es posible", señaló el texto, cuando se acerca el 70 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, de la que Japón salió derrotado tras los bombardeos atómicos estadounidenses en Hiroshima y Nagasaki.

A propósito de la Segunda Guerra Mundial, el primer ministro japonés dijo que estaba "profundamente apenado" por las mujeres asiáticas que fueron esclavas sexuales de los militares de su país durante ese conflicto.

"Durante la historia del siglo XX, la dignidad y los derechos humanos fundamentales de las mujeres fueron a menudo violados", agregó. Sin embargo, en ningún momento pidió perdón por la responsabilidad de su país, como aguardan China y Corea.

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En la noche durante una cena de estado, el presidente Obama recitó un haiku y evocó su infancia en Hawai, donde dijo la cultura japonesa siempre ha estado presente.

El documento conjunto advierte -en alusión a China, aunque sin nombrarla- que "acciones de Estados debilitan el respeto de la soberanía e integridad territorial intentando cambiar en forma unilateral el statu quo por la fuerza o la coerción".

"Estas amenazas ponen en riesgo mucho de lo que hemos construido", añade.

Tokio y Pekín se disputan la soberanía de islas deshabitadas en el mar de China oriental, llamadas Senkaku por Japón y Diaoyu por China. Estados Unidos tiene desde 1960 un tratado de defensa con Japón, que le obliga a defender a ese país en caso de ataque.

Este martes, Obama enfatizó que Estados Unidos y Japón "comparten la inquietud" sobre las actividades de Pekín en el Mar de China, pues ha iniciado construcciones en arrecifes de las islas Spratleys, disputadas desde hace décadas por varios países de la región.

"Estados Unidos y Japón compartimos el concepto de libertad de navegación, el respeto al derecho internacional y a la resolución pacífica de diferendos sin limitaciones", dijo Obama.

De todas formas, el mandatario enfatizó que "no creemos que una alianza fuerte Estados Unidos-Japón debe ser vista como una provocación" por China.

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Cena de estado

La cena de estado del presidente Barack Obama al primer ministro japonés ofreció a los invitados poesía japonesa breve, algo de R&B y palillos para quienes son lo suficientemente valientes como para comer con ellos.

El mandatario dio la bienvenida al invitado de honor con un brindis con sake que incluyó un poema sobre primavera, amistad y armonía, declarándose ser el primer presidente que recita un haiku en una cena de estado.

Abe, en retribución, recurrió al rhythm & blues: citó la canción clásica "Ain't No Mountain High Enough" (No hay montaña suficientemente alta) para transmitir la fortaleza de los lazos entre Estados Unidos y Japón.

La primera dama Michelle Obama encontró otra forma de honrar a la nación invitada al vestir un traje de noche púrpura sin mangas del diseñador Tadashi Shoji, nacido en Japón.

Con menos de 200 invitados, fue la cena de estado menos numerosa de Obama, y tuvo una presencia de celebridades indudablemente baja.

El actor estadounidense George Takei de Star Trek regresó para su primera visita de estado desde el gobierno de Bill Clinton. La productora de televisión Shonda Rhimes, creadora de las series "Grey's Anatomy" y "Scandal", acudió por primera vez.

Al preguntársele sobre sus habilidades con los palillos para comer, Rhimes meneó su mano con titubeos. Takei, por el contrario, dijo que creció usándolos.

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El esposo de Takei, Brad, se cuestionó por qué tanto escándalo al respecto.

"¿Es tan exótico para la Casa Blanca?", preguntó.

De cualquier forma no había razón para preocuparse: hubo cubiertos para quienes no quisieron arriesgarse.

Russell Wilson, quarterback de los Seahawks de Seattle, llegó con Ciara, cantante de R&B, luego de haber asistido el fin de semana pasado a la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca con su abuela.

"Ella regresó a Virginia", explicó Wilson con respecto a su abuela. Su nueva acompañante, por su parte, se tomó bastante tiempo para arreglar su vestido de noche para las cámaras.

El ex vicepresidente Walter Mondale, quien además fue embajador en Japón, llegó a la Casa Blanca en el papel de experto en cenas de estado.

Al preguntarle a cuántas ha asistido, Mondale meditó: "No estoy seguro. ¿Treinta?"

"Cuando era vicepresidente tenía que acudir", confesó.

En una noche de celebración, la violencia en desarrollo a no mucha distancia en Baltimore arrojó una sombra.

Robert Manfred, comisionado de las Grandes Ligas de béisbol, estaba entre los invitados. Al preguntársele sobre la decisión de que el juego del miércoles en Baltimore entre los Orioles y los Medias Blancas se disputara en un estadio cerrado al público, respondió, "tomamos una decisión con base en preocupaciones por la seguridad", y agregó que ambos equipos estaban cooperando "en una situación muy difícil".

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El chef invitado Masaharu Morimoto, de la serie de televisión "Iron Chef", y el equipo culinario de la Casa Blanca sirvieron una cena en la que fusionaron influencias estadounidenses con japonesas: había ensalada César atada con cordón Mizuhiki, carne de Wagyu y pastel de queso elaborado con tofu y leche de soya.

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