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En esta imagen de cortesía aparecen Agnes Merat y Miguel Gutiérrez en la camioneta en la cual recorren América Latina.

A la Patagonia con aceite de cocina

A la Patagonia con aceite de cocina

Una pareja mexicana realiza una travesía por América Latina, en una camioneta que se mueve con aceite comestible de rehúso.

En esta imagen de cortesía aparecen Agnes Merat y Miguel Gutiérrez en la...
En esta imagen de cortesía aparecen Agnes Merat y Miguel Gutiérrez en la camioneta en la cual recorren América Latina.

El trayecto será de por lo menos 1,850 millas, a lo largo de una decena de países. Según Merat, una francesa afincada en México desde hace 11 años, "la intención es demostrar que con un poco de esfuerzo es posible disminuir la emisión de gases que provocan el cambio climático".Como parte del itinerario, Agnes y "Chimi" se reunirán con grupos ambientalistas, ofrecerán charlas en universidades e irán en busca de proyectos locales para reducir el impacto del calentamiento global, que después subirán a una base de datos en su sitio web. "Lo importante es que los trabajos se vinculen entre sí".La travesía incluye estancias en Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina, recorriendo 75 millas por día, con un presupuesto de $75 mil."Como no tenemos compromisos que nos aten, decidimos emprender la aventura", explicó Agnes, una profesora de Filosofía, a punto de conseguir su doctorado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).Aceite comestible en biodiesel"Chimi" es un diseñador industrial dedicado a la fotografía. Con ayuda de un amigo logró adecuar su camioneta –una Van blanca modelo 2006–, como casa rodante, oficina y laboratorio ambiental, que gracias a un sistema casero convierte el aceite comestible en biodiesel.Con una mezcla de metanol y sosa cáustica, los jóvenes obtienen una reacción química que produce glicerina –utilizable para hacer velas– y el biocombustible, que suministran directamente al tanque de su vehículo."El rendimiento es de 10 kilómetros por litro, casi lo mismo que el diesel de origen fósil". La pareja ha hecho tratos con los dueños de restaurantes a lo largo de la ruta, quienes les donarán el aceite usado.

"Fueron

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largos meses de trabajo, algunos pensaron que estábamos locos",

reconoció Merat, quien durante el trayecto irá actualizando su sitio en

internet con un diario de expedición y reflexiones.Para

financiar la aventura, cuadricularon la camioneta en 7,500 espacios publiciarios de

1.5 pulgadas, que vendieron en $10 cada uno. En pocos meses, Agnes y

Miguel lograron el apoyo de importantes empresas, pequeños negociantes e incluso personas en la calle que "querían formar parte de este sueño".El

proyecto nació hace poco más de un año, durante "la crisis de la

tortilla", en México, cuando se produjo un alza inesperada de los

precios del maíz, con el que se elabora la tortilla, un alimento básico

en este país.Las autoridades atribuyeron el incremento a la

generación de biocombustibles a partir de este grano. "Fue entonces que

por curiosidad comenzamos a investigar y nos dimos cuenta de la

gravedad del problema", recordó Agnes.El pasado 4 de mayo la

pareja arrancó su travesía desde el Zócalo de la Ciudad de México, la

principal plaza pública del país, pero para Agnes Merat el viaje ya

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rebasó todas sus expectativas, "es una experiencia de vida que ha

sobrepasado los límites de quien soy como persona", opinó.

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