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Una mujer deja un mensaje en la capilla St. Paul, a metros de la Zona Cero en Manhattan (foto de Eduardo Orbea).

9/11: Nos une el espanto pero también el amor

9/11: Nos une el espanto pero también el amor

A diez años de los atentados terroristas, muchas son las cosas que unen a todos los estadounidenses.

Una mujer deja un mensaje en la capilla St. Paul, a metros de la Zona Ce...
Una mujer deja un mensaje en la capilla St. Paul, a metros de la Zona Cero en Manhattan (foto de Eduardo Orbea).

Sensaciones al pie de la Zona Cero

Jorge Luis Borges dijo una vez que lo que nos une no es el amor sino el espanto. Pero estos días al pie de la Zona Cero me están mostrando que hay momentos en que ambos sentimientos se cruzan de manera inexplicable en el colectivo humano.

Espanto, por lo que ocurrió hace diez años cuando cuatro aviones secuestrados se llevaron miles de vidas y cambiaron al mundo. Amor, porque no nos queda otra que seguir haciendo camino.

Hombres y mujeres de todas las razas están llegando a la zona de Uptown en Manhattan, donde mañana se recordarán los primeros diez años de aquel soleado pero nefasto martes de fines de verano.

'Lo hago por mis hijos y mis nietos', me dijo una mujer mayor mientras escribía una frase de esperanza en un trozo de tela blanco en las rejas de la pequeña reja de la capilla St. Paul, a metros de la Zona Cero.

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Mientras, un hombre de unos ochenta años leía algunos de los miles de mensajes. 'No olvidemos de amar', se repetía una y otra vez.

Es que vivimos en un universo dual, con calor y frío, redondo y cuadrado, largo y corto, alto y bajo, malo y bueno, tragedia y esperanza.

Y si el espanto nos llenó el alma hace diez años, hoy se le suma el más sublime de los sentimientos, el amor, que no distingue entre ciudadano e indocumentado, judío o musulmán, pobre o rico.

El espanto del que hablaba el genial escritor argentino es el que dio lugar al amor, como cuando desde un capullo vuela una mariposa. Y hoy, más que nunca, nos invade esa sensación de espanto, de vulnerabilidad, de vacío por lo que fue.

Pero no estamos solos, nos tenemos unos a otros. Unidos por el amor.

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