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Billy Queen en el lugar donde su tráiler se erigía en Plantation Key, Florida. Pese a haberlo perdido todo, Billy 'se muestra optimista y espera que, con la ayuda de FEMA, pueda volver a levantar su casa.

"El huracán vino y se lo llevó todo": de vivir en el paraíso de los Cayos a tener que empezar de cero por Irma

"El huracán vino y se lo llevó todo": de vivir en el paraíso de los Cayos a tener que empezar de cero por Irma

Eligieron vivir en un lugar paradisiaco pero el huracán más grande registrado en el Atlántico destrozó buena parte de los Cayos de Florida. Estas son algunas historias de supervivientes a Irma que lo perdieron todo y de quienes evacuaron sus casas y aún viven en la incertidumbre de no saber qué pasó con ellas.

"Estoy agradecido de estar con vida": Testimonios de los sobrevivientes de Irma en los Cayos Univision

PLANTATION KEY, Florida.- "Yo vivía aquí en este terreno y el huracán vino y se lo llevó todo". Así, sin más prolegómenos, se presenta Billy 'The Kid' Queen, un carpintero de 48 años, torso pecoso por el sol y carácter implacable, que está parado sobre su bicicleta en una parcela de escombros.

Hasta el domingo, en ese lugar, un parque de casas móviles en Plantation Key, estaba el tráiler en el que vivía y que heredó de su abuelo. Eso hasta que Irma, el poderoso huracán de categoría 4 que azotó los Cayos de Florida, lo hizo añicos.

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"Es algo por lo que a nadie le gustaría pasar. Pero mira esto ... Aunque esté destrozado, sigue siendo bonito", afirma Billy. Por un momento retira su vista de los escombros y mira al mar azul turquesa, uno de los pocos tesoros de su paraíso particular que Irma no pudo arrebatarle.

Billy Queen en el lugar donde su tráiler se erigía en Plan...
Billy Queen en el lugar donde su tráiler se erigía en Plantation Key, Florida. Pese a haberlo perdido todo, Billy 'se muestra optimista y espera que, con la ayuda de FEMA, pueda volver a levantar su casa.


'Welcome to our little paradise' ('Bienvenidos a nuestro paraíso'), se puede leer en una de las casas móviles de su vecindario. Mientras que algunas viviendas como esa lograron mantener su estructura en pie con daños considerables, otras están partidas por la mitad después de que el viento arrebatara algunas de las paredes dejando ver los muebles apilados.

Siga minuto a minuto la cobertura del huracán Irma

Los que tuvieron peor suerte, como Billy, no pueden reconocer su hogar porque ha quedado reducido a una maraña de escombros después de que, según cuenta, las olas gigantescas que provocó Irma engullieran su tráiler: "Yo saqué mis cosas y las que no, traté de protegerlas en mi casa, pero no sirvió de nada. Mira cómo está", dice, mientras abre sus brazos casi 90 grados para señalar el espacio en el que encontró pedazos de sus pertenencias.

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Caravanas de camiones cargados de ayuda

En el parque de casas móviles SeaBreeze (Brisa del Mar) vivían principalmente familias trabajadoras que no podían permitirse pagar los altos precios de las casas que impone el turismo en esas islas.

Dos días después del huracán, en el suelo aún se pueden apreciar cientos de objetos desperdigados de la vida cotidiana que albergaba el barrio: un bote de café, un peluche, un juego de mesa, un carrito de golf, una guitarra milagrosamente intacta... Pertenencias que los dueños dejaron guardadas en sus casas antes de cumplir la orden de evacuación obligatoria emitida por la oficina del alguacil de Monroe.

Destrucción en los Cayos de Florida: el paraíso en pausa (en fotos)


La salida de los vecinos hizo que, pese a que la destrucción es más que visible en esa comunidad, no haya que lamentar víctimas de un huracán que ha dejado 12 muertos en Florida y que el gobernador, Rick Scott, definió como "devastador" para los Cayos.

Según la autoridades, el 25% de las casas de esas islas están destruidas y el 65% tiene graves daños por el huracán. "Todo el mundo alrededor tiene daños considerables", lamenta Billy, quien sobrevivió al huracán en la casa de una vecina que tiene una estructura más fuerte que la suya.

"Ahora queremos que venga FEMA (la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias) y las organizaciones de asistencia para ayudarnos a volver a la normalidad, que nos ayuden a recuperar nuestros tráilers y volver a construir la comunidad", exige. "Los ricos de Miami no son los que van a bajar aquí a reconstruir, vamos a ser nosotros los que lo hagamos".

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Mientras Billy espera una mano para reconstruir su casa, la llegada de ayuda es ya una realidad visible en forma de caravanas de furgonetas, camiones y pick-ups de diferentes agencias que recorren los interminables puentes sobre el mar de los Cayos de arriba a abajo con la intención de asistir a los damnificados por el huracán y restablecer los servicios de luz y teléfono perdidos por el paso de Irma.

"Decidí quedarme para ayudar"

En el medio de la carretera que tradicionalmente usan cientos de personas cada día para llegar a unas vacaciones en el mar en el punto más al sur de EEUU, la imagen ahora es mucho menos idílica: montañas de basura con objetos que recuerdan la tragedia natural que tuvo que afrontar esta cadena de islas: maderas, ramas, escombros, un jet ski, un colchón, un bote... Todo pérdida total.

Pero los vecinos son conscientes de que la reconstrucción también pasa por ellos mismos y ese es el motivo por el que Robert Oden decidió querdarse en los Cayos pese a la orden de evacuación obligatoria.

"Decidí quedarme para ayudar a la gente, porque tengo la capacidad de hacerlo con mi hermano y mi amigo. Hay mucha gente que no se vale por sí mismo y por eso estamos aquí", explica el hombre de 40 años.

De todas sus pertenencias, Robert solo ha podido salvar dos bolsas de ro...
De todas sus pertenencias, Robert solo ha podido salvar dos bolsas de ropa y cuatro guitarras suyas y de su hermano.

Originario de Arkansas, Robert se mudó a los Cayos hace 18 para alejarse del mundo de las drogas en el que vivían sus amigos. Ahora es vecino de Tavernier Key, donde disfruta de su trabajo como mecánico de barcos rápidos y con la vida relajada de la isla.

Aunque Irma no tiró abajo el apartamento en el que vivía con su madre de 62 años y su hermano de 24, las mareas de cerca de 15 pies (4.5 metros) que se dieron en la zona inundaron su casa hasta cubrirle medio cuerpo.

"El agua me llegaba por encima de mi cintura. Estábamos atemorizados. Mi madre no tiene mucha movilidad. Tuvimos que apilar muchas cosas para que no se mojara y cuando amainó un poco la tormenta la movimos al mejor lugar seco. Fue bastante salvaje", recuerda desde la puerta de su casa que emite un olor a moho y putrefacción tras la inundación.

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Entre las pocas cosas que logró salvar están dos bolsas de ropa y sus "bebés", como llama a las cuatro guitarras que toca junto a su hermano (tres acústicas y una clásica), que también consiguió colocar en el único lugar seco de la casa.

Aunque la tragedia es aún reciente, Robert no pestañea ante la pregunta de qué hacer con los desperfectos en Los Cayos: "Lo vamos a arreglar. ¿Qué más se puede hacer? Solo arreglarlo. Lo haremos mejor para que todo el mundo pueda bajar a ver lo bonito que es. Es maravilloso. Volveremos al agua, volveremos a pescar, a nuestros barcos, a los sandbars (bancos de arena), a disfrutar, va a estar bien. Esto no puede frenarnos", insiste.

La incertidumbre de no saber qué fue de tu casa

Y lo dice ya con las manos a la obra de la labores de recontrucción en la casa de su amigo Aroldo Álvarez, un cubanoestadounidense que vive desde los 2 años en Tavernier Key y al que la tormenta le inundó la casa y le destrozó partes del tejado.

Según explica el propio Aroldo, él decidió no evacuar porque pensó que la tormenta no impactaría tanto en los Cayos. "No sabíamos que iba a ser tan malo, pero podía haber sido peor. Por Marathon, las calles están rotas, el agua pasó de lado a lado y hay muchos problemas", señala.

Maira Hernández vive en Marathon Key con su esposo Juan y su hijo Bryan...
Maira Hernández vive en Marathon Key con su esposo Juan y su hijo Bryan y no saben cómo está su casa tras el huracán. Este martes pasaron cinco horas a que los dejaran pasar sin suerte.

Precisamente esperando para entrar a Marathon y el resto de los Cayos más al sur llevan días esperando cientos de familias como la de Maira Hernández que pasó la tormenta en Cape Coral, en la costa oeste de Florida, junto con unos familiares.

Al oír que las autoridades de los Cayos estaban dejando acceder a quienes evacuaron las islas superiores, Maira partió con su esposo Juan y su hijo Bryan, de 23 años, ansiosa por saber cómo afectó Irma a su casa.

Pero un control con agentes del alguacil del condado impide a cualquier persona que no esté participando en las labores de reconstrucción acceder a los cayos que se cree que han sido más afectados por la tormenta, incluso aunque sean residentes.

Mientras la familia de Maira espera pacientemente, otro vecino, también de origen cubano, pierde los nervios y decide emprender camino a pie para comprobar el estado de su casa dejando atrás a su mujer y su hijo con su auto.

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También le toca esperar a Odelbis, un pescador y electricista cubano que pasó la tormenta en Marathon, pero salió a buscar a un amigo al cayo anterior (Islamorada) y no le volvieron a dejar entrar.

El hombre tiene pruebas en su celular de la fiereza de la tormenta como un video en el que se ve cómo el agua del mar entró en la isla y se llevó por delante un camión. Pero está tranquilo porque el tráiler en el que vive no resultó afectado por el huracán.

Los objetos que Irma no se llevó (en fotos)

En el caso de la familia de Maira, no es la primera vez que se recuperan después de un huracán (ya les tocó superar los daños que provocó Wilma a su vivienda en 2005), pero tienen la esperanza de que esta vez su casa no haya sufrido tanto.

"Espero con el favor de Dios que no sea tan fuerte como la otra vez, porque, según me dice una vecina que pasó por mi casa, no vio que había tanta inundación", afirma Juan, el esposo. "Pero no sabemos si el agua entró y salió", acota Maira.

Sin embargo, Juan asegura que hasta que no lo vea no lo cree. "Esto es una desinformación igual que en Guantánamo", bromea al comparar la incertidumbre que viven con la falta de noticias cuando en los años 90 salió de Cuba en balsa, lo interceptaron y lo mantuvieron más de un año en la base naval estadounidense.

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Para su familia, no sería la primera vez que empiezan de cero. Y esa parece ser una constante entre los vecinos de los Cayos. Eso mismo dice Robert al bromear que Irma "no es la primera" que le deja sin nada. "Antes fue Pamela", dice entre risas al mencionar un viejo amor.

Por su parte, Billy 'The Kid' también sabe lo que es volver a empezar. "Yo fui bombero por 17 años, luego monté un negocio de cocos que fracasó", cuenta. "Duele el corazón al ver esto, pero no es la primera vez que me caigo y me vuelvo a levantar, así que esto es sólo un obstáculo más para esquivar".

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