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Después de Irma: en Immokalee se quedaron sin casa pero hay trabajo en la cosecha

Después de Irma: en Immokalee se quedaron sin casa pero hay trabajo en la cosecha

No muy lejos de las ricas mansiones de Naples, muchos trabajadores agrícolas inmigrantes perdieron sus hogares en la tormenta en uno de los rincones más pobres del suroeste de la Florida. Pero, afortunadamente, no perdieron sus trabajos en las fincas.

Sin techo y casi sin paredes, así quedó la casa de unos indocumentados en Immokalee tras Irma Univision

IMMOKALEE, Florida -Ellos son quizás los más olvidados en la trayectoria de Irma. La tormenta atravesó las frágiles casas móviles de las familias campesinas inmigrantes en uno de los rincones más pobres del suroeste de la Florida: los campos agrícolas de Immokalee, a pocas millas de los canales y ricas mansiones de Nápoles.

Ahora el cielo azul brilla a través del techo de la humilde casa de Eustolia Flores después de que Irma le rompió el techo en Eden Park, un barrio de casas remolque. Rodeados de agua, temen que sus casas puedan estar contaminadas por aguas residuales.

Flores y sus cinco hijos huyeron al norte de la Florida dos días antes del huracán, y regresaron a casa para encontrar la casa devastada.

"Aquí está la cocina, mira cómo se ve·" -dijo Flores, de pie en las ruinas astilladas de su remolque-. "Este es el colchón de mi hijo mayor, solía estar allí", añadió, levantando la cama húmeda y señalando hacia donde solí estar, al otro lado de la habitación.

Esa es la mala noticia. La buena noticia es que el daño a las granjas locales no es tan grave como se teme y volverán a trabajar rápidamente, despejando los campos para la temporada de siembra.

Muchas de las residencias en esta área son casas móviles no aseguradas y corriendo con la misma suerte, de acuerdo con el departamento de bomberos local, que dijo que entre 50 y 60 viviendas fueron gravemente dañadas o destruidas.

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Immokalee es una población agrícola y los habitantes son en su mayoría trabajadores mexicanos que viven en casas móviles. En el área se cultivan tomates y otras verduras, incluyendo jalapeños, berenjenas y pepinos, que son recogidos por trabajadores inmigrantes que ganan alrededor de $30 al día.


Sin techo, pero hay trabajo

Irma llegó al comienzo de la temporada de vegetales y la siembra apenas iniciaba, lo cual limitó las pérdidas, dijo Jaime Weisinger, director de relaciones comunitarias de Lipman, uno de los mayores productores de tomates en campo abierto. En esta época del año, la Florida está aún preparándose mientras las granjas en el valle central de California y la costa oriental de Virginia están en plena producción.

Las pérdidas en los cítricos serán mucho mayores, ya que el 90% de los árboles perdieron sus frutos. "Esta área sufrió una devastación casi total", dijo Weisinger. La zona tiene alrededor de 15,000 a 20,000 acres de cítricos, lo que representa el 60% de la cosecha de invierno de la Florida.

Weisinger esperaba un breve retraso de un par de semanas de la temporada del tomate y las verduras. "No habíamos plantado totalmente, así que debemos recuperarnos".

La noticia más importante que dijo fue que todos los trabajadores de Lipman estaban sanos y salvos y que "habrá mucho trabajo para todos".

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De hecho, habrá trabajo extra limpiando el desastre en los campos antes de sembrar. "Todas las manos a la obra", dijo.

El domingo, 820 personas buscaron refugio en el gimnasio de Immokalee High School. Después de regresar a sus hogares que no tienen ni agua ni electricidad, funcionarios locales dijeron que el albergue permanecerá abierto indefinidamente.

La Cruz Roja comenzó a servir la comida de la escuela conforme llegaron más envíos el miércoles. Cientos de residentes hicieron fila el miércoles para recibir donaciones de emergencia mientras un grupo de voluntarios de Atlanta repartió víveres y artículos sanitarios.

"Nos daba miedo"

En otra casa Irma arrancó el techo como si fuera papel tapiz, destruyendo todo lo que estaba dentro. "El techo voló por allí", dijo Eddy Silva, residente de la zona desde hace largo tiempo, señalando con su brazo. "Ese huracán era el diablo, iba a acabar con el mundo".

Montones de escombros, las conchas de los hogares y piezas inútiles de muebles están a la intemperie y se secan con el sol caliente.

Aurelia Díaz y sus tres hijos sobrevivieron a Irma en su pequeña casa remolque. "Nos daba miedo, pero gracias a Dios no nos pasó nada", dijo, describiendo cómo el techo de un vecino salió volando y por poco golpea su casa movil.

La inmigrante guatemalteca Aura Gaspar sumo gastos relacionados con las tormentas de unos 600 dólares mientras usaba una parrilla de hojarasca para asar pollo en su pórtico en Immokalee; ella tiene que alimentar tres niños en edad escolar y un bebé de 2 semanas.

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Gaspar dijo que su esposo Juan Francisco consiguió un trabajo para limpiar los escombros de la tormenta en el área de Fort Myers y Naples. Necesitaba tener trabajo, dijo pues sus preparativos para las tormentas costaban casi el doble que su paga semanal de 320 dólares. "Teníamos que preparar la casa para que nos protegiera", dijo Gaspar, de 28 años.

Larry y Elida Dimas no tenían mucho para comenzar, y el huracán Irma los dejó con aún menos. La tormenta abrió el techo de la vieja casa móvil donde viven con sus gemelos de 18 años y destruyó otro que alquilaban a trabajadores migrantes en Immokalee.

Alguien del gobierno ya ha prometido ayuda, pero la barbilla de Dimas se estremece ante la idea de aceptarla. "No quiero la ayuda", dijo Larry Dimas, de 55 años. "Pero la necesito."

"Trabajan duro aquí"

Al lado de su casa móvil de Immokalee arruinada, Dimas está intentando conseguir de nuevo poner sus vidas en pie, pero es duro. Dimas gana un exiguo ingreso cocinando hamburguesas y pollo en un camión de comida estacionado en su casa, y algunos clientes ya han regresado. Dijo que vendió las 40 hamburguesas que todavía era seguras para cocinar el martes.

Dimas necesita reemplazar los ingresos de su trailer de alquiler, ya condenado después de ser destruido por el viento. Ël había utilizado ese dinero para ayudar a alimentar a sus dos adolescentes y pagar los inhaladores que necesita para su asma. univi.

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Hacer frente a las consecuencias de Irma sólo está haciendo la vida más dura para las personas quie tienen poco y que viven en lugares como Immokalee," dijo Dimas.

"Mucha gente trabaja. Trabajan duro aquí. No piden nada. Simplemente van a trabajar, llegan a casa y algo así sucede, es ... ", dijo Dimas.

"No sé qué decir."

Dejó de hablar y se volvió la cara para no llorar.

La vida de estos hispanos agricultores de Florida arrasada por el huracán (FOTOS)

David Adams contribuyó a este reportaje desde Miami

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