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El riesgo de ser un trabajador temporal

Por CASTO OCANDO

Para Janio Salinas, un trabajador de origen peruano residente de Edgewater Park, en Nueva Jersey, sus dos grandes ambiciones eran regularizar su estatus legal en Estados Unidos y mejorar sus habilidades técnicas para labrarse un mejor futuro como trabajador temporal en CSC Sugar, un centro de procesamiento de azúcar industrial ubicado en la localidad de Township, Pennsylvania, a poca distancia de su hogar.

Después de poner en orden sus documentos inmigratorios, Janio viajó por primera vez en 22 años a Perú para visitar su familia, a principios de 2013.

“Era la primera vez que iba a Perú a ver a mis padres, que estaban delicados de salud. Y a la vez, a reecontrarse con toda la familia”, rememora su hermano John, también residente en Nueva Jersey.

Janio retornó a Nueva Jersey para ampliar sus habilidades como operador de maquinaria para levantar carga, que había aprendido por su cuenta tras 8 meses en la empacadora de azúcar.

“Tenía mucha habilidad para la mecánica y el manejo de maquinaria”, recuerda su cuñada Elienda Barbarán, esposa de su hermano John.

La desgracia, sin embargo, estaba a la vuelta de la esquina para Janio. El lunes 25 de febrero de 2013, dos días después de regresar de Lima, se reincorporó a su trabajo como obrero temporal. Después del almuerzo, Janio se dio a la tarea de destrabar un embudo que estaba bloqueado por acumulación de azúcar. El embudo se usaba para llenar los sacos con ese producto.

Nadie notó su ausencia por 20 minutos, hasta que el supervisor llamó a grupos de rescate del área. Pero Janio ya había fallecido.




“La causa de la muerte fue afixia por enterramiento en azúcar”, detalla a Univisión el doctor Joseph Campbell, el oficial del condado de Bucks, Pennsylvania, que condujo la autopsia del cuerpo de Janio.

Para los familiares, el episodio aún sigue lleno de interrogantes. “Tenemos muchas preguntas sin repuestas”, explica Barbarán. “No sabemos por qué él ha estado solo haciendo esa reparación”, agrega. De acuerdo con la cuñada de Janio, “se supone que tienen que haber supervisores en el área, pero ese día no los había. O sea, ¿dónde estaban los supervisores?”.

El caso de Janio Salinas ilustra un creciente fenómeno: más de 2.8 millones de trabajadores que ejercen de manera “temporal”, sin contratos o garantías de compensación, una buena parte de ellos indocumentados de origen hispano, enfrentan los mayores riesgos en el lugar de trabajo, en condiciones que en algunos casos se asemejan a la esclavitud.

El número de trabajadores temporales en zonas industriales de Estados Unidos ha experimentado un crecimiento sostenido en las últimas décadas. De 1.1 millones que existían en 1990, de acuerdo a este reporte del Departamento del Trabajo, la cifra se incrementó a más del doble, a 2.86 millones en 2014, según estadísticas oficiales, principalmente contratados por gigantes como Walmart, Amazon, Kmart y Target, entre otras.

Pese al incremento, las condiciones laborales no han experimentado mejoras. En algunos casos han empeorado, incrementando el riesgo de accidentes severos y hasta de muerte, de acuerdo a testimonios, expertos, estudios y estadísticas consultadas por Univision, en una investigación conjunta con ProPublica.

Los trabajadores temporales sufren más accidentes porque no reciben ni equipos de protección ni entrenamiento adecuados.

“No hay ningún entrenamiento. Ellos nada más que te ponen a trabajar a lo que sea”, asegura William Garcés, un abogado de Nueva Jersey que ha representado numerosos casos de accidentes laborales.

“Los trabajadores temporales tienen significativamente un mayor riesgo que los trabajadores regulares, en ocasiones en mayor grado cuando se miran accidentes como aplastamientos y amputaciones”, afirma Michael Grabell, reportero de ProPublica que ha estudiado extensamente el fenómeno.

Un análisis estadístico de ProPublica en cinco estados encontró que los trabajadores temporales tenían un mayor riesgo de sufrir accidentes que los empleados regulares.

El estudio encontró, por ejemplo, que en Minnesota estos trabajadores tienen un 73 por ciento más probabilidad de sufrir accidentes que los trabajadores regulares. En Oregon la tasa fue de 67 por ciento; en Florida, 50 por ciento; en California 46 por ciento, y en Massachussets, 36 por ciento.

De acuerdo con un estudio realizado por académicos de la Universidad de Harvard entre obreros temporales de Nueva Jersey, el 42.3 por ciento reportó no haber recibido equipo de protección para su seguridad personal. Al menos uno de cada 10 trabajadores reportó haber sufrido algún tipo de heridas en el trabajo.

El estudio de Harvard reveló que apenas un quinto de los que sufrieron accidentes y heridas, recibieron compensación para cubrir costos médicos o pérdida de ingresos mientras estuvieron de reposo.

Los casos documentados por la Administración de Salud y Seguridad Ocupacional (OSHA), la agencia federal que monitorea el sector, revelaron situaciones que se repetían constantemente: trabajadores asfixiados mientras limpiaban el interior de tanques para sustancias químicas o tratando de destrabar embudos como en el caso Salinas; obreros atrapados en molinos o trituradores de llantas; y colapsos por calor excesivo.

Otro de los casos dramáticos es el de Carlos Gamboa. Originario de Guatemala, Gamboa , llegó en su primer día de trabajo a un almacén de depósito en Nueva Jersey. Sus supervisores le pidieron, sin darle ninguna instrucción de seguridad, que subiera a una estantería de unos 25 pies de altura. Estando allí resbaló, cayó directamente al piso sobre su cabeza, y murió.

“Era su primer día y eran sus primeros quince minutos en el trabajo”, explica el abogado Garcés, que representó a la familia de Gamboa en el litigio para buscar una compensación por su muerte.

Más de la mitad de los obreros entrevistados para el estudio de Harvard reportaron incidentes de alto riesgo mientras eran transportados desde la agencia de empleos temporales y el sitio final de trabajo, en vehículos repletos de pasajeros muy por encima de su capacidad.

Incluso después de que sufren accidentes que los dejan incapacitados, los obreros temporales enfrentan una montaña de dificultades para obtener compensaciones adecuadas a la gravedad de sus heridas.

En casos en que los trabajadores afectados demandaron a las agencias de empleo que los contrataron, se encontraron que la agencia se declaró en quiebra para evitar pagar compensación.

Dado que los trabajadores no son considerados empleados de tiempo completo de las grandes empresas para las cuales trabajan, se les dificulta obtener una compensación adecuada por vías legales. Y cuando lo logran, por lo general la cifra resulta insuficiente para cubrir los daños.

Empleo temporal como % del empleo no agrícola en EEUU

Empleos temporales por mes y año (en miles)

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El tiempo perdido de los trabajadores temporales

Olga Morales, una obrera de origen colombiano, llegó a Nueva Jersey con la esperanza de encontrar un ingreso y un empleo decentes para construirse un mejor futuro. Trabajó en dos empleos temporales: en un almacén de distribución de productos de belleza organizando paquetes de envío, y en una firma de servicios para clientes corporativos. En ambos empleos salió con menos dinero de lo que debía haber ganado por su trabajo.

Aparte de ser “atropellada y discriminada” en el primer empleo temporal durante un período de 8 meses, aseguró que le robaron dos semanas de salario. En el segundo empleo, que tuvo por apenas dos meses, “me pusieron a trabajar y no me pagaron mi salario”.

La situación de Olga es común entre trabajadores temporales. Además de ser contratados prácticamente sin beneficios de salud ni protección laboral con los más bajos salarios del mercado, se les desconocen pagos de horas trabajadas, sobretiempo y numerosas horas semanales durante las cuales esperan a ser trasladados a remotas localidades donde se ubican los almacenes, inaccesibles al transporte público.

“Una de las cosas que hacen con los trabajadores temporales es que no les pagan el tiempo que están en la agencia, en el tiempo de transporte”, dijo Reynalda Cruz, activista de New Labor, una organización que lucha por los derechos de los trabajadores temporales en Nueva Jersey.

“Las agencias (de empleo temporal) han implementado esas leyes donde llaman al trabajador: ‘estás aquí a las 5 de la mañana’. Las agencias abren a las 5 de la mañana. Te mandan a trabajar. Hay veces que a las 7 am, hay veces que a las 8 am. Y todo ese tiempo uno está sentado ahí esperando que te manden”, agregó Cruz.




“Y cuando sales del warehouse, hay un lapso todavía de más de una hora para poder llegar a tu casa, hora y media”, puntualizó la activista. Cuando un trabajador se atreve a reclamar el pago de ese tiempo de espera a la agencia, según Cruz, “ellos dicen que ellos no tienen que ver nada (...) y se levan las manos”.

De acuerdo con la experta Jill Stoppard, consultora de empresas que contratan trabajadores temporales, determinar el tiempo de espera que puede ser considerado como tiempo trabajado puede ser “complicado”.

Pero si hay restricciones de tipo geográfico, o si el trabajador se le pide que esté disponible a una hora determinada, o si el tiempo de espera del trabajador está restringido, entonces las horas de espera deben contar como trabajadas, puntualizó la especialista.

Otro factor que afecta el ingreso del trabajador es el porcentaje que la agencia cobra por cada trabajador que le asignan un empleo temporal.

De acuerdo con José, un ex gerente de agencia temporal que pidió la reserva de su apellido para evitar posibles represalias, las agencias cobran entre un 28 y un 35 por ciento que sale del salario del trabajador.

“Si un trabajador está trabajando y le están pagando 7,25 (por hora) y la agencia tiene un porcentaje encima de 28, 30 por ciento, se está quedando como con dos dólares por cada persona por cada hora”, explica.

Con frecuencia, las agencias violan los derechos de los obreros temporales negándose a pagar salarios mínimos, desconociendo horas trabajadas y cualquier trabajo realizado más allá de las 40 horas semanales establecidas por la ley, según un estudio realizado por la Universidad de Harvard sobre los trabajadores en el área de almacenes de depósitos de Nueva Jersey.

Trabajadores esperan su turno en una agencia.
Cartel afuera de una agencia.

Un 36 por ciento de trabajadores consultados en la investigación expresaron haber sido víctimas de este tipo de violaciones laborales.

Otro factor que representa una violación a los derechos de los trabajadores temporales se refiere a la deducción del salario de los costos de transporte desde la agencia hasta el sitio de trabajo.

Las agencias cobran hasta ocho dólares por persona por día por el transporte. La cuota representa un atractivo negocio para los gerentes que controlan los vehículos, que hacen decenas de viajes de la agencia al almacén con un promedio de 15 obreros por viaje.

“Si tú estás haciendo un viaje de 15 personas a ocho dólares por día, si estás haciendo cinco, seis viajes, imagínate, es mucho dinero”, acotó José.

Tanto estos descuentos para cubrir el transporte, como el desconocimiento de las horas de sobretiempo y de otras horas trabajadas efectivamente por los obreros temporales, constituyen una violación a la Ley de Normas Laborales Justas (FLSA), de acuerdo con el estudio de Harvard.

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Trabajadores sin derechos ni protección

Jesús Pineda es un trabajador de origen hondureño que llegó a Nueva Jersey con la esperanza de hacer dinero para él y su familia en Centroamérica. Obtuvo su primer trabajo en una bodega en el área de New Brunswick por el cual le pagaban $7 la hora, a través de una agencia de empleo temporal.

Durante ocho horas al día Jesús trabajó moviendo pesadas cajas de mercancía que llegaban al almacén. Pero sin ningún tipo de equipo de protección para su seguridad, no tardó en sufrir un accidente en su espalda que ameritó una delicada intervención quirúrgica y que lo dejó prácticamente inválido para continuar trabajando.

“En la última caja que yo agarro así para levantar, fue que yo la agarré así, no sé si fue mala fuerza, pero cuando ya quise ponerla arriba, ya no pude, sentí un trabonazo en la espalda”, relató en entrevista con Univision en 2013.

Tras la operación, Pineda quedó prácticamente incapacitado para continuar con el empleo que tenía hasta ahora como cargador de cajas. Ni la agencia de empleos ni la bodega para la cual trabajaba le proporcionó los recursos o la atención necesaria para enfrentar las consecuencias del accidente. Desempleado, pronto se convirtió en un vagabundo que se vio obligado a vivir en la calle.

“Cuando a mi me pasó esto, no me brindaban ayuda nada. Yo andaba dando lástima en la calle, con mis cositas en la calle, buscando ayuda. Si yo sin tener nada, ¿qué hacía yo?”, dijo Pineda en una segunda entrevista con Univisión a principios de este año.




La situación enfrentada por Pineda es más común de lo esperado. Miles de trabajadores temporales que laboran en importantes centros industriales de procesamiento y distribución de mercancías en Estados Unidos, no cuentan con un mínimo de protección en caso de que sufran severos accidentes y enfermedades o queden desempleados, afectando a miles de familias que dependen de esos ingresos.

“Te pagan poquito y te matan trabajando y no tienes derecho ni de hablar”, confesó a Univision Elvia Ríos, una trabajadora temporal originaria de México.

Mirna Alvarado, una hondureña que trabajó en un almacén de depósito y empaque de libros, dijo que la despidieron sin compensación luego de 14 años.

“Por tener un accidente fuera del trabajo me botaron del trabajo al bajar mi producción”, afirmó.

Por lo general, los trabajadores temporales no cuentan con beneficios como vacaciones pagas ni el respaldo de un seguro médico, o de días pagos de enfermedad.

Algunos expertos consideran que las legislaciones como Obamacare y nuevas normativas del IRS están incentivando la contratación de trabajadores temporales, a quienes las empresas no están obligadas a suministrarles cobertura de seguro médico.

De acuerdo con el Obamacare, las firmas con menos de 50 empleados a tiempo completo están obligadas a ofrecer cobertura asequible de seguro, so pena de enfrentar severas multas. Para evadir esa responsabilidad, muchas empresas están contratando trabajadores temporales que no tienen derecho a la cobertura, de acuerdo con Susan Houseman, experta del Instituto Upjohn de Investigación sobre Empleo, basado en Michigan, que ha estudiado ampliamente las empresas de personal.

Una bodega de almacen.

Por otro lado, el IRS emitió una regulación en 2012 que permite a las empresas un período de 12 meses para determinar si una persona contratada califica como empleado a tiempo completo y por lo tanto debe recibir beneficios de salud. Los trabajadores temporales contratados en esas circunstancias, no reciben ningún tipo de cobertura.

Incluso en la eventualidad de que un obrero temporal afectado por accidentes en el lugar de trabajo, logre obtener un beneficio de sus empleadores por la vía legal, los resultados están lejos de compensar las pérdidas.Tal ha sido el caso de Jesús Pineda.

Cuando tuvo que ser operado tras sufrir el incidente con su espalda en Nueva Jersey, Pineda quedó incapacitado y desempleado. Tras demandar exitosamente a su empleador, Pineda obtuvo alrededor de $40,000 de compensación, pero en un acuerdo judicial, el juez del caso estableció que la cifra debía ser pagada por cuotas, a razón de $448 cada dos semanas, un monto que le alcanza para vivir decentemente, ya que la afección de su columna le impide encontrar un trabajo estable.

“Para mi eso, el dinero a mi no me interesa nada”, comenta Pineda en entrevista con Univisión. “Me interesa mi, mi salud, mi vida que yo así como yo vine, así quiero estar, ¿me entiende?, pero no puedo. No sé que va a pasar conmigo, ¿me entiende?”.

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Trabajadores temporales no escapan a la discriminación

Bonfilia Jarquín es una trabajadora de origen mexicano con una amplia experiencia en empleos temporales. Ha trabajado para empresas que prestan servicios a grandes cadenas de tiendas. En estos empleos, asegura, ha sido sometida a una variedad de actos discriminatorios.

“Nosotros allí tenemos discriminación por trabajar por compañía, somos agredidos verbalmente”, indicó en entrevista con Univision.

Para miles de trabajadores temporales como Bonfilia, muchos de ellos hispanos e indocumentados, las dificultades no terminan en un ambiente de inseguridad y sin beneficios laborales. También deben encarar una constante actitud discriminatoria por parte de los empleadores, que muchas veces comienzan antes de que el obrero llegue al lugar de trabajo.

En muchos casos, las agencias de empleos temporales discriman a sus trabajadores por raza, nacionalidad, sexo, edad o constitución física, cuando reclutan personal, de acuerdo con testimonios recogidos por Univision.

José, un ex capataz de agencia que prefiere el anonimato por temor a represalias, asegura que muchos empleadores piden a las agencias de empleo obreros con nacionalidades específicas, como aquellos de origen mexicano, “porque los mexicanos trabajan duro”.

“Con gente de otras razas siempre había problemas, si eran portorriqueños, dominicanos. Siempre lo preferible era que mande gente de México o de Centro, Suramérica”, reveló José.

¿La razón? “No se quejaban que trabajaban duro”, o “la gente que tiene documentos para trabajar legal no tiene opciones”.

En otras ocasiones, además de mexicanos, los prospectos debían ser “jóvenes, hombres”.

Muchas de las empresas a quienes les proveían trabajadores temporales, le pedían a José el tipo de perfil del obrero, pero basandose en características consideradas discriminatorias.

“No me mande viejitos, no me mande mujeres viejitas, quiero mujeres con manos pequeñitas”, dijo el ex capataz que le pedían. “Yo tuve una compañía que me pidió que le mandara chinas. Y dije: ‘¿Adónde voy a conseguir mujeres chinas aquí?”.




La condición de ser hispano o no hablar correctamente el inglés, es con frecuencia motivo de discriminación que afecta a muchos trabajadores temporales.

Tal es la experiencia que vivió Olga Morales, una colombiana que llegó en 2011 buscando trabajo en New Brunswick. Encontró empleo a través de una agencia temporal en una empresa de distribución de productos cosméticos y de belleza.

“Trabajé allí por espacio de ocho meses, y fui ultrajada y atropellada y discriminada en mis derechos por ser latina y por no hablar el idioma inglés”, dijo a Univisión.

Como en otros sectores laborales, los trabajadores temporales reciben más o menos salario dependiendo del género. Como regla general, las mujeres reciben menos dinero por hora que los hombres en trabajos temporales.

Cuando las agencias de empleo temporal intentan reclutar mano de obra masculina o femenina, según el caso, lo hacen con frecuencia explícitamente a pesar de que podría considerarse ilegal, encontró una investigación de la Universidad de Harvard sobre los trabajadores temporales en Nueva Jersey.

“En cualquier día, se pueden encontrar signos en las ventanas de las agencias de empleo solicitando “hombres” o “mujeres” para trabajos particulares”, indicó el estudio. “Tales contrataciones basadas en género violan claramente las leyes sobre derechos civiles”, precisó.

Una de estas regulaciones fue emitida en 1997 por la Comisión de Igualdad de Oportunidades de Empleo, que establece específicamente que las agencias de empleo en general, incluyendo las de empleo temporal, están obligadas a evitar acciones discriminatorias en la contratación de personal.

“Las firmas de empleo y los clientes a quienes ellos asignan trabajadores, no deberán discriminar contra los trabajadores basados en raza, color, religión, sexo, origen nacional, edad o incapacitación”, reza la parte de la resolución referida a los trabajadores temporales.

Pero las violaciones continúan ocurriendo, especialmente con las mujeres, que son susceptibles de ser discriminadas como trabajadoras temporales.

En algunos casos, por ejemplo, empleos mejor pagados como operador de maquinaria de carga (forklift) siempre son concedidos a hombres más a que mujeres.

Las mujeres con empleos temporales también enfrentan dificultades por su condición de madres. Debido a que las agencias temporales no pagan días de enfermedad, muchas madres tienen una mayor posibilidad de faltar a sus trabajos y por lo tanto recibir menos salario cuando deben cuidar a sus hijos enfermos. En el caso de las madres solteras, el riesgo es aún mayor.

Por otro lado, mujeres con empleos temporales que atraviesan por períodos de embarazo, que necesitan permisos post-natales, tienen una alta posibilidad de perder sus trabajos a pesar de estar protegidas por la Ley de Ausencia Médica Familiar.

“La relativa inestabilidad de los trabajos temporales abren interrogantes sobre si, en la práctica, tales derechos son respetados”, indicó el estudio de Harvard.

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Infiltrando el mundo de los trabajadores temporales

Millones de trabajadores temporales laboran en difíciles condiciones, y son más propensos a sufrir abusos y accidentes que los empleados fijos, en algunos casos tan graves que conducen a la muerte. Pero se trata de una realidad que con frecuencia permanece oculta tras las paredes de las grandes bodegas donde realizan su trabajo.

Para destapar esa dimensión poco visible, Univisión decidió infiltrarse en la intimidad de algunos de los depósitos y almacenes localizados en New Brunswick, Nueva Jersey, uno de los ejes industriales con mayor índice de trabajadores temporales por milla cuadrada en Estados Unidos.

El objetivo: documentar el estilo de vida, las dificultades y las irregularidades que deben enfrentar cada día los obreros temporales.

En la madrugada de un día de invierno, el productor Camilo Vargas salió a la calle para buscar un empleo en una de las docenas de agencias de empleo temporal que pululan en la zona.

De entrada, Camilo comenzó a notar irregularidades. Cuando debió responder un cuestionario sobre temas de seguridad, se encontró con que las respuestas ya estaban previamente seleccionadas.

“En ningún momento tuve que llenar ninguna de las casillas que hablaban sobre cómo prevenir un accidente”, relató Camilo.

Adicionalmente, los documentos que firmó para solicitar empleos no se encontraban traducidos al español. Y nadie en la agencia se tomó el tiempo de explicarle el contenido de tales documentos.

Univision reunió a un grupo de trabajadores temporales para discutir los aspectos negativos de su trabajo, y todos coincidieron en señalar particularmente la misma queja: firmaban documentos cuyo contenido no conocían.

Trabajadores en un tiempo de descanso.

Cuando nuestro productor Camilo finalmente fue contratado para un trabajo, la falta de información persistió.

“No me dijeron con qué compañía, no me dijeron qué tipo de servicio, no me dijeron absolutamente nada más”, acotó.

Camilo trabajó durante dos jornadas, primero de día, empacando productor gourmet; y luego, de noche, en una encuadernadora de libros.

Durante su trabajo fue testigo de cómo varios trabajadores comenzaron a operar una máquina sin guantes y sin haber recibido previamente un entrenamiento de seguridad.

“Vi que los que estaban operando la máquina, a pesar de estar sometidos a un ruido permanente, fuerte, no estaban utilizando nada (...) para cubrir o proteger el oído”, detalló.

Lo que vio Camilo no parece ser la excepción, sino la regla.

“Al llegar a los warehouses (...) no nos dan equipo de protección, número uno. No nos entrenan, no nos dicen cómo vamos a hacer el trabajo, nos mandan directamente y hazlo como tú puedas”, aseguró Reynalda Cruz, una trabajadora temporal que integra la organización New Labor, de New Brunswick.

Tras la experiencia de Camilo Vargas, el equipo de investigación de Univisión infiltró a un segundo productor, Jean Paul Dávila, varios meses después.

Desde el primer día, Jean Paul experimentó las mismas irregularidades de Camilo. Para la contratación, sólo le pidieron que firmara papeles y colocara su número de seguro social, y le dijeron que ellos llenaban el resto de las preguntas.

Jean Paul atravesó por las mismas dificultades descritas por otros obreros temporales con el transporte entre la agencia y el almacén donde les toca trabajar, un viaje en vehículos repletos de pasajeros por encima de su capacidad.

Con frecuencia, los responsables de las agencias manejan el transporte con vehículos de su propiedad (vanes), por cuyo servicio cobra un porcentaje al obrero temporal. Pueden embutir hasta 19 personas en una sola van, de acuerdo con testimonios recogidos por Univision.

“El manager abre su compañía de transportación, compra sus propias vanes y ahí meten el control de toda la transportación”, relató José, un ex capataz de agencia que pidió el anonimato por temor a represalias.




A Jean Paul le tocó un empleo temporal en una empresa empacadora de ropa interior femenina, que suple a grandes cadenas de tiendas como Walmart y JC Penney. Debió sellar su tarjeta de trabajador al entrar a la bodega.

Su primera responsabilidad fue la de cargar cajas. Apenas recibió algunas indicaciones prácticas, de parte de otro trabajador más experimentado, pero sin cargo de supervisor. Cuando pidió guantes para proteger sus manos, recibió como respuesta una sonrisa irónica.

A lo largo del día, a Jean Paul se le permitió descansar en dos períodos de 15 minutos cada uno, y media hora para el almuerzo. Los 60 minutos totales de ese tiempo no le fue remunerada, como sucede en muchos empleos fijos.

Le llamó la atención que al sonar la sirena, los trabajadores “salen corriendo, porque donde llegues tarde te pueden botar, te pueden despedir”.

Para William Garcés, abogado que asiste a trabajadores temporales que han sufrido percances y accidentes, “la compañía usa los empleados de las agencias temporales cuando los necesitan, y entonces los botan. Como tú usas papel de tu inodoro, de la misma manera”.

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Texto: Casto Ocando. Gerencia de Proyecto: José Fernando López. Investigaciónes: Gerardo Reyes, Tomas Ocaña, Margarita Rabin, Miraisy Rodriguez. Videos: Juan Cooper, Sarah McClure, Matilde Bonifaz. Diseño original: Joel Mejia. Programación: Cary Tabares, Edmundo Hidalgo.

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