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Griselda Blanco

Muchos dicen que para entender a Griselda Blanco hay que conocer sus orígenes. Se dice que su madre era trabajadora sexual en Medellín, Colombia, y la niña desde los 14 años empacó sus pocas pertenencias y se fue de la casa con su primer marido Carlos Trujillo, un falsificador de documentos. Ellos tuvieron tres hijos varones. Trujillo murió de cirrosis (otras versiones dicen que envenenado) y en poco tiempo Griselda se fue a Nueva York con su amante Alberto Bravo, un traficante de drogas.

Desde Nueva York, Griselda comenzó a abrir las rutas entre Colombia y Estados Unidos. A principios de los 70, Griselda estaba contrabandeando cantidades de cocaína nunca antes vistas y desde 1973 su nombre apareció en los radares de la DEA, según Raúl Díaz, agente anti-narcóticos en ese tiempo.

Griselda Blanco en Medellín

Fue más o menos por esa época cuando Griselda fue arrestada en Nueva York, pero Díaz dice que se escapó y le perdieron la pista. Aunque tenían informes de inteligencia que mostraban que estaba viviendo en Miami, y con identidades y documentos falsos iba y venía entre Colombia y Estados Unidos.

Fue en uno de esos viajes que tuvo un altercado en Bogotá con su pareja Alberto Bravo, con quien aparentemente empezaron a tener problemas de negocios. Según versiones, la pelea explotó en el estacionamiento de un club y pronto de las palabras pasaron a las armas. Bravo murió con tres impactos de bala. El incidente nunca ha sido documentado.

Al año siguiente, Griselda se casó con Darío Sepúlveda, otro reconocido narcotraficante con quien tuvo a su cuarto y último hijo, a quien bautizaron Michael Corleone, como el personaje que Al Pacino representó en la película El Padrino.

La relación con Sepúlveda fue tormentosa y se separaron cuando el niño tenía cuatro años. Sin permiso de la madre, Sepúlveda se llevó a Michael Corleone a Colombia provocando la furia de Griselda. Poco tiempo después, padre e hijo iban de la mano en Medellín cuando fueron emboscados por pistoleros vestidos de policías.

Sepúlveda fue baleado frente al niño. A pesar de que el crimen se lo atribuyen a las autoridades, hay quienes dicen que fue obra de la esposa.

Aunque Griselda Blanco nunca fue acusada formalmente por la muerte de esposos y amantes, las historias le merecieron el apelativo de la “viuda negra” en referencia a la especie de arañas venenosas que con frecuencia, después de aparearse con el macho, lo matan y lo devoran.

La llamaban "La viuda negra"

La colombiana inundó el mercado con polvo blanco a tal nivel que se ganó el título de "Reina de la cocaína" aunque ella se hacía llamar "madrina". Ella fue la precursora del negocio millonario antes de que existieran los carteles de Medellín y Cali, y antes de que llegaran capos como Pablo Escobar, El señor de los cielos y “El Chapo” Guzmán.

Lo que la distinguía de los otros narcotraficantes, era el uso extremo de violencia. "Ese nivel de violencia que Griselda trajo al narcotráfico no se había visto antes", asegura Díaz.

Los detectives dicen que es difícil saber con certeza a cuántas personas mandó matar "la madrina" con su ejército de sicarios. Aunque Díaz calcula que podrían ser alrededor de 400 víctimas sólo en Estados Unidos.

Francisco Javier Cardona, un exnarcotraficante tuvo la oportunidad de hacer negocios con la "madrina" y dice que Griselda era tartamuda, o "gaguita" como le dicen en Colombia. Quienes la frecuentaban se cuidaban de decirle "gorda", "vieja" o "gaguita" porque se enfurecía.

Nelson Andreu dice que gracias a los testimonios de los narcos capturados comenzaron a tener un perfil más íntimo de Griselda. "Utilizaba droga. Nos han echado el cuento de que en su casa hacían fiestas que duraban dos y tres días, con todo el mundo despierto consumiendo cocaína y teniendo orgías sexuales".

Cardona dice que Griselda no era bonita, pero tenía muchísimo dinero y "el dinero embellece". Andaba siempre en autos lujosos, acompañada de sus matones porque nunca aprendió a manejar. Cardona cuenta que en su mansión de Miami Beach tenía un busto de bronce con su imagen donde los narcotraficantes frotaban sus envíos para augurar buena suerte.

La justicia finalmente la alcanzó en 1985 en su casa de Irvine, California, donde vivía de manera clandestina. Un juez la condenó a 15 años de prisión.

Griselda Blanco y su amante Charles Cosby

Estando tras las rejas conoció a Charles Cosby, un joven afroamericano que apenas comenzaba en el negocio del narcotráfico y era un gran admirador de la "madrina". La visitaba frecuentemente en la cárcel y en poco tiempo se volvieron amantes.

Él experimentó en carne propia lo importantes que eran la lealtad y el respeto para Griselda. El día que la "madrina" se enteró que Cosby estaba teniendo relaciones con otra mujer, envió a unos hombres a dispararle cuando salía de su casa. "Temí por mi vida", confiesa Cosby, quien sobrevivió a un balazo en la pierna.

En un nuevo caso contra ella, los fiscales la acusaron de "homicidio en segundo grado" en tres casos y negociaron una condena de 20 años, trece de los cuales ya había pagado.

Conversación telefónica entre enamorados

En junio de 2004, cuando tenía 61 años, Griselda salió de la cárcel y de inmediato fue deportada a Colombia. Ella se estableció de nuevo en Medellín y por años vivió con un bajo perfil. Hasta que en septiembre de 2012 fue asesinada saliendo de una carnicería donde hacía sus compras. A Raúl Díaz, quien vio a cientos de víctimas de Griselda, no le sorprendió la noticia. "Todos los que ella mató tenían padres o hermanos o hijos o tíos o primos". Dice que solo era cuestión de tiempo que sufriera las consecuencias de sus acciones.