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Camino a los altares

El papado de Juan Pablo II fue el tercero más largo de la historia, incluido el de San Pedro, que duró entre 34 y 37 años. En los casi 27 años que estuvo al frente de la Iglesia (1978-2005), mucha agua corrió bajo los puentes y ocurrieron muchos cambios en el mundo.

El más significativo, sin duda, fue la caída del comunismo. Y casi todos los biógrafos coinciden en que Juan Pablo II tuvo un papel protagónico en los eventos que ocurrieron a finales de los años ochenta, aunque muchos le asignan un papel meramente simbólico.

El primer papa no italiano en casi 1,500 años, Juan Pablo II sabía muy bien lo que era el comunismo. Karol Wojtyla -su nombre de pila- nació el 18 de mayo de 1920 en Wodawice, Polonia, a cincuenta kilómetros de Cracovia, ciudad de la que sería nombrado arzobispo en 1964.

Hijo de una mujer fervientemente católica, fue educado en los preceptos de la Iglesia y durante la ocupación Nazi hizo parte de un grupo de jóvenes católicos que resistían de forma pacífica al invasor, poniendo en peligro su vida en diferentes ocasiones.

En esa época conoció los horrores de los campos de concentración, y más adelante, con la expulsión de los nazis por el Ejército Rojo al final de la Segunda Guerra Mundial, vivió bajo el régimen policivo del Partido Obrero Unificado de Polonia, que instauró el comunismo en el país. De hecho, sus estudios eclesiásticos los inició en un seminario clandestino, donde fue ordenado sacerdote en 1946.

Este segmento del Noticiero Univision muestra la vida de Juan Pablo II en Polonia.

Con excepción de un corto período en el Vaticano, Wojtyla realizó casi toda su labor pastoral en Polonia, primero como vicario coadjutor en una parroquia en las cercanías de Cracovia, y luego como obispo auxiliar y como arzobispo de la ciudad. En esa época participó activamente en el Concilio Vaticano II.

A pesar de que en esa época Wojtyla estuvo en contacto con los grupos disidentes, su nombramiento como arzobispo de Cracovia no causó mayor preocupación entre los dirigentes del gobierno, que lo consideraban un poeta y un soñador apolítico. Ni siquiera su nombramiento, en 1967, como el segundo cardenal más joven de la época, con solo 47 años de edad.

Otra cosa, sin embargo, fue su sorpresivo nombramiento como Papa en el año 1978. El hecho de que un prelado procedente de un país de la cortina de hierro llegara al solio de San Pedro tuvo un impacto político enorme, no solo en Polonia sino en otros países del área soviética.

En 1979, Juan Pablo II hizo un viaje a Polonia y al final de una de las misas ofrecidas en Varsovia, la capital del país, pronunció una oración al Espítiru Santo en la que habló de la necesidad de “renovar la faz de la tierra”, frase que se convirtió en un lema de la oposición.

Explore los momentos más importantes en la vida de Juan Pablo II (haga clic aquí)

“Más de un año después de pronunciar esas palabras pudimos organizar a diez millones de personas en huelgas, protestas y negociaciones”, diría años más tarde Lech Walesa, fundador del movimiento sindical Solidaridad, que acabó con el comunismo en Polonia a finales de los años 80.

“Por supuesto, el comunismo habría caído, pero mucho después y de modo cruento. Fue un regalo que el cielo nos legó -dijo Walesa-. Sabemos lo que el Papa ha logrado. Le corresponde el cincuenta por ciento del colapso del comunismo.

Pero su influencia no se limitó a Polonia. Juan Pablo II, a quien muchos conocen hoy como “el Papa viajero” –visitó 129 países durante su papado-, se reunió con los jefes de estado de todas las grandes potencias e hizo causa común con el anticomunismo de líderes como Ronald Reagan.

Juan Pablo II fue un gran comunicador (hablaba 13 idiomas), y aprovechó sus dotes para extender la influencia de la iglesia, tanto con su trabajo con la Juventud como con su fervor mariano (en todos los países donde iba, incluído México, visitaba los santuarios dedicados a la virgen).

Juan Pablo II y las razones que llevaron a su canonización.
Juan Pablo II visitó 129 países durante su reinado.

Fue en un día de la Virgen, precisamente, el 13 de mayo de 1981, cuando Mehmet Ali Agca disparó contra el Papa, lo que, a pesar de mermar considerablemente sus condiciones física, aumentó enormemente su popularidad entre los fieles.

A sus audiencias de los miércoles se dice que asistieron más de 17 millones de peregrinos, que lo vitoreaban sin cesar durante sus apariciones en la Plaza de San Pedro. El día de su muerte, miles de fieles pidieron al unísono la santificación inmediata del pontífice.

Juan Pablo II fue un trabajador incansable y un conservador doctrinario. De su mano salieron un total de 14 encíclicas, en las que se reveló como un pensador tradicionalista y opuesto a los cambios al interior de la iglesia (incluidas sus condenas a movimiento como el de la Teología de la Liberación, nacido en la apertura propiciada por el Concilio Vaticano II).

El conservadurismo extremo de Juan Pablo II se manifestó especialmente en los temas relacionados con la familia, la sexualidad y la reproducción, lo que ha generado con los años un distanciamiento evidente entre la doctrina de la Iglesia y el pensamiento de los católicos de todo el mundo.

Ese distanciamiento, reflejado claramente en una encuesta mundial realizada por Univision a principios de este año, se ha convertido en una preocupación para el papa Francisco, que ha decidido llevar la opinión de sus fieles a un sínodo de obispos convocado para octubre de este año.

A las audiciencias de los miércoles de Juan Pablo II asistieron más de 17 millones de peregrinos.

Pero el punto más controversial en relación con el papado de Juan Pablo II fue su posición con respecto a las acusaciones de pederastia en el seno de la iglesia. El Vaticano lo niega, pero hay cierto consenso en que el papa hizo oídos sordos a muchas de las acusaciones.

Buena parte de la controversia se ha centrado en el caso de Marcial Maciel, el fundador de Los Legionarios de Cristo, que tuvo que ser condenado al ostracismo antes de su muerte por el sucesor de Juan Pablo II, Benedicto XVI.

Pero el problema ha demostrado ser universal, y el papa Francisco pidió perdón a todos los fieles que han sido afectados por los problemas de pederastia en el seno de la Iglesia en las últimas décadas.

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