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Después de 13 años de fuga, El Chapo Guzmán fue capturado por la Marina mexicana en Mazatlán, Sinaloa.

Capturado*

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¡Por fin cayó! Joaquín El Chapo Guzmán, “El eterno fugitivo“, apelativo que se había ganado por su habilidad para evadir a la justicia desde que se fugó de un penal mexicano a comienzos del año 2001, fue capturado en el puerto de Mazatlán, en el estado de Sinaloa.

El capo fue sorprendido en la mañana del sábado 22 de febrero en el edificio de condominios Miramar, de Mazatlán, gracias a una operación de inteligencia realizada por un grupo de élite de la Marina mexicana, con ayuda de las autoridades de Estados Unidos.

Según el Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, la detención de El Chapo se produjo después de varios días de seguimiento, en los que el narcotraficante logró burlar a las autoridades recurriendo a un método en el que se le considera un maestro: los túneles.

Entre el 13 y el 17 de febrero, según Murillo Karam, fueron localizados siete domicilios en los que El Chapo acostumbraba ocultarse. El Procurador explicó que El Chapo logró escapar gracias a una red de túneles que conectaban las siete casas en la ciudad de Culiacán.

“Las puertas de las casas en las que se intervino estaban reforzadas por acero, y eso hizo que los minutos que nos tardamos en abrirlas sirvieran para el escape por los túneles”, indicó Murillo Karam en una rueda de prensa después de la detención.

Las autoridades lograron, sin embargo, mantener la pista del capo, y gracias a una llamada a uno de sus cómplices desde un teléfono satelital que utilizaba intermitentemente, lograron detectar su paradero y realizar un operativo en el que no se produjo ni un solo disparo. (Ver la nueva sección: "Capturado").

En la tarde del sábado, El Chapo Guzmán fue trasladado, en medio de estrictas medidas de seguridad, a la Secretaría de Marina en la ciudad de México, donde se confirmó su identidad. Luego fue recluido en el penal de máxima seguridad del Altiplano.

En este especial de La Huella Digital, Univision recoge los aspectos más importantes de la vida del narcotraficante que mantuvo en vilo a las autoridades durante trece años.

*Este especial fue actualizado el 23 de febrero de 2014. A raíz de la detención de El Chapo, se escribió esta introducción y la sección "Capturado". El resto del contenido permanece igual.

Badiraguato, la capital del imperio de El Chapo Guzmán, es uno de los municipios más pobres de México.

Territorio Chapo

Por GERARDO REYES

Cuando una mujer que acompañaba recientemente a Joaquín El Chapo Guzmán a una visita a Culiacán, la capital del estado de Sinaloa, se quejó de las temperaturas tan altas de esta zona del occidente de México, el narcotraficante alardeó en broma que él podría costear un equipo de aire acondicionado para la ciudad entera y la construcción de un enorme techo.

Al ver que su compadre, Ismael “El Mayo” Zambada celebró la ocurrencia, Guzmán extendió su oferta: “¿Sólo Culiacán?, que va, compadre, yo puedo pagar para ponerle techo a todo el estado”, exclamó Guzmán entre carcajadas.

Desde mediados de los años ochenta cuando su nombre apareció por primera vez en el radar de la Agencia Antinarcóticos de Estados Unidos (DEA), el narcotraficante no habla de otra cosa sino de su negocio y de lo que puede hacer o deshacer con su riqueza.

“El sólo habla del negocio de la droga, donde se encuentre, con cualquier persona con la que esté, está hablando de drogas”, declaró el expiloto de Guzmán, Miguel Ángel Martínez Martínez en una corte federal de Estados Unidos.

A sus 56 años, este hombre de un metro con sesenta centímetros de altura, bigote espeso y acento campesino, salpicado constantemente de vulgaridades, maneja el más poderoso imperio de narcotráfico del mundo: el Cartel de Sinaloa.

La organización domina el comercio de cocaína, heroína, marihuana y anfetaminas en el hemisferio occidental a través de múltiples métodos que incluyen la perforación de la frontera más vigilada del mundo, con más de 120 túneles.

“El Chapo es el principal cartel. Los gastos son extraordinarios, pero por lo menos gana alrededor de mil millones de dólares, posiblemente más al año”, comenta el profesor Bruce Bagley, de la Universidad de Miami, quien es consultado ocasionalmente por la revista Forbes para calcular la fortuna del narcotraficante.

“EL CHAPO ES EL PRINCIPAL CARTEL. GANA POR LO MENOS MIL MILLONES DE DÓLARES, POSIBLEMENTE MÁS, AL AÑO”.

Durante más de ocho meses Univisión Investiga siguió los pasos de Guzmán y su organización en diferentes partes del mundo, desde el lugar donde nació en el estado de Sinaloa, una remota región a la que pocos periodistas han llegado, hasta los puertos de España por donde ingresa sus productos para distribución por toda Europa.

Los reporteros de la cadena entrevistaron a unas 100 personas del lado del negocio y de la ley. Bajo el temor de siquiera mencionar el nombre del narcotraficante o con la valentía de denunciarlo, nos ofrecieron sus impresiones informantes y agentes de organismos antinarcóticos de Estados Unidos y México, excolaboradores del narcotraficante, periodistas, biógrafos, analistas y funcionarios mexicanos y guatemaltecos que lo han perseguido.

Por primera vez el actual presidente de Guatemala, Otto Pérez, relató la operación que culminó con la captura de Guzmán en junio de 1993 cuando el mandatario era el jefe de los servicios de inteligencia de ese país. Tuvimos además acceso a decenas de documentos judiciales de Estados Unidos y México.

Casi todos los entrevistados coinciden en que Guzmán es un gerente minucioso, un micromanager de una multinacional de crimen y violencia que no descansa. Dicen que duerme muy poco, porque tiene que atender negocios en diferentes husos horarios, pero sobre todo porque no quiere delegar el más mínimo detalle de su operación.

Guzmán seguramente tiene suficiente dinero para refrigerar a Sinaloa, pero lo que algunos se preguntan en voz baja, es cómo uno de los hombres más ricos del mundo, según la revista Forbes, opera su imperio en uno de los municipios más pobres de México.

Univision recorrió Badiraguato, centro urbano de un territorio al que muy pocos periodistas han llegado.

Univisión recorrió Badiraguato, capital del imperio del Chapo. Es una tierra de campesinos pobres, que viven en su mayoría en ranchos de adobe con techos de latón cuidando niños sin colegio, perros hambrientos y una parcela sembrada con su sustento: marihuana o amapola.

Guzmán, fue uno de esos niños. Nació el 4 de abril de 1957 en La Tuna, a seis horas por caminos de terracería de la cabecera municipal. Como ocurre en muchas de estas comarcas, los habitantes del pueblo son parientes entre sí, lo que podría explicar que en esta zona le digan El Tío.

Cuando no se refugiaba en la casa de su abuela materna para escapar de las golpizas de su padre, Guzmán se plantaba ante su papá y trataba de evitar que golpeara a alguno de sus cinco hermanos. Estos malos recuerdos asaltan a Guzmán constantemente y los comparte con sus contertulios cuando se emborracha, algo que últimamente es muy frecuente.

El joven Guzmán contaba con el apoyo silencioso de su madre, Consuelo Loera, quien vive en La Tuna en una casa grande con todas las comodidades. Es la persona a quien más quiere y protege y quizás la única que puede cambiar una decisión suya con una palabra.

En La Tuna le dicen la hermana Consuelo por su activa participación en la Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús. A escasos metros de su casa, El Chapo construyó un templo donde todos los domingos, de las 10 de la mañana a la una de la tarde, los seguidores de la iglesia oran y cantan bajo las órdenes de un pastor que vive en la villa.

El día de su cumpleaños la hermana Consuelo invita a los pobladores de la región a una gran fiesta sin licor animada por orquestas populares que sólo pueden cantar corridos de alabanzas a Dios.

La madre de El Chapo, Consuelo Loera, vive en una gran casa en La Tuna, el lugar donde nació el narcotraficante.

El papá de El Chapo, quien ya murió, cultivaba marihuana en su rancho. Cuando la cosecha estaba lista, emprendía un camino de un día de duración hacia al centro de acopio y venta, acompañado por su hijo Joaquín. Al llegar al lugar, se gastaba el dinero de la venta del producto en licor y mujeres de modo que a su regreso ya no tenía un peso en el bolsillo.

Guzmán había abandonado la escuela en primer grado. Cansado de la disipación de su padre, y cuando tenía menos de 15 años, se las ingenió para sembrar su propia cosecha de marihuana junto con sus primos, los Beltrán Leyva, que también eran de la región.

Desde entonces le decían El Chapo por su baja estatura. Fue una condición que marcó profundamente su personalidad hasta hoy que usa gorras de copa grande y no permite que nadie más alto se tome fotografías a su lado.

Según un perfil sicológico de la Procuraduría General de México PGR, debido a su baja estatura, Guzmán está siempre tratando de mostrar “una superioridad intelectual y de ambición desmedida por el poder”.

Quizás fueron las características que le permitieron asumir la manutención de su familia con sus primeras ventas de marihuana y llegar hasta el círculo de Miguel Ángel Felix Gallardo, jefe del narcotráfico de la época, quien lo empleó como chofer, según fuentes.

La vida de el Chapo cambió cuando tenía 26 años. El agente de la DEA, Kike Camarena Salazar, murió en México en manos de narcotraficantes que lo torturaron brutalmente, según la versión del gobierno de Estados Unidos.

LA VIDA DE EL CHAPO CAMBIÓ CON LA MUERTE, A MANOS DE LOS NARCOS, DE KIKE CAMARENA, UN AGENTE DE LA DEA.

Caro Quintero estaba enfurecido porque el agente Camarena había coordinado la destrucción de unos de su más extensos sembradíos de marihuana. El presidente Ronald Reagan ordenó una búsqueda internacional de los sospechosos. Uno de ellos fue Félix Gallardo, el jefe de Guzmán.

Según Robert Bonner, ex director de la DEA en Estados Unidos, El Chapo utilizó esta crisis para abrirse paso en su organización. El Chapo logró apoderarse de rutas de la droga asesinando a sus antiguos socios en alianza con el temible Héctor El Güero Palma.

En sus planes de ascenso se les atravesó una poderosa familia de narcotraficantes: los Arellano Félix, que controlaban Tijuana, el corredor más deseado para el paso de drogas a Estados Unidos.

En una declaración ante el Ministerio Público de México, Guzmán explicó que la guerra empezó cuando los Arellano mataron a su mejor amigo Armando López. “Era como un hermano. Esto fue lo que originó gran resentimiento en el declarante’’ afirma el acta de la audiencia el 9 de junio de 1993.

En la misma audiencia El Chapo denunció que fue objeto de un atentado en una calle de Guadalajara en 1992, lo que lo forzó a salir de la ciudad y a asumir una identidad falsa bajo el nombre de Jorge Ramos Pérez.

Son muy pocos los registros que existen con la voz de El Chapo, como el de este interrogatorio a un rival.

Guzmán salió ileso pero respondió con un ataque sangriento a la discoteca Christine en Puerto Vallarta donde departían algunos de los Arellano.

Para entonces se había especializado en un punto cardinal de la cadena de trasiego con una eficiencia que pocos lo superaban: era el responsable de pasar la droga de los colombianos hacia Estados Unidos en el menor tiempo posible.

Guzmán había enviado a Barranquilla en 1981 a un sobrino suyo de nombre Renato que fue engañado por los proveedores y se volvió adicto a la droga mientras esperaba la entrega de un cargamento de cocaína en el Hotel El Golf. Un exportador de marihuana de la ciudad lo rescató y lo envió de regreso a México con el mensaje para Guzmán de que trabajaran juntos.

Esta vez fue el propio Guzmán quien viajó a Barranquilla. Se hospedó en el tradicional hotel El Prado, y aunque su contacto no quería participar en el negocio de la cocaína, lo envió al interior muy recomendado para que conociera a los poderosos líderes del Cartel de Medellín.

“Es cuando entra en contacto con el cartel de Fabio Ochoa, posteriormente conoce a Pablo, conoce a Rodríguez Gacha”, según dijo a Univision un ex narcotraficante de Barranquilla que prefirió no ser identificado por razones de seguridad.

Así fue que Guzmán, recuerda el ex agente Phil Jordan de la DEA, “comenzó de trabajador de los patrones y ahora es el patrón de los patrones”.