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El Cielo es el límite

¿Quieres ir a Harvard o a otra universidad de elite?

Prepárate, infórmate y aplica. Puede ser más barato que ir a un college público. Muchos lo han logrado y aquí te decimos cómo.

Camino a Cambridge

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“¡Oh, Dios mío. Estoy en Haaaaaaaaarvard!”. Oprah Winfrey, una de las mujeres más ricas y famosas de Estados Unidos, no lo podía creer. Estaba en Harvard, una de las instituciones con más abolengo de Estados Unidos –fundada en 1636–, y con tanto renombre en el mundo como la Coca-Cola.

Fue en mayo pasado, cuando Oprah –como la conocen todos sus fans– actuaba como protagonista de uno de los rituales más sagrados en las aulas universitarias de Estados Unidos: el discurso central en la ceremonia de graduación de la clase de 2013.

Antes de subir al podio, había recibido un doctorado honoris causa en Leyes por parte de la Universidad. “No muchas niñas de la zona rural de Mississippi han podido hacerse un camino hasta Cambridge”, dijo emocionada. “Para mí, el de hoy es un hito definitorio en un viaje muy largo y bendecido”.

Entre las personas que siguieron atentamente la ceremonia estaba una joven que hace siete años llegó por primera vez a los predios de Harvard, con una maleta cargada de sueños, y hoy –después de una brillante carrera– hace parte del selecto equipo de admisiones de la prestigiosa universidad.

Lucerito Ortiz, hija de un jardinero mexicano y de una mujer guatemalteca dedicada a la limpieza de casas en la ciudad de Los Angeles, hizo su camino hasta Cambridge gracias a su propio esfuerzo, al esfuerzo de sus padres y al programa de ayuda financiera de la universidad (ver Los pasos a seguir).

LUCERITO ORTIZ, hija de un jardinero y una aseadora de casas, aplicó a Harvard casi por broma, pero no solo la aceptaron sino que le pagaron todos sus estudios.

Ortiz, que está terminando una maestría en Política y Administración Educativas, hace parte del enorme grupo de jóvenes hispanos que en los últimos años han ido poblando los centros de educación superior del país.

De acuerdo con un estudio publicado el año pasado por el Pew Hispanic Center, en el año 2011 el número de hispanos entre 18 y 24 años que llegaron al college superó los dos millones y alcanzó la cifra récord de 16.5% del total de nuevos estudiantes (cifra equivalente a la participación de los hispanos en la población total del país).

A diferencia de Ortiz, sin embargo, la gran mayoría de los hispanos que están ingresando al sistema de educación superior lo están haciendo en instituciones educativas sobrepobladas y de escasos recursos, que no les garantizan una formación que los haga competitivos en el mercado laboral.

Un estudio de Anthony Carnevale y Jeff Strohl, publicado en julio de este año por la Universidad de Georgetown con el sugestivo título de “Separados y desiguales”, dice que “el acceso de los afroamericanos y los hispanos a la educación postsecundaria en los últimos 15 años es una historia de buenas y malas noticias”.

“La buena noticia es que los afroamericanos y los hispanos muestran grandes ganancias en su acceso a la educación postsecundaria. La mala noticia es que ambos grupos están perdiendo terreno en su acceso a las universidades más selectivas en relación con sus tasas de crecimiento en la población global”.

“La buena noticia”, dice, “es que los afroamericanos y los hispanos muestran grandes ganancias en su acceso a la educación postsecundaria. La mala noticia es que ambos grupos están perdiendo terreno en su acceso a las universidades más selectivas en relación con sus tasas de crecimiento en la población global”.

Más que la norma, el caso de Lucerito Ortiz es todavía una excepción. Alentadora y brillante, pero una excepción.