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Pareja mirándose

Una mirada: ¿Más de mil palabras?

Una mirada: ¿Más de mil palabras?

El lenguaje corporal es difícil de interpretar. Aquí, una breve guía para entenderlo mejor.

Pareja mirándose
Pareja mirándose

Por Laura Martínez Belli


¿Alguna vez has malinterpretado una mirada? Alguno hasta se ha aventado a pedir matrimonio en un estadio para quedar retratado a perpetuidad en las pantallas gigantes como un tonto. Pero entonces, ¿los hombres son torpes y no saben leernos o las mujeres mandamos mal las señales? Un poco de ambas. Existe la teoría, muy extendida por cierto, de que el 93% de la comunicación es no verbal. Sin embargo, algunos estudios realizados entre 1967 y 1972 tiraron al suelo dicha teoría.

Actualmente, diversos psicólogos han reconocido que estos estudios poseen varias deficiencias metodológicas, así que no debe tomarse la aseveración al pie de la letra. Es verdad que el lenguaje corporal es de vital importancia, pero para que éste resulte debe ir acompañado de una serie de factores que permiten transmitir el mensaje correctamente.

De tal manera, cuando no se corresponde el lenguaje verbal con el corporal uno tiene la sensación de estar frente a una persona que no inspira confianza; frente a alguien falso. Quizás esas miradas no son lo que te imaginas, porque tal y como se ha dicho hasta el cansancio: “No, means No”, y hay que aprender a distinguir cuándo alguien está siendo políticamente correcto y cuándo está mandando señales de humo.

El rostro difícilmente dirá una mentira. Sin embargo, hay que irse con cuidado a la hora de pretender interpretar los gestos de la cara. Cuidado con pretender aislar la mirada de todo lo demás: la mirada forma parte de un todo y tan importante como la forma de mirar son los gestos de las manos, los movimientos de las piernas, la respiración.

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¿Cuál es la clave?

Aquí puedes ver algunas claves del lenguaje corporal, que te servirán para interpretar mejor lo que la otra persona dice sin decir:

—Taparse o tocarse la boca: si se hace mientras se habla puede significar un intento de ocultar algo. Si se realiza mientras se escucha puede ser la señal de que esa persona cree que se le está ocultando algo.

—Tocarse la oreja: es la representación inconsciente del deseo de bloquear las palabras que se oyen. Si tu interlocutor lo realiza mientras hablas puede significar que desea que dejes de hablar.

—Tocarse la nariz: puede indicar que alguien está mintiendo. Cuando mientes se liberan catecolaminas, unas sustancias que inflaman el tejido interno de la nariz y pueden provocar picor. También ocurre cuando alguien se enfada o se molesta.
—Frotarse un ojo: es un intento de bloquear lo que se ve para no tener que mirar a la cara a la persona a la que se miente. Cuidado con la gente que se toca mucho la nariz y se frota los ojos cuando habla contigo.

—Rascarse el cuello: señal de incertidumbre o de duda con lo que uno mismo está diciendo.

Llevarse un dedo o algo a la boca: significa inseguridad o necesidad de tranquilizarse, en una expresión inconsciente de volver a la seguridad de la madre.

Personas platicando
Aprende a interpretar señales...


La mirada

La razón por la que nos sentimos atraídos hacia los ojos claros es porque podemos ver en ellos la dilatación o contracción de la pupila con mayor facilidad que en los ojos oscuros. Al tratarse de movimientos involuntarios, uno siente que puede “bucear en esos ojos”, o lo que es lo mismo, sentir que no está siendo engañado. Es una simple cuestión de supervivencia.

Cuando hablas, sueles mantener contacto visual entre un 40% y un 60% del tiempo. Eso es debido a que tu cerebro está ocupado intentando acceder a la información (la programación neurolingüistica postula que, según el tipo de información que intentes recuperar, mirarás arriba a la izquierda, arriba a la derecha, o hacia abajo).

En ciertas situaciones sociales o laborales esa falta de contacto visual puede interpretarse como nerviosismo o timidez, por lo que si haces una pausa antes de responder ganarás el tiempo necesario para acceder a la información. Mirar directamente a los ojos cuando haces una petición también es útil para aumentar tu capacidad de persuasión ( puedes leer el estudio completo aquí) .

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—Variación del tamaño de las pupilas: la presencia de pupilas dilatadas suele significar que se está viendo algo que gusta, mientras que las pupilas contraídas expresan hostilidad. Las neuronas espejo son también responsables de que nuestras pupilas adopten la misma expresión que nuestro interlocutor. Son variaciones muy sutiles que a menudo quedan enmascaradas por los cambios ambientales en la intensidad de la luz.
—Levantar las cejas: es un saludo social que implica ausencia de miedo y agrado. Hazlo frente personas a las que quieras gustar.

—Bajar la cabeza y levantar la vista: en mujeres es una postura que denota sumisión y sensualidad para atraer a los hombres. Cantidad de fotos de perfil de mujeres en sitios de citas online son tomas desde arriba que además permiten mostrar el escote. En los hombres es al revés: tomas inferiores para parecer más alto y dominante.

—Mantener la mirada: en el caso de las mujeres establecer contacto visual durante dos o tres segundos para después desviar la mirada hacia abajo puede ser un indicador de interés sexual.

—Pestañear repetitivamente: es otra forma de intentar bloquear la visión de la persona que tienes enfrente, ya sea por aburrimiento o desconfianza.

—Mirar hacia los lados: otra manera de expresar aburrimiento, porque de forma inconsciente estás buscando vías de escape.


Personas platicando
Las miradas dicen mucho.


La sonrisa

Y apoyando a la mirada siempre está la sonrisa. Algunas personas aseguran sentirse más atraídas hacia una bonita sonrisa que a una mirada. ¿Por qué? Pues porque la sonrisa es fuente inagotable de significados y emociones. Además, gracias a las neuronas espejo, sonreír es un acto tremendamente contagioso capaz de provocar emociones muy positivas en los demás. Se ha comprobado que incluso los fetos sonríen en el útero, o que bebés invidentes también lo hacen al reconocer la voz de un humano. Esto evidencia que se trata de un mecanismo innato que vamos perdiendo con el tiempo, ya que mientras los niños sonríen una media de 400 veces al día, tan sólo un 33% de los adultos lo hace más de 20. En el best seller Eat, Pray, Love hay una escena en la que la protagonista empieza a meditar con una sonrisa en los labios. Aunque pueda parecer un recurso trillado y algo forzado, lo cierto es que Charles Darwin constató que la simulación de una emoción podía provocarla realmente en nuestra mente. Tu estado emocional empieza a cambiar hacia el optimismo. Por tanto, una persona que sonríe nos parece al instante sexy porque nos transmite una sensación de bienestar.

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¿Pero se puede usar la sonrisa para seducir deliberadamente? Un estudio de la American Phsycological Association realizado en 1985 reveló que sí. La sonrisa ganó a la mirada por goleada. En esta investigación, cuando la mujer estableció sólo contacto visual con los hombres fue abordada en un 20% de los casos. Cuando esa misma mujer añadió una sonrisa, el porcentaje subió hasta el 60%.

Curiosamente, la sonrisa del hombre no le resulta a la mujer tan atractiva. Este estudio evidenció que los hombres resultan más atractivos para ellas cuando se muestran orgullosos o incluso avergonzados en lugar de contentos.


En cualquier caso, los médicos Donald F. Klein y Michael Lebowitz, del Instituto Psiquiátrico del Estado de Nueva York, han encontrado una relación entre la feniletilamina, un neurotransmisor que produce el cerebro semejante a la anfetamina, que es capaz de desencadenar eventos tan simples como un intercambio de miradas y el amor. Estos investigadores sugirieron que el cerebro de una persona enamorada contenía grandes cantidades de feniletilamina, sustancia que podría ser la responsable en gran medida, de las sensaciones y modificaciones fisiológicas que experimentamos cuando estamos enamorados. Así que, haga lo que haga, la química del cuerpo le hará saber si esa mirada que recibe y brinda lleva algo más que los aires del pestañear. Y ya sabe lo que dicen: el que busca, encuentra.

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