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Si alguien decía “No eres tú soy yo”, quedaba claro el desinterés, el desamor, la pasión fallida, unilateral.

“No eres tú soy yo”: una frase del pasado

“No eres tú soy yo”: una frase del pasado

Formas de rechazo que se basan en la confusión y son imposibles de confrontar

Si alguien decía “No eres tú soy yo”, quedaba claro el des...
Si alguien decía “No eres tú soy yo”, quedaba claro el desinterés, el desamor, la pasión fallida, unilateral.

Por Valeria Villa* | @valevillag

Poner como pretexto una crisis personal para terminar una relación amorosa era hasta hace unos años, un clásico de la evasión de conflictos y un cliché que todo mundo entendía. Si alguien decía “No eres tú soy yo”, quedaba claro el desinterés, el desamor, la pasión fallida, unilateral.

Las relaciones han ido cambiando para bien porque la libertad con que se viven es más amplia. Cada vez menos, la gente se empareja o se casa obedeciendo un mandato cultural. Cada vez menos para tener hijos y formar una familia como lo manda la tradición en muchos países del mundo.

Quizá el lado menos positivo de esta libertad para establecer relaciones amorosas sea la ambigüedad. Los hombres y las mujeres ya no se enamoran como antes ni salen del modo y en el ritmo con el que se hacía antes de los años ochenta.

Los millenials (la generación Y nacida entre 1980 y el 2000) viven el amor y el desamor con otros códigos.

Ghosting

Hace unas semanas, Esther Perel escribió algo al respecto y propuso una reflexión interesante. Si bien el rechazo es parte de la aventura del amor, los finales ambiguos dejan heridas mucho más difíciles de sanar, precisamente por su falta de claridad.

Algunos recurren a la desaparición intempestiva, dando la impresión de que se los tragó la tierra. En inglés se le llama ghosting. El hombre o la mujer con la que salía se convierte en un fantasma, dejando al abandonado en el caos, la confusión, las dudas y el resentimiento. El que desaparece sin dar explicaciones lo hace por cobardía. No quiere enfrentar el dolor que está causando.

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Icing

Los millenials describen el icing como el método de meter al congelador una relación, utilizando el pretexto de estar muy ocupados, en medio de un proyecto absorbente o pasando por una crisis personal. El icing o convertir en hielo una relación se parece un poco al “No eres tú soy yo” y quienes lo utilizan intentan ganar tiempo, alejarse sin cerrar la puerta definitivamente. Porque ofrecen volver una vez que se cambien de casa, que se organicen, se estabilicen, etcétera. El otro sabe que lo están rechazando y quizá lo que más le duele es la falta de sinceridad.

Los millenials (la generación Y nacida entre 1980 y el 2000) viven el am...
Los millenials (la generación Y nacida entre 1980 y el 2000) viven el amor y el desamor con otros códigos.

Simmering

En tercer lugar, aparece la técnica de matar una relación lentamente. La palabra en inglés es simmering, cuya traducción es cocinar a fuego lento. En el caso de una ruptura, se refiere a reducir la frecuencia de los encuentros y la comunicación. Es también una forma de ganar tiempo para salir con otros y otras, sin perder cierta seguridad de que tendrá compañía cuando la necesite. Si hace frío le llamará al abandonado. Si tiene una fiesta divertida a la que quiere ir sola, dirá que hoy no tiene tiempo de verlo pero la siguiente semana sí.

Estas formas de rechazar a alguien son muy problemáticas porque se basan en la confusión y es casi imposible confrontarlas.

Quizá lo único empático e íntegro sería terminar una relación con toda claridad, diciendo lo necesario para evitar las malas interpretaciones. Si alguien sabe que la relación no está funcionando, debería confiar en lo que siente y tener la valentía para terminar y la fe en que habrá otras oportunidades de una relación erótica y amorosa en su futuro.

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Nadie tiene derecho de lastimar a otros. Una relación de pareja es sobre todo un pacto de buena fe, basado en la confianza. La salud emocional del abandonado y del abandonador sufrirán un deterioro importante si la ambigüedad se convierte en una forma habitual para relacionarse.

Terminar una relación no está peleado con el respeto, la claridad, la integridad y la amabilidad. Habría que reprobar y evitar el maltrato virtual tan característico de nuestro tiempo. Todos podemos ser cobardes y escribir un mail o mandar un mensaje o guardar silencio en lugar de decir cara a cara: ya no quiero estar en esta relación, gracias por todo, te deseo lo mejor. Elegir ser cobarde o valiente es una más de las caras de la libertad.


* Valeria Villa es psicoterapeuta desde hace 15 años. Hace divulgación sobre bienestar emocional en radio, televisión y prensa escrita.

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