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North West: ¡I said NO pictures!

North West: ¡I said NO pictures!

Se reprochaba a los paparazzi difundir imágenes de los hijos de las celebridades, pero ahora son los famosos los que realizan esa tarea.

¿Es conveniente que las fotos de nuestros hijos anden circulando por allí?

Por Laura Martínez Belli

Hace una semana los paparazzi grabaron a la pequeña del clan Kardashian, North West, de tan sólo dos años de edad, rumbo a su clase de ballet. Enfundada en un tutú color crema, la niña caminaba de la mano de su niñera y ante la avalancha de fotos que le cayó encima nada más salir del coche la niña dijo: “I said no pictures”. Los paparazzi lo tomaron como una gracia infantil, en lugar de una petición legítima, e importándoles un comino siguieron disparando. La niña entró a su clase y al salir los fotógrafos seguían ahí esperando.  

Lo cierto es que esta niña debe estar acostumbrada, a la fuerza, a crecer bajo los focos sin ninguna razón aparente, porque la niña no es ninguna Shirley Temple. Por todos lados esta criatura está sometida a los reflectores. Su madre le ha creado una cuenta en Instagram, en su casa hay cámaras grabando el reality show Keeping Up with the Kardashians, cuando va a visitar a su abuela política Caitlyn Jenner (antes abuelo Bruce) también encuentra cámaras grabando cualquier momento íntimo.  

El negocio paparazzi

Lo que los paparazzi deberían tener en cuenta es que están fotografiando a una menor de edad. Desde 2013 las actrices Halle Berry y Jennifer Garner promovieron una larga lucha para que el Gobernador de California aprobara una ley que prohibiese a los paparazzi fotografiar o filmar a los hijos de las celebridades. La ley entró en vigor el 1 de enero de 2014 y los fotógrafos que incurran en esta falta deben pagar multas que van desde los 1.000 hasta los 10.000 dólares; y en algunos casos a penas de 6 meses de prisión. 

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La ley tuvo un enorme número de opositores, encabezados por la Asociación de Periódicos de California y sus tabloides. Sin embargo, acataron la ley y esa es la razón por la desde un tiempo vemos las caritas de los hijos de las estrellas pixeladas en diversas publicaciones. Ya lo dijo el escritor español Arturo Pérez-reverte: “El límite del periodismo está en el código penal”. 

A pesar de que a la propia North West la acosen cuando va al ballet, parece que ser un paparazzo ya no es un buen negocio. La crisis económica y los selfies han dado al traste con la profesión del hostigador, fisgón, entrometido, sin escrúpulos que toma fotos. Fue Fellini quien en La Dolce Vita explicó que paparazzo quiere decir “mosquito” y entre los niños de la Italia de su época era muy común que le pusieran ese apodo a los que, como el zumbido de un mosquito, eran muy molestos. 

Ningún niño, independientemente de la profesión de sus padres, debe ser explotado en medios. Pero, ¿qué pasa cuando son los propios padres quienes cometen en esta falta? ¿Qué pasa si son los padres quienes explotan la imagen pública de sus hijos al abrirles cuentas de Instagram para que todo el mundo los vea? El caso de North West no es el único. Victoria Becham y Shakira bombardean sus cuentas de Twitter y Facebook con fotografías de sus hijos. Y, si ellos pueden, se cree, todos podemos. 

Gerard Piqué subió este momento familiar con Shakira y su hijo Milán.
Gerard Piqué subió este momento familiar con Shakira y su hijo Milán.

Es una tendencia “natural” querer presumir de tus hijos y sus talentos. Más aún si los abuelos viven lejos y quieren ver el creciendo de sus nietos,  sin embargo, deberíamos tener en cuenta que la red no es un álbum de fotos. Se pueden hacer fraudes con las fotos de tus hijos, fotos que además han sido subidas sin su consentimiento.

Generalmente los padres que suben estas fotos crecieron en un mundo sin internet, ¿se han parado a pensar qué pasará el día de mañana si la vida o carrera de uno de estos niños se ve afectada por una foto o video que se subió de él o ella cuando eran menores de edad? La imagen no desaparece de la red y podrá ser utilizada en su contra/o a favor por siempre.  

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Si de todos modos vas a hacerlo, ten en cuenta las siguientes normas. 

  1. Por supuesto como norma número uno está: jamás subas fotos a internet de tus hijos desnudos. JAMÁS. Ni en una piscina, ni en la bañera.  
  2. Pregúntate si en verdad la foto de tu hijo es de interés para el resto de tus contactos. La verdad es que la mayoría de tus amigos le importa un comino de qué se disfrazó tu hijo en Halloween. Mejor utiliza el e-mail para mandarle a los interesados la foto.  
  3. Hay que aprender también a ajustar la privacidad de las aplicaciones. Invierte tiempo en navegar por la configuración y pon los candados necesarios.  
  4. No des pistas. Evita decir dónde, cuándo y cómo estás. Evita dar señales del colegio de tus hijos, sus horarios, sus rutinas. Es importante que tampoco se vea tu coche, tus placas, etc.
  5. No etiquetes a los menores.  
  6. Pide permiso. Si vas a subir fotos de tus hijos con amigos, acostúmbrate a preguntar a los padres si dan su consentimiento para que aparezcan en la red. Esto puede parecer un poco paranoico pero justo, dados los tiempos que corren.  
  7. Si estás divorciado (y aunque no lo estés) pregúntale al otro progenitor si está de acuerdo en que subas fotos de los hijos que tienen en común.


Recuerda que una vez subida a internet una foto no se puede borrar. Aunque la elimines de tu cuenta, se habrá difundido y permanecerá para siempre en la red. Por eso la frase de la pequeña North West: “I said no pictures” no debería causarnos gracia, sino respeto por esta niña cuya imagen está siendo explotada desde la primera infancia, empezando por sus padres. Tal vez, si les diéramos la oportunidad, nuestros hijos también nos dirían: “No quiero fotos, papá”.


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