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Noche difícil día peor

Puede haber un día más fácil, luego de una noche difícil

Puede haber un día más fácil, luego de una noche difícil

Una mala noche no impide a una supermamá continuar con las responsabilidades del día siguiente, no importa cuán difícil estas sean.

Noche difícil día peor
Noche difícil día peor

No te cuento nada nuevo al decirte que hasta el más conocido superhéroe ha tenido una noche mala y que eso no significa que al otro día no pueda seguir adelante.

¿Cuántas historias conocemos de abnegadas madres que han pasado noches enteras en vela para cuidar a su familia, para terminar la tarea de alguno de sus hijos o simplemente para cumplir con todas las letras de su rol de mamá?

Seguramente tendremos miles de ejemplos de mujeres que no han podido parar y al día siguiente han tenido que seguir con sus tareas diarias. Incluso, aunque hayan tenido una noche mala.

Reconocer el cansancio y ser pacientes

En anteriores informes, el doctor José Marquina, desde su clínica de tratamiento del sueño, nos decía que dormir no “sólo es un proceso de descanso, también es la preparación para el día siguiente. Cuando dormimos, cada persona pasa por diferentes ciclos de sueño y si estos no se cumplen, al día siguiente nos sentiremos cansados y nuestro organismo no funcionará correctamente”.

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Entonces, la gran pregunta es: ¿cómo hacemos para recuperarnos de esa falta de descanso que no teníamos programada?

Para la educadora brasileña Cristina Ramírez, la primera medida es reconocer que estamos cansadas. “Si lo hago, voy a entender que el resto del día me puede traer situaciones que, aunque parezcan imposibles de manejar o resolver, no lo son. Cuando me empiezo a enojar o perder la paciencia porque veo que las cosas no salen, les recomiendo parar un segundo y recordar: estoy cansada y seguro que esto no es tan malo como parece”.  

En esa línea, también comentó que el segundo paso “es que seamos pacientes con nosotras mismas. Tal vez alguna tarea no se haga o en lugar de cocinar, tendremos que comprar comida preparada. El objetivo es tratar de ayudarme y simplificarme la vida”.

¿Qué podemos hacer para hacer ese día más fácil?

Cristina, que además de ser mamá se está preparando para correr un IronMan, nos dice que unas de las formas de hacer ese día más fácil es reorganizar la agenda. “Se pueden postergar tareas, y nos podemos comunicar con aquellos que están esperando cosas de nosotros para avisarles que ese día no vamos a poder cumplir con ellos”.

Más adelante, esta joven mamá admitió que su enfoque se basa en tres premisas: lo necesario, lo importante y lo bueno. “Por ejemplo: tener algo para que tu familia pueda comer es necesario, ir al supermercado y cocinar en un día complicado es opcional. De la misma forma, llevar los niños al colegio es necesario, pero ir a una clase de zamba a la que me había comprometido con una amiga es optativo. El día se encoje y es mejor que nos enfoquemos en hacer sólo lo necesario”.

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¿Cómo hacemos para vencer al cansancio en esos días?

La clave sería dormir, pero difícilmente vamos a tener tiempo para hacerlo en medio de la rutina diaria. Pero Cristina advierte que hay que intentarlo. “Al menos, trato de encontrar unos 10 minutos para dormir. A veces, dejo a los niños frente al televisor jugando y me quedo instantáneamente dormida. Otras veces, aprovecho para dormir cinco minutos en el coche mientras espero que los chicos salgan de la escuela”.

Ramírez, que es autora del blog Triathlonmami, explicó que llega un punto “en que tu cuerpo no puede más y es importante escucharlo.

Una vez, manejando desde el colegio a la casa, con mis chicos en el auto, sentía que me quedaba dormida al volante y me dio mucho miedo. Abrí la ventana, compre una bebida energética y llegué a casa. Pero una vez allí, todo tuvo que esperar y tuve que ir a dormir unos 15 minutos porque literalmente no podía quedarme despierta”.

Algunos alimentos y bebidas pueden ayudar

Desde su blog, Cristina trata de incentivar a las mamás a qué se incorporen a la actividad atlética y a mantener hábitos saludables de alimentación, pero en esos días complicados admite que algunos alimentos y bebidas pueden ayudar a que la jornada sea más llevadera. “No tomo café en las tardes porque soy bastante susceptible a la cafeína, pero en día como estos, me lo tomo igual.  Claro que una vez que pasa el efecto me siento más cansada, pero ahí me tomo otro. Obviamente ese ¡no es un día sano!. Lo que no hago es comer azúcar pura, tampoco chocolates, ni tortas, etc. El azúcar te tumba mucho mas rápido”.

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La mujer, que supo trabajar en conocidas firmas bancarias, admitió que aunque la tentación de pedir comida rápida es muy grande, sobre todo para ganar tiempo, “trato de comer más sano ese día porque me da más energía sostenida que algo procesado. Tampoco tomo bebidas colas y evito las energizantes, salvo que me esté quedando dormida al manejar y necesite energía urgente”.

Cero ejercicios o entrenamientos

Como contábamos más arriba, esta educadora, que ha vivido en varios países de diferentes culturas, dedica tiempo a su entrenamiento personal, pero nunca en esos días complicados. “Aunque normalmente el ejercicio me da mucha energía, trato de no hacer mucho. Es decir, que no entreno para triatlón. Lo que sí hago es pararme, estiro mi espalda (tirando los brazos hacia arriba y después a los lados) y mis brazos. Pero nada mas allá de eso”.

“También me hago auto-masajes "continuó explicando". El que más me gusta es presionar mis pulgares en la cavidad que se forma entre mi nariz y mis cejas. Ahí hay un punto de presión y se siente maravilloso al presionarlo. Por lo menos para mí”.

S.O.S. familiar

Es cierto que a nuestras “mamás superpoderosas” no les gusta delegar funciones. Es lógico, nadie más que ellas saben y disfrutan con la realización de esas tareas, pero a veces hay que pedir ayuda.

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“A mí no me gusta hacerlo "confiesa Cristina", pero si las cosas están muy difíciles, pido a mi familia o una amiga se quede con los chicos para que pueda descansar un poco. También le pido a mi marido que se ocupe de los niños cuando él llega en la noche, así me acuesto temprano”.

Ramírez dijo que esa acción es clave para el día siguiente. “Lo importante es acostarme temprano y recuperar un poco el sueño y energía. No ayuda quedarse despierta hasta tarde viendo TV o chequeando Facebook. Nunca es demasiado temprano para ir a dormir. Hay días que me acuesto cuando se duermen mis hijos y al día siguiente, ya estoy de regreso a ser yo misma, lo que mis hijos y marido, agradecen. Incluso yo”.

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