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Leche de Soya

¿Llegó la hora de mezclar los cereales con otra leche?

¿Llegó la hora de mezclar los cereales con otra leche?

La principal ventaja de las leches vegetales es que son un excelente sustituto de la leche tradicional.

Leche de Soya
Leche de Soya

Es lógico que nuestras madres y abuelas pongan el grito en el cielo cuando oyen hablar del tema. Es que se pasaron gran parte de nuestra infancia remarcándonos la importancia de tomar leche de vaca y nos recordaron cada una de sus bondades.

Entonces, es posible que desconfíen cuando les contemos que hay otras leches alternativas que podemos ingerir. Es muy probable que ellas aseguren, en base a su experiencia, que no hay nada mejor que la leche que se extrae de las vacas y que esas nuevas bebidas son delirios de algún nutricionista trasnochado, que está más preocupado por las tendencias que por una sana alimentación.

Es un mito.

Hay algunas leches vegetales que tienen iguales o mayores propiedades nutritivas que aquella que producen las queridas vaquitas. Incluso, se consideran más livianas y más frescas. Y ¿sabes qué? Son excelentes alternativas para tu avena caliente de todos los días.

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En primer lugar, hay que saber que se denomina leche de origen vegetal al jugo blanco que se obtiene de plantas, frutos y semillas, y que surgieron para aquellas personas que por alguna razón, entre ellas por intolerancia a la lactosa, no pueden tomar la leche tradicional. Sus principales propiedades son: colesterol cero, alto contenido de vitaminas, calcio, hierro, proteínas y minerales. En la mayoría de los casos no poseen químicos ni conservantes.

¿Cuántos tipos de leches vegetales hay?

Las más conocidas son las de coco y soja, pero hay varias más. Las podemos dividir, por su origen, en tres grupos: de plantas, de semillas y de frutos secos. Esta es una pequeña lista y sus propiedades específicas:

Leche de soya: Posee proteínas y vitaminas del grupo B. Su Disminuye el colesterol y los triglicéridos.

Leche de coco: Alto contenido de sales minerales necesarias para el organismo como calcio, fósforo y magnesio. Es muy útil para quienes carecen de estos minerales.

Leche de arroz: tiene propiedades depurativas e hipotensoras. Se recomienda para celíacos porque no posee gluten y tiene 100% de digestibilidad. Alto contenido de hidratos de carbono como ácido oleico y ácidos grasos poli-insaturados.

Leche de avena: Es la más completa porque posee hidratos de carbono, vitamina B1, B2, E, D, niacina, carotenos, azufre, calcio, fósforo, potasio, sodio, hierro, magnesio, cobre y zinc.

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Leche de avellana: rica en L-Arginina, ácido oleíco, fólico, calcio, fósforo, magnesio y baja en sodio. Recomendada para prevenir lesiones en arterias y para evitar la formación de coágulos. Los especialistas la sugieren a las embarazadas por su alto contenido de ácido fólico. También reduce los niveles de colesterol LDL (malo) y de triglicéridos. No contiene gluten.

Leche de almendra: Muchos minerales como calcio y fósforo para combatir la osteoporosis y mantener a niveles aceptables el colesterol. Baja en sodio, pero rica en potasio.

Leche de chufa: Posee muchas proteínas, Vitamina E, Vitamina C, fósforo, calcio, magnesio y hierro. No contiene lactosa, caseína ni gluten, al tiempo que entrega enzimas que facilitan la digestión. También previene la hipertensión y se incluye en dietas libres de colesterol y ácido úrico.

Un excelente sustituto de la leche de vaca

La principal ventaja es que son un excelente sustituto de la leche tradicional, sobre todo para aquellos que sufren de intolerancia a la lactosa, son celíacos o tienen problemas digestivos. Como vimos antes, por sus diferentes aportes nutricionales, también son recomendadas para quienes deben practicar dietas más saludables y ligeras. Además, se les puede dar el mismo uso como: acompañamiento de cereales, para beber con chocolate o cacao y para los más diversos usos.

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Otra gran ventaja, salvo que tengamos la posibilidad de tener una vaca en el patio de nuestra casa y que la ordeñemos todos los días, es que la podemos fabricar por nuestros propios medios. Hay diferentes procesos, pero lo más sencillo es poner a remojo las semillas, los cereales y los frutos secos, como avellanas o almendras, para que se ablanden. Cuando notemos que ya están blandos, los echamos a la multiprocesadora hasta lograr el líquido. Luego lo filtramos con un colador para evitar impurezas.

Son más caras, pero se consiguen en los mercados

 Los que no puedan fabricarla, pueden comprarla envasada en los mercados. Primero se conseguían solamente en stores dedicados a alimentos orgánicos, pero ya podemos conseguir leche de coco, soja o almendras en las cadenas de hipermercados más conocidas.

La única desventaja es su precio y si la comparamos con la leche de vaca. Mientras que 1 litro (32 onzas) de leche vegetal cuesta de $10 dólares hacia arriba, el galón de leche vacuna ronda los US$3.50.

Este es otro argumento que usarán nuestras madres y abuelas para recordarnos porqué la leche de siempre, la de vaca, sigue siendo la mejor para acompañar nuestros cereales.

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