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El bueno, el malo y el pobre

Llegó la hora de conocer a los buenos y los malos

Llegó la hora de conocer a los buenos y los malos

Con la innumerable cantidad de productos que hay en los estantes es casi imposible identificar los buenos de los malos y de los pobres.

El bueno, el malo y el pobre
El bueno, el malo y el pobre

No nos vamos a cansar de remarcar la importancia que tiene la alimentación en nuestra dieta, no sólo por una cuestión de salud, también porque es la principal fuente de energía para que sigamos en movimiento. Pero con la innumerable cantidad de productos que hay en las góndolas es casi imposible identificar los buenos, de los malos y de los pobres, aquellos alimentos que no aportan nada positivo, pero que tampoco son dañinos.

Incluso, hay una discusión entre los especialistas y algunos no están de acuerdo con esta clasificación porque aseguran que todos los alimentos son buenos. Ellos aseguran que hay buenas y malas dietas.

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Síganme los buenos

Lejos de la polémica, decidimos consultar a Peggy Hall, la autora de 52 semanas perdiendo peso, quien fue muy clara: “Los que son buenos en energía contienen nutrientes, que funcionan como combustible para nuestro cuerpo. Por lo tanto, son altos en vitaminas, minerales y antioxidantes que nos dan los bloques que necesitamos para construir y reparar nuestras células, piel, músculos, corazón, cerebro, huesos etc...”.

La especialista recordó que la clave de estos productos naturales es que “además de ser saludables, también son mínimamente procesados”.

La lista saludable:

  • Todas las comidas y vegetales crudos
  • Nueces y semillas sin sal
  • Crema de nueces
  • Crema de almendras
  • Crema de cacahuate
  • Crema de semilla sunflower (sin agregarle azúcar y sal)
  • Aceite de olivo
  • Aceite de coco
  • Aceitunas
  • Pescado
  • Pollo (horneado o a la parrilla, no frito)
  • Pavo
  • Carne de puerco (con la manteca removida).
  • Granos integrales

Los malos

En el caso de los malos, nombrarlo fue mucho más fácil. Entonces, Hall no dudó en explicar que se trata de aquellos alimentos que “contienen muy poco valor nutricional. De ellos, es muy posible que no podamos obtener vitaminas ni minerales. Incluso, disminuyen en nuestros cuerpos las vitaminas y minerales que están listas para ser absorbidas”.

La lista mala:

  • Productos con alto contenido de sodio.
  • Productos con alto contenido de azúcares.
  • Productos con alto contenido de carbohidratos.
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Los “pobres”

Esta es una categoría híbrida, ya que a simple vista parecen alimentos que no nos van a provocar ningún daño y generalmente son atractivos por sus sabores y colores. Sin embargo, cuando los analizamos más detenidamente podemos visualizar que tampoco nos traerán un beneficio y debido a ello, es imposible categorizarlos como saludables.

En este grupo, Peggy incluyó a todos los alimentos procesados o que están muy empaquetados y al tomar un ejemplo habló de las papas. “En estado natural es un alimento saludable, pero las papas en chips o papas fritas, que son procesadas, cambian su estado natural”.

La lista pobre:

  • Snacks
  • Alimentos procesados
  • Comidas artificiales o muy empaquetadas
  • Pastelillos empaquetados, galleticas y otros dulces procesados
  • Comida congelada como lasaña, mac & cheese
  • Fast food que contengan fritos, sal o azúcar
  • Sodas y “bebidas de jugo” con azúcares y sabores artificiales 

¿Qué hacemos para evitarlos?

Hall, especialista en hábito saludables de alimentación, recomendó leer las etiquetas de los productos como primer paso para evitar los alimentos malos o pobres. “Es útil que podamos reconocer todos los ingredientes. Por ejemplo, en una sopa empaquetada, que se presenta como un producto saludable, los invito a mirar los siguientes ítems: número de calorías, cantidad de sodio (entre más bajo mejor, bajo 200 mg. por porción), cantidad de azúcar”.

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Entonces agregó: “Si la lista de ingredientes es muy larga y contiene nombres o químicos u otros ingredientes artificiales, es mejor evitarlos. Es mucho más barato comprar comida natural, como pollo rostizado, en lugar de comprar comida congelada o comidas ya preparadas”.

En esa línea, Hall dijo que las sodas o bebidas artificiales se pueden reemplazar por “jugos naturales, que se pueden disolver con agua y que tiene un sabor agradable para tomar. También puedes hacer té helado o limonada usando stevia, que es una planta de azúcar natural, en lugar de azúcar”.

Otros consejos

  • Diseñe un plan alimenticio para la semana y compre las comidas que usted necesite.
  • Use el sobrante de comida. “Si rostizo pollo, lo que sobre lo puedo utilizar sandwiches, ensaladas o tacos”.
  • La comida fresca y saludable es más barata que la comida chatarra. “Además tendrás mucha más energía y menos ganas de comer, porque los alimentos frescos y saludable producen mayor sensación de satisfacción que la comida chatarra. Por ejemplo: comer una papa horneada tiene más nutrientes y llena más que una bolsa de papitas fritas”.

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