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Granos saludables llenos de energía

Fuentes naturales de energía

Fuentes naturales de energía

Existen fuentes de energía naturales que están mucho más al alcance de nuestra mano de lo que podemos imaginar.

Granos saludables llenos de energía
Granos saludables llenos de energía

Para renovar y recuperar nuestra energía de forma constante, no es necesario realizar tratamientos millonarios ni invertir tiempo y ánimo en dietas rebuscadas e imposibles. Existen fuentes de energía naturales que están mucho más al alcance de nuestra mano de lo que podemos imaginar.

Buscando asesorarnos con expertos para que contribuyeran a este artículo, consultamos al Dr. Jacob Teitelbaum,  director y fundador de la Red de Expertos en Fatiga y Fibromialgia de los Estados Unidos con base en Hawaii, quien nos dio algunos consejos sobre hábitos para proveer al cuerpo de energía saludable.

“Imaginemos- nos dijo el doctor Teitelbaum, quien es experto en fatiga crónica- que nuestro cuerpo es un motor.  Es importante discernir si a través de nuestras prácticas estamos poniendo gasolina en el tanque a modo de fuente de energía y encendiendo el motor, o simplemente estamos pisando el acelerador en forma constante, exprimiendo lo que nos queda de gasolina y usando la energía rápidamente”. En otras palabras, ¿estamos creando energía saludable o simplemente usando energía como si nunca tuviéramos que recargarla?

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Sigue a Jimena Gallego en su twitter para más ideas sobre cómo mantener tu energía y la de tu familia.

Usando esta analogía y aplicándola a la relación entre lo que consumimos y la energía que cargamos, podemos ver como ciertos alimentos proveen una energía rápida y que se regenera, en tanto que otros nos proveen una energía momentánea que nos deja sin gasolina para completar nuestro día.

Vamos en primer lugar a enfocarnos en esos alimentos que nos ayudan a comenzar nuestro día con energía.

Dime de qué te alimentas y te diré qué tipo de energía tienes

 1. Comienza la mañana con café y té en moderación o toma chocolate amargo. Todas estas bebidas provienen de granos saludables y de plantas que están llenas de antioxidantes. Si se beben con moderación, de 1 a 3 tazas de café o té diarias y una onza de chocolate, son suplementos excelentes para aumentar nuestra energía.

2.   Para que el motor de nuestro cuerpo funcione de maravilla, es importante incorporar el hábito de tomar en forma regular dosis de complejo vitamínico B y de magnesio. La Dra. Carolyn Dean, asesora médica de la asociación sin fines de lucro Magnesio Nutritivo (http://www.nutritionalmagnesium.org/) nos cuenta razones por las cuales la ingesta diaria de este mineral es fundamental. El magnesio activa enzimas que controlan la digestión, la absorción de nutrientes y controla el uso de proteínas, lípidos y carbohidratos presentes en el cuerpo. Se estima que el 80% de los estadounidenses tienen deficiencia de este importante mineral de manera que es importante empezar a incorporarlo en nuestra dieta.

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3. Come alimentos integrales: porque te aportan energía a largo plazo. Ciertos alimentos llenos de azúcar pueden darte energía momentánea pero en una hora o menos su efecto desaparece. Empieza tu mañana con cereales sin azúcar agregada, añade arándanos. Los arándanos tienen un bajo contenido en azúcar comparados con otras frutas, y contienen algunas de los propiedades antioxidantes más poderosas de entre todas las frutas y verduras. Además de prevenir las enfermedades, retardan el proceso de envejecimiento, especialmente a nivel cerebral, también previene el Alzheimer y otras enfermedades neurológicas, ayuda en la lucha contra infecciones y refuerza el sistema inmunológico.

4. Ten a mano bocadillos como nueces o cacahuates para esos momentos en que el hambre ataca. Las nueces en general disminuyen el colesterol y la posibilidad de enfermedades coronarias sin hacernos aumentar de peso.

No te prives de un buen descanso

Para poder empezar nuestro día con energía, además de lo que comemos y bebemos, es fundamental que estemos descansadas. Intenta conseguir esas preciadas ocho horas de sueño. Si tratas de adaptar tu rutina yendo a la cama más temprano y te cuesta dormirte, prueba conciliar el sueño bebiendo infusiones de hierbas. Intenta evitar comer pesado antes de ir a acostarte, tu cuerpo se concentrará en digerir los alimentos más que en relajarse y darte tu merecido descanso.

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Algunas prácticas saludables nos ayudan a tener un mejor descanso. Por ejemplo: Intenta disminuir tu ingesta de alcohol. Es una bebida de muchas calorías que produce que nos hinchemos, aumentemos de peso y nos sintamos fatigadas. Para metabolizarse roba al cuerpo muchas vitaminas y minerales necesarias para mantener nuestra energía.

El café y el té, como mencionamos antes, no son malas bebida en tanto y en cuanto las tomemos con moderación. Intenta no superar las 3 tazas de café y té diarios y procura beberlas temprano en la mañana y en la tarde, de manera que no interfieran con tu sueño.

Incorpora también rutinas de ejercicios en tu día para que tus horas de sueño sean más profundas. Encuentra el momento de hacer ejercicio antes o después del trabajo. Camina; si vives lejos de tu trabajo y debes usar el coche para llegar, trata de estacionar antes y camina o bájate del autobús antes de tu parada. Trata de no quedarte sentada durante horas frente a la computadora y toma pausas cada hora y media. ¡Estírate! Haz sentadillas, sube y baja las escaleras, da una vuelta en bicicleta, haz algo que haga a tu cuerpo sentir que estás llena de vida.

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