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Venganza ¿placer de los dioses?

Venganza ¿placer de los dioses?

La venganza es el manjar más sabroso, pero qué tanto daña tanto a quien la ejerce como a quien la recibe

Por Maria Rosa Rivero

“La venganza es el manjar más sabroso...” Walter Scott. “El que quiere venganza tiene heridas abiertas” Bacon.  “Es mejor disimular que vengarse”  Séneca.

Desde la antigüedad  se ha escrito  y hablado mucho sobre la venganza. La venganza es una actitud que tiene parte de castigo y parte de desquite, pero daña tanto a quien la ejerce como a quien la recibe.

Las heridas no se curan provocando otras, pero  muchas personas  buscan consuelo en planear  hacer daño a quien las lastimó y con frecuencia emplean mucha energía y tiempo en esta tarea. Y generalmente cuando se concreta la venganza no se siente tan bien como lo esperaba, el placer no es tanto y además es muy breve. Lo peor es que el dolor sigue: el daño  no   ha desaparecido.

Con frecuencia la venganza, además de  buscar desquite y castigo, busca justicia. Se supone que cuando haya justicia habrá consuelo.

Lo cierto es que el consuelo lo trae el tiempo y es de acuerdo con el daño. Hay situaciones que se van olvidando y otras que  duelen toda la vida, pero no depende del castigo.

Cuando alguien causa daño es normal  tener sentimientos de enojo, rabia y hasta deseo de revancha, pero la ira cede y   no es bueno, ni sano ni trae paz vivir pendiente del odio y de lograr que el otro sufra por lo que ha hecho sufrir. Lo mejor es la distancia y buscar nuevos rumbos y proyectos  que permitan crecer y disfrutar otras cosas hasta que llegue el olvido o por lo menos  el dolor  no sea tan fuerte.

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La venganza como elemento de consuelo no sirve porque el dolor es algo personal que no se evapora porque otro sufra lo mismo. El sentirse víctima  no ayuda a vivir mejor y las personas que están pendientes de una venganza siempre son víctimas. Salir de ese lugar es también olvidar o dejar de lado al que provocó el daño y no darle el lugar de protagonista.

Tanto en los conflictos de pareja, como en relaciones laborales o de amistad, la venganza no soluciona nada y trae una cadena de desdicha, las heridas no cierran provocando otras y siempre ante una venganza hay una reacción y más dolor.

Jorge Luis Borges, un escritor argentino, decía: “Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón”.  Es cierto que no siempre es posible perdonar y  que olvidar lleva tiempo pero  es más positivo poner la energía en buscar la felicidad que la venganza. Habrá otra pareja más fiel, otra amiga más sincera u otro trabajo mejor.

Lograr ser feliz es la  mejor venganza y una manera de desconectarse de la persona o situación que ocasionó el  daño.

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