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Universidad para adultos

Universidad para adultos

La universidad de Fullerton, en California, ofrece asesoría académica a adultos que por distintas razones dejaron sus estudios.

Hace dos años las hermanas originarias del sur de California, de padre mexicoamericano y madre mexicana, ingresaron a la universidad California State Fullerton en el Condado de Orange, donde Patricia cursó dos años de la carrera de contaduría hace más de 20 años.Ambas pasaron por un proceso de evaluación en el Centro de Reingreso de Adultos de la universidad de Fullerton, donde se ofrece asesoría académica a alumnos mayores de 29 años que por distintas razones dejaron sus estudios y vuelven para terminarlos o para iniciar otra carrera.Así, Teresa, de 53 años de edad, estudia la licenciatura en estudios étnicos, mientras que Patricia, de 46, se decidió por una licenciatura en sociología.En la actualidad, de un total de 36 mil estudiantes inscritos en esta universidad, hay 7,204 estudiantes mayores de 29 años, de los cuales el 16 por ciento son latinos."Estoy encantado de tenerlas (a las hermanas Saldívar) en el campus porque están decididas a alcanzar sus metas educativas", dijo a Efe Silas Abrego, vicepresidente adjunto para asuntos estudiantiles de Cal State Fullerton.Agregó que son un modelo a seguir para futuros estudiantes del programa de reingreso de adultos. "No importa el tiempo que se tomen para terminar la carrera que seleccionen. Más importante es su tenacidad y disciplina", expresó el funcionario académico."El 80 por ciento de los estudiantes que ingresan al centro lo hacen para completar estudios que interrumpieron por diversas razones. La mayoría son mujeres que regresan después de un divorcio o porque sus hijos ya crecieron", explicó a Efe Barbara McDowell, directora del Centro para mujeres y del Centro de Reingreso de Adultos de Cal State Fullerton.Desde que inició el programa de reingreso en 1980, la mayoría de los estudiantes inscritos son angloamericanos, seguidos por la segunda generación de latinos, que llegan para obtener su grado de licenciatura ya sea para colocarse mejor en el mercado de trabajo o para alcanzar una meta incumplida, como es el caso de las Saldívar.

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Teresa estaba en el último año de enfermería en la universidad Cal State Long Beach cuando asistió a una práctica profesional en el Hospital para Veteranos. Allí se dio cuenta que esa carrera no era para ella."Fue algo deprimente. No me sentía cómoda, no me sentía feliz", comentó la empresaria.Su pasión eran las ventas y decidió irse por ese camino. Se le presentó la oportunidad para trabajar en una joyería de Los Ángeles, donde comenzó a medio tiempo y se quedó por 10 años. Allí aprendió todo sobre el negocio y llevó a su hermana menor a trabajar casi obligada durante los fines de semana, feriados o vacaciones.Desde el principio se fijó la meta de algún día iniciar su propio negocio y el 2 de noviembre de 1985 abrió Teresa's Jewelers junto con su hermana Patricia, en un local de 750 pies cuadrados.Tres años después se mudaron a unos pasos, al actual local de 1.700 pies cuadrados.Desde la apertura ambas dedicaron su vida al negocio. "De repente nos dimos cuenta que nos habíamos comprometido con algo bien grande", dijo Patricia. Casi desde el principio "jubilaron" a sus padres, ambos trabajadores de fábricas, a quienes todavía sostienen.Las hermanas se han acoplado de acuerdo a sus habilidades. Teresa obtuvo un certificado en gemología y es quien selecciona la mercancía y diseña otra, mientras Patricia lleva los libros contables.Por mucho tiempo fueron las únicas latinas dueñas de una joyería en el sur de California, cuando la industria estaba en manos masculinas. Aunque en la actualidad su competencia ha crecido, han logrado capturar un mercado latino, el 70 por ciento de su clientela, en su mayoría hombres.Las Saldívar aseguran que pudieron regresar a las aulas porque pueden confiar en un personal calificado, entrenado por ellas mismas, que cubre parte de las labores que ellas han efectuado en los últimos 23 años.Estas hermanas han tomado la nueva tarea con calma y llevan una o dos clases por semestre y dicen que se sienten felices porque algunas de sus clientas y otras mujeres de negocios latinas les han dicho que han decidido seguir sus pasos.

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