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El mítico Punto-G

El mítico Punto-G

Aunque la comunidad médica todavía no se pone de acuerdo, muchas mujeres adjudican sus mejores orgasmos a un área de su anatomía.

En 1950, el ginecólogo alemán Ernest Gräfenberg, publicó, en Nueva York, The Role of Urethra in Female Orgasm (El rol de la uretra en el orgasmo femenino). Allí, por primera vez hablaba de un área extremadamente sensible en la vagina que era factor indispensable para el orgasmo femenino. Esta obra seminal inspiró a los sexólogos John Perry y Beverly Whipple a bautizar esa zona erógena como Punto Gräfenberg, o más breve, "Punto G".Según la doctora Christiane Northrup, autora del libro The Secret Pleasures of Menopause (Los placeres secretos de la menopausia), ya antes se sabía de la existencia de esta zona. Los expertos en sexualidad tántrica reconocían la importancia de lo que en sánscrito se llamaba, "el punto sagrado" y que estaba localizado en la parte alta de la vagina, arriba de la uretra, y debajo del hueso púbico.Pero fue recién en la década del ochenta que se popularizó el término Punto G. Muchas mujeres adjudican sus orgasmos más fantásticos a esa área de respuesta sexual inmediata. Los amantes son evaluados de acuerdo a su habilidad para estimularlo, y muchas mujeres se sienten "menos" al saber que carecen de tan útil región. Aun así, la comunidad médica todavía debate sobre el lugar exacto y el poder del Punto-G. Una razón tras estas críticas es que la mayoría de los estudios abarcan a muy pocos pacientes. Para algunos científicos más puntillosos, la estimulación táctil de la vagina de sólo una decena de mujeres es evidencia anecdótica y no prueba ni desaprueba la existencia del Punto G.Recientemente, un equipo de la Universidad italiana de L'Aquila, armados con escaners de ultrasonido, condujeron un experimento en veinte mujeres heterosexuales, sanas, en edades pre-menopausia y que tenían el vínculo común de ser sumamente "orgásmicas". Once de ellas describieron tener orgasmos "clitóricos". En cambio, nueve confesaron que su placer sexual era alcanzado gracias a la manipulación del Punto G. Según los resultados del experimento, estas nueve damas presentaban tejido grueso en la pared frontal de la vagina. El Dr. Emannuele Jannini, jefe del equipo de la Universidad de L'Aquila, anunció que por primera vez se podía determinar si una mujer poseía el punto G.

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Volvía entonces a aparecer sobre el tapete el viejo debate freudiano de la superioridad del orgasmo vaginal por sobre el clitórico. Como quienes alcanzan el clímax gracias al punto G, lo describen como mas intenso que el placer que al que llegan por estimulación del clítoris, parecía ganar el primero.Sólo que desde fines de los noventa hay científicos que piensan que el punto G, es parte del clítoris, y que este órgano en realidad es más grande y abarca más espacio del que se cree. Otro estudio reciente, dirigido por el médico francés Pierre Folde, determina que el Punto G es sólo la parte del clítoris que se une a la uretra, lo que indicaría que el orgasmo clitórico sigue siendo el mejor.La doctora Northrup es una creyente ferviente en la existencia del Punto G, y que toda mujer lo posee. Las que no lo encuentran es porque no les han enseñado como buscarlo correctamente, asegura."Todas las mujeres tienen un Punto G. Puede considerarse el Polo Sur del clítoris al que va conectado por un tejido cruzado por una serie de poderosos nervios. Cuando estimulas uno (el Punto G) estimulas el otro (el clítoris). La razón por la cual muchas mujeres no pueden encontrar su Punto G es porque no se percibe sino hasta que se está sexualmente excitada. Entonces se hincha y es fácil palparlo", explica. Amy Levine, sexóloga y consejera sexual, piensa que no existe una superioridad entre el orgasmo vaginal y el clitórico, ya que la sexualidad difiere de mujer a mujer."No hay respuesta definitiva. Existen orgasmos clitóricos y vaginales. Algunas mujeres tienen un solo tipo de orgasmo, otras experimentan una combinación de ambos. Para muchas mujeres, el área cercana a la entrada de su vagina suele ser muy sensible. Algunas mujeres disfrutan de la estimulación hacia el final del canal vaginal, cerca del cuello del útero. Por supuesto, también hay mujeres que nunca han sentido un orgasmo vaginal. Sólo clitórico, y muchas que nunca han conocido un orgasmo", dice

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El hecho es que el Punto G se ha convertido en parte primordial nuestra cultura sexual. La llave que abre la puerta al máximo placer. Existen manuales y juguetes sexuales diseñados para encontrarlo y ejercicios especiales que pretenden desarrollarlo.Para Amy Levine, eso puede provocar una inquietud malsana: "Es divertido explorar y la búsqueda del punto G puede ser una gran expedición, sea en pareja o durante una sesión de masturbación solitaria. Sólo se convierte en una obsesión enfermiza si una mujer se siente inadecuada al no poder tener esta experiencia. Es importante saber que no todos los orgasmos son tan explosivos como nos lo sugieren los medios de comunicación".Los sexólogos y consejeros de pareja también temen que la búsqueda del punto G perdido aleje a la gente de otras formas de erotismo igualmente placenteras. El cuerpo de la mujer, según dijera el mismo Gräfenberg, está colmado de zonas erógenas. Por lo que quizás el puntoG no sea la única vía para llegar al clímax.

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