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El encantador diseño de Johanna Ortiz

El encantador diseño de Johanna Ortiz

La diseñadora colombiana vive su mejor momento, y aprovecha para arriesgarse más en sus creaciones.

Los diseños de Johanna Ortiz

Por Honorina Cartagena

Al esposo de Johanna Ortiz no le parece tan divertido, como a ella, que la diseñadora se ponga sus camisas. “Dice que se las daño por levantarles los cuellos y hacerles nudos con las puntas”, comenta risueña y con cara de niña traviesa.

Sí, a Johanna le encantan las camisas de hombre y más si son las de esmoquin: “Son demasiado sexy”, dice. Pero lo que más le gusta es desbaratarlas y volverlas a hacer a su manera: descolgadas, con desenfado, dejando uno o los dos hombros al descubierto; dándole volumen a las mangas, cambiándole los cuellos y puños, haciéndoles nudos y moños para entallar la cintura, poniéndoles boleros donde se le ocurra o convirtiéndolas en un seductor top.

“Johanna Ortiz es muy femenina y usar prendas de hombre le quita un poco de eso sin perder estilo. Es desestructurar la camisa de hombre y transferirle esa parte masculina a la mujer”, comenta esta diseñadora menuda y sonriente.

Y ella lo hace con mucha delicadeza y variedad. Igual la puede hacer en algodón a rayas azules con un sencillo nudo en la cintura y mangas anchas para llevar con jeans, o a cuadros negros con un hombro descubierto y un bolero en el cuello para usarla con una falda recta, o blanca larga para ponerse con una falda pareo encima, o en top con un moño grande en seda con lunares para hacer juego con un pantalón ancho en la misma tela, o con los hombros descubiertos, cuello asimétrico y un gran bolero en la cintura para llevarla en la noche en un traje de gala.


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Johanna Ortiz


Nativa del mundo

Ese juego con la camisa masculina lo dejó ver por primera vez hace dos años en la pasarela de Colombiamoda, con su colección ‘Nativa del mundo’: una mujer viajera, no complicada, con estilo, que podía convertir su pareo en una falda o la camisa de su acompañante en un coqueto top.

Esa mujer ha seguido viajando en siguientes colecciones que Johanna ha diseñado y mostrado en las pasarelas de Colombiamoda y Cali Exposhow. Ella lleva en su maleta versiones de esa camisa masculina, así como esas faldas pareo, o esos camiseros de rayas, o esas faldas midi o rotondas, y esos boleros que Johanna sabe poner en cualquier prenda y a cualquier altura y tamaño.

Y ha viajado no solo en los desfiles en Colombia, también lo ha hecho a otros puntos del planeta gracias a la proyección internacional que ha logrado esta diseñadora con ese ADN construido en los últimos años: hombros al descubierto, boleros, moños y sus camisas, siempre con mucha elegancia, sensualidad y sutileza.

Porque Johanna Ortiz prefiere sugerir que mostrar. “Busco siempre el equilibrio entre lo femenino y lo masculino, el volumen con algo ligero, estampado con lo no estampado. Es mejor una abertura en una falda, que una minifalda, por ejemplo”.

Esto lo hace pensando en las siluetas de la mujer de los años 50, que tanto le atraen. “Sabían cómo adornarse sin mostrar, eran prudentes pero con mucho sex appeal”. Y de inmediato llegan a ella imágenes de la modelo Dovima y de la actriz y escritora Lee Radziwill, hermana de Jacqueline Kennedy.  “Los hombros son la parte más sexy del cuerpo de la mujer, una forma prudente de mostrar un poco de piel”, dice y lo aplica con contundencia en sus diseños.

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Desde una noche con una plancha

Prácticamente creó un estilo, una tendencia, que llamó la atención de Lauren Santo Domingo, la fundadora de Moda Operandi, un portal de pre venta de marcas de lujo. “Vi que hizo una marca en un foto de Instagram en uno de mis diseños cuando mostré ‘Nativa’, entonces le mandé mi catálogo y un mensaje diciéndole que me contara cómo le parecía. Me contactaron y en pocos días estaba en Nueva York para mostrarles a sus asistentes las prendas que había llevado”, recuerda.

Dice que la noche anterior a la cita hizo un curso completo en plancha. “Pasamos toda la noche organizando la ropa, con la plancha del hotel”. Lo que mostró gustó de inmediato. “Querían fotografiar toda la colección y me tocó mandarla a traer esa misma noche desde Colombia”.

Las carreras valieron la pena: esa colección ha sido una de las más vendidas del portal que también acoge a nombres como Óscar de la Renta, Marchesa, Kenzo, Carolina Herrera, Elie Saab, Dolce & Gabbana, entre muchos más.

Desde esta plataforma, sus diseños han llegado a Estados Unidos, Europa y medio oriente, y han sido reseñados por Vogue Latinoamérica y Vogue USA, y usados por famosas como Olivia Palermo, Diana Agron y Amanda Seygfried. Y este año ha cosechado más triunfos: presentó sus diseños en el marco de las semanas de la moda de Nueva York y París, y como resultado ahora sus colecciones se venderán en Neiman Marcus y Bergdorf Goodman, además del portal Net-A-Porter.

Atender estos nuevos mercados ha implicado ampliar su taller. “En este que estamos es el de muestras y en el otro hacemos la producción. Ya somos 85 personas. Y es que pasamos de producir 3.000 prendas al año a hacer 3.500 por colección para cada temporada, que son tres: resort, primavera/verano y otoño/invierno”.


Las creaciones de Johanna Ortiz


La transformación de las telas

Sin duda, Johanna se encuentra en uno de los mejores momentos de sus 12 años de carrera, esa que empezó en Cali haciendo vestidos de baño, luego de regresar de Estados Unidos donde estudió diseño en el Art Institute de Fort Lauderdale y una especialización en moda en el Parsons School of Design en Nueva York.

Antes, había intentado estudiar diseño textil, “pero luego entendí que la transformación de esas telas era lo que más me apasionaba”.

Precisamente es con las telas como comienza ese proceso de creación de esta diseñadora. “Escoger esa materia prima es la parte más divertida de diseñar una colección, las telas hacen que me inspire. Claro que las elijo con base en la carta de color que haya definido”.

La seda es su preferida porque va con el cuerpo, tiene caída y no se siente; también el algodón. Ahora está trabajando con cashemire y merino para la colección de otoño/invierno. “Las telas tienen que ser agradables al tacto, a la piel, nada que moleste”.

Luego pinta los figurines, le encanta dibujar. Antes los coloreaba, pero ya no le queda tiempo. “A veces me los encuentro y les pongo color. Quiero coleccionarlos y de pronto hacer un libro con los de las prendas icónicas (como sus camisas y faldas midi)”. Pero el momento más emocionante es cuando llegan las pruebas. “A veces hay frustración porque se ve espectacular en el papel pero puesto ya no funciona. Y cuando sale bien, es más emocionante porque de esa prenda se desprenden más”.

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Ella se prueba todo

Se mide todo lo que producen. Lo usa para ver cómo se siente, si no va cómoda, esa prenda no sale al mercado. “Hace como cuatro años decidí que no iba a poner en mi tienda un color o una prenda que no usaría. Dejé de diseñar para los demás y eso me ayudó a enfocarme y a definir mi ADN”.  Y esto obedece a un principio que maneja: para que una mujer se sienta elegante y femenina tiene que estar cómoda.

Es el mismo principio que maneja para su otra línea de ropa, Pink Filosofy, que hace con su amiga y socia, la ex modelo Adriana Arboleda. Es más informal, fresca y versátil; no hay sedas, ni rotondas, ni boleros.  “Con esta línea puedo hacer cosas que definitivamente no van con Johanna Ortiz. Tengo muy claro el estilo de cada marca”.

Con esta línea está volviendo a sus orígenes, a los vestidos de baño. Sacarán una línea que ya está en pruebas y de la que está pendiente Flor Enid García, la costurera con la que empezó el negocio hace 12 años. “Yo no sabía hacer vestidos de baño y ella me enseñó. Se sentaba en la máquina de coser y me mostraba”, recuerda Flor.

Tantos frentes y proyectos no parecen afanarla. Johanna fluye y se divierte con todo lo que hace, incluyendo ser mamá de tres hombres y esposa de un alto ejecutivo. Saca tiempo para todo, aunque ahora está un poco más concentrada en su mujer viajera, esa que hora visitará climas menos cálidos que su Cali natal. 


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