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Su majestad, la minifalda

Su majestad, la minifalda

Hace 50 años era símbolo de rebeldía; hoy, increíblemente, la minifalda sigue causando polémica.

50 años de la minifalda

Por Amanda Cienfuegos

“Es sólo un trocito de tela”, dicen muchos. Lo cierto es que la minifalda es mucho más que eso: está la de denim para usar con unos Converse los domingos, la de cuero negro estrecha para los cocktails, la de algodón con un poco de vuelo para un día de oficina, la de lana para usar con botas en otoño, o la ajustada para esa noche en que no estás dispuesta a salir sola del bar. La minifalda es mucho más que sólo una prenda o sólo un estilo.

Para empezar, la minifalda fue una época. Fue inventada por Mary Quant, en plena efervescencia de los sesenta, para incomodar a aquellas almas conservadoras, en una ciudad con tanta sed de despertar como Londres.

Mary Quant inventó la minifalda en 1965, inspirada en el auto Mini.
Mary Quant inventó la minifalda en 1965, inspirada en el auto Mini.


Hoy, en algunos lugares del planeta, todavía pone en jaque a los más anticuados conservadores, a veces de manera muy peligrosa: hace unos meses, dos mujeres marroquíes fueron acusadas de “daños contra el pudor” por haber portado minifaldas en la vía pública. En un hospital en Tamaulipas, México, se prohíbe que las mujeres, tanto empleadas como pacientes, utilicen esta prenda dentro de las instalaciones.

Sin embargo, para casi todos, esa sexy cincuentona se ha convertido en la prenda de vestir que más define la naturaleza de una mujer. Más allá de enseñar las piernas, dejan entrever la actitud de quien la porta, pero siempre que se sigan ciertas reglas básicas que hoy, como hace 50 años, siguen siendo parte esencial de la polémica minifalda.

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Los 10 mandamientos de la minifalda

  1. Una minifalda sirve para enseñar las piernas. Entonces, no necesitas enseñar nada más: ni un súper escote, ni una blusa transparente (a menos claro, que te llames Sofía y te apellides Vergara).
  2. El consejo de la abuela: piernas hidratadas, afeitadas y bien cuidadas.
  3. Hay de largos a largos. De cinco a diez centímetros arriba de la rodilla es más que suficiente.
  4. Una minifalda negra no necesita mayor aliada que una t-shirt blanca y unos zapatos de tacón. Ya sabes: Less is more.
  5. Si estás usando minifalda, ¡no te cubras las piernas con un suéter o una pashmina! Es como comerte un helado de triple chocolate y en cada bocado arrepentirte por las calorías que estás ingiriendo.
  6. La minifalda puede ser la amiga cool pero traidora, no se lo permitas: si hace frío, no la uses sin medias o te verás fuera de lugar y fundamental: morirás de frío.
  7. Si te has excedido con las calorías, no necesitas llevar una muy ajustada porque acabarás sintiéndote fatal: hay algunas con vuelo y afortunadamente están por volver las de lana a cuadros escoceses que son ideales para disimular los excesos.
  8. Si el clima se presta, unas botas altas te coronarán como la reina de la noche.
  9. Si tienes una cita de trabajo, guarda a esta chica para otra ocasión más relajada.
  10. Caminar o pasear en bici al menos media hora diaria tornearán y le darán musculatura a tus piernas. Te lo agradecerán.
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