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¿Cuánto dura el sexo estándar?

¿Cuánto dura el sexo estándar?

Mucho se habla sobre la duración de una relación sexual. La realidad es que hay una brecha entre lo que ocurre y lo que quisiéramos que fuera

¿Cuánto dura el sexo estándar?
Por Patricia Monge



Después de presentarnos y haber pasado un buen rato hablando con los nuevos amigos sobre el trabajo y las últimas tendencias en la música, decidimos darle un twist a la conversación y ponerla interesante. 
—Es mi primer artículo y escribiré sobre cuánto tiempo dura una relación sexual estándar —dije sin preámbulos, mientras sonreía y acaparaba la atención de los comensales.

Pocos temas son tan llamativos como el sexo.

El lugar común
Más allá de la anécdota, lo cierto es que el tema interesa, ya sea porque algunos se sienten en la cima de la colina, o porque hay otros que no levantan cabeza. Por una razón o por otra, los seres humanos sentimos una especial atracción sobre temas relacionados con la sexualidad.
Sin embargo, lo cierto es que en la actualidad existe demasiada información al respecto, aunque dentro de este mar de ideas que fluyen, los lugares comunes ocupan un lugar preponderante.

Por ejemplo, la duración de una relación sexual estándar puede ser considerada medianamente buena o bien escasa. Ningún tema se salva.


Según Eric Corty y Jenay Guardiani, coautores de una investigación a este respecto de la Universidad de Penn State, constantemente somos bombardeados por mensajes con los que se provoca el deseo y el nivel de excitación sexual, tanto en hombres como en mujeres. “ Estas expectativas pueden provocar insatisfacción en los individuos que no consuman esos deseos”, sentencia.

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“Estamos tan presionados por las falsas creencias que rodean al sexo que muchos hombres que tardan cuatro minutos en eyacular se angustian pensando que tienen algún problema, cuando resulta que es un tiempo normal", añade Corty. Pero, ¿qué podemos entender por normal? ¿Qué estaría fuera y dentro de este círculo imaginario cuándo halamos de sexualidad? ¿Hasta qué punto estas limitaciones son producto de la cultura en la que vivimos o causadas por la química de nuestro cerebro o de la propia anatomía de nuestros cuerpos? Varias de estas interrogantes podrán irse develando en la medida en que avancemos en leernos y sigamos conversando con amigos sobre estos temas polémicos.

¿Pero en minutos y segundos?
En el mencionado estudio, se le preguntó a terapistas sexuales que, con base en su experiencia profesional, definieran los rangos estándar de tiempo que se lleva el acto sexual.
Sus respuestas variaron en esta medida: “Adecuado”, es cuando el acto dura entre tres y siete minutos; “Deseable”, entre siete y trece minutos; “Muy corto”, entre uno y dos minutos; y “Muy largo”, más de 13 minutos y hasta treinta.
“La interpretación de un hombre o una mujer de su funcionamiento sexual y el de su pareja depende de sus creencias personales desarrolladas, en parte, por el bombardeo formal e informal de mensajes de la sociedad”, según los investigadores. “Por desgracia, la cultura popular actual ha reforzado estereotipos sexuales. Por ejemplo, al parecer mucha gente cree en el modelo de penes gigantes, erecciones fuertes y actos sexuales que duran toda la noche”.


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Por ello, se ha encontrado que los deseos de la gente van más allá de la normalidad.
Según encuestas, apenas 14% de los varones querría que su coito durara menos de diez minutos. Así, a la mitad de los encuestados le gustaría poder aguantar al menos media hora (esto sí que ya es un avance), mientras que el 36% no queda conforme si eyacula antes de una hora.

Por su parte, las mujeres tampoco estamos exentas y también fantaseamos con relaciones más largas. Corty afirma que 52% de las mujeres no queda conforme si el acto dura menos de media hora. En tanto, un 29%, aún más exigente, pide cuando menos una hora. Y tan solo un 18% acepta de buen grado que el acto sexual dure menos de diez minutos. Sin embargo, aquí yo podría añadir que eso de “buen grado”, es cuestionable. Mis amigas y yo desearíamos editarlo, pero como no es nuestra tarea, vamos a dejarlo.

Pero no todo está escrito
Por otro lado, hay que tener en cuenta que la mayor parte de lo que percibimos como sexualidad se encuentra en nuestro cerebro y no en la genitalia, por lo que con un buen entrenamiento podríamos llegar a niveles más elevados de duración y aquí sí, no hay límite.
Los neurotransmisores, hormonas y terminales nerviosas son los máximos responsables de llevarnos al éxtasis, aunque también pueden hundirnos en un opaco momento.


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Pero no desesperen, hay técnicas que nos pueden ayudar a mejorar y hacer de este laboratorio, un imperio de placer.

Algunas recomendaciones:
Lo primero es prestar atención a los químicos de nuestro cerebro, ya que estos juegan un rol fundamental. Alimentarlos con buenos nutrientes (todo tipo de estímulos sensoriales) es un gran punto a tener en cuenta, es lo que llamamos: las fantasías. Ya que éstas interfieren directamente sobre las hormonas sexuales.
Otro factor interesante a la hora de buscar el placer, es la respiración. Ella nos mantiene en tiempo presente y es la que nos permite disfrutar del aquí y del ahora en consciencia plena. Sin permitir que nuestra mente se disperse y piense en tonterías como quién ganará el partido del sábado, o pagar las cuentas.
Y por último, como maestría de sabios: la ejercitación. Misma que se logra con largas horas de entrega sin mirar el reloj, ni pensar en otra cosa que no sea la obtención del máximo gozo,  tanto de tu pareja, como propio. Después de todo, esta búsqueda es —sin duda— de las más placenteras que podemos hacer en nuestras vidas.


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