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Un conejo en la chistera

Un conejo en la chistera

La carne de conejo es jugosa y suculenta. Te damos una deliciosa y clásica receta para que te pongas campirana.

De manera que imitaremos al siempre genial Jerry Lewis y apelaremos al truco del conejo... o, directamente, al conejo, que es un animalito que aunque no goce de un prestigio culinario elevadísimo, como el de su pariente la liebre, es capaz de erigirse en protagonista de platos muy ricos a poco que se le ayude en la cocina.Hay que decir que hay dos tipos de conejo: el que llamamos 'de monte' y el casero. Para hacerse con el primero no hay más que agarrar la escopeta e irse al monte. El segundo se cría en su corralito.El conejo casero necesita más ayuda en la cocina; hay que ponerle algunas hierbas, como el tomillo, que creen la ilusión de que el roedor ha triscado por el campo picoteando hierbas aromáticas. Naturalmente, no lo ha hecho; en cambio, el conejo de monte tiene la cortesía de adobarse a sí mismo de forma natural, comiendo un montón de esas hierbas mientras trata de que no se lo coma a él algún zorro.Hay recetas muy populares para el conejo: conejo con tomate, conejo al ajillo, arroz con conejo. Vamos a buscar algo un poco más complicado, pero de unos resultados de lo más satisfactorios. Un conejo con ciruelas y puré de castañas. Lo primero que tienen que procurarse es, claro, un conejo, mejor joven, como de algo menos de tres libras. Límpienlo y trocéenlo.Corten en dados unos 200 gramos de panceta fresca y dórenlos en una cazuela con unas gotas de aceite; retírenlos con ayuda de una espumadera y resérvenlos. En la misma cazuela, y con la grasa resultante de la operación anterior, doren los trozos de conejo, en unión de dos cebollas pequeñas troceadas, durante siete minutos.En cuanto el conejo esté bien dorado, espolvoréenlo con una cucharadita de harina y dejen que ésta se dore también ligeramente. Entonces, añadan una copa de vino blanco, los dados de panceta y un ramito de hierbas aromáticas, porque nuestro conejo es doméstico.En cuanto alcance la ebullición, bajen el fuego y dejen que el contenido de la cazuela se vaya cociendo con la tapa puesta; ha de estar así hasta que el conejo esté tierno, cuidando de añadirle caldo caliente según lo vaya necesitando.Cuando la carne comience a ablandarse, añadan a la cazuela las ciruelas, tratadas como explicamos ahora: se trata de ciruelas pasas, que habrán deshuesado y habrán tenido 12 horas en remojo en una mezcla de agua y Armañac; ese líquido de remojo no abandonará ya a las ciruelas ni en el duro trance de incorporarlas a la cazuela del conejo.Y eso ya está. Falta el puré de castañas: cuezan una libra, escúrranlas, pélenlas y añádanles leche y azúcar. Pasen todo ello por la licuadora, resérvenlo, llévenlo a ebullición, bajen el fuego, dejen hacer 30 minutos y sirvan el puré con el conejo y las ciruelas. Ya ven qué bien viene siempre tener un conejo en la chistera.

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