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Sangría refrescante

Sangría refrescante

La tradicional sangría es una bebida española muy refrescante que puedes preparar y disfrutar este verano.

Nada diremos de ésta, ni de las mil variantes del gazpacho, ni de los innumerables arroces con la más variopinta cantidad de tropezones a las que los hosteleros tienen la desfachatez de llamar paella. Esta vez toca hablar de la sangría, una cosa que, pese a su nombre, no tiene nada de truculenta y sí de refrescante, aunque muchas veces lo sea engañosamente, porque se trata de una bebida alcohólica.Durante muchísimo tiempo, una sangría era un procedimiento terapéutico consistente en efectuar una punción o corte en una vena que utilizaban médicos, cirujanos y albéitares para aliviar determinadas afecciones de personas o animales. Hoy, la sangría no precisa el uso de lancetas ni, en general, de más arma blanca que el cuchillo necesario para cortar limones, naranjas y, opcionalmente, otras frutas.Porque la sangría es, según el Diccionario, una "bebida refrescante que se compone de agua y vino con azúcar y limón u otros aditamentos". Menos mal que la Academia incluye 'otros aditamentos', porque lo anterior tiene muy poco que ver con las sangrías que hoy se preparan en verano en multitud de establecimientos hosteleros españoles.Vino, desde luego. Tinto, algo que no dice el Diccionario y sin el que no podríamos llamar a esa bebida 'sangría'. Puede hacerse algo parecido con vino blanco, pero entonces responde al muy engañoso nombre de 'limonada'. Para la sangría se ha usado siempre vino tinto-tinto, es decir, de capa muy cerrada, muy oscuro y, a poder ser, con bastante cuerpo y graduación.Los puristas suelen despotricar contra la sangría, a la que acusan de ser un sistema como otro cualquiera para estropear un buen vino. Tienen razón, pero tampoco tanta; es evidente que cuanto mejor sea el vino del que partimos mejor será la sangría resultante.Agua, dice el Diccionario. Pues va a ser que no, al menos si hablamos de agua normal. La sangría 'pide' burbujas, de modo que se usa agua gaseosa, ya azucarada, o agua de Seltz, a la que hay que añadir bastante azúcar, o simplemente un refresco de limón o naranja, o ambos, con burbujas. Hasta aquí aún no tendríamos una sangría, sino algo que, con bastante hielo, es popular con el significativo nombre de 'tinto de verano'.Bien. Tenemos vino tinto, agua con burbujas, azúcar y jugo de limón o de naranja, o ambos mezclados. Añadamos trozos de frutas como duraznos, fresas o frambuesas; enfriemos todo bien y sirvámoslo, con cubitos de hielo, cuando nos apetezca. A mí me encanta la receta de un amigo. Pone en un recipiente de cristal, medio kilo, o la cantidad que precise, de frambuesas; añade generosamente azúcar, cubre con un par de botellas -o de litros- de vino tinto y deja todo en la heladera toda la mañana. Cuando llega el momento, añade el contenido de una botella de buen cava, trasvasa todo a una jarra de cristal y lo sirve. Delicioso: el aroma a frambuesa lo invade todo... y no vamos a comparar las burbujas de un cava con las de una gaseosa. Es una sangría heterodoxa, pero... deliciosa de verdad.

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