publicidad

El Gordo es fan de la "garnacha"

El Gordo es fan de la "garnacha"

Doña Carmen lleva más de quince años preparando quesadillas en una esquina en México. El Gordo no se pudo resistir, mira aquí por qué.

Ya sabenos que todos tenemos debilidades, pero quién se imaginaría que la debilidad de nuestro Gordo serían estas quesadillas de la esquina. 

Nada de restaurantes very hip y todos caros y elegantes. Ahora el Gordo visitó la Ciudad de México y se dejó enamorar por sus sabores deliciosamente sencillos. Las quesadillas de Doña Carmen -como se llama el puesto callejero- es un toldo rojo que cubre un gran comal en el que se asan, doran y calientan sabrosas "garnachas" (como se le llama a la comida a base de maíz frita en manteca o aceite) y "quecas". 

El mundo de las garnachas está compuesto por gorditas de chicharrón prensado, sopes, tacos de guisado y otras variaciones. Las quecas son nada más y nada menos que las famosas quesadillas. En México se da el fenómeno rarísimo de que le dicen quesadillas a todas las tortillas dobladas, tengan o no tengan queso. Así que puedes pedir una quesadilla de rajas con crema...¡¿y el queso?!

Lo más tradicional en estos puestos es acompañar las quesadillas con una bebida de frutas o de plano una soda (refresco). El costo promedio de los puestos callejeros ronda los 10 pesos mexicanos (menos de un dolar) por taco y por bebida. Así que si eres de buen comer y pruebas 5 tacos serían cerca de 4 dólares.

publicidad
publicidad
Si Raúl de Molina pensó que las invitaciones de Gelena eran caras, vamos a ver que dice ahora que Gelena contrató a un costoso diseñador como José Cuesta, para hacer el tuxedo de Steve.
Luego de haber cerrado sus tiendas hace 17 años, la recordada marca de donas regresa al mercado abriendo un local en La Pequeña Habana, en donde se espera que tenga una gran acogida y genere nuevos empleos.
Mi mundo con Mía
Después de tanto comer, los de Molina quisieron hacer algo más intrépido y decidieron ir en moto a ver los lugares más icónicos de Roma.
Mi mundo con Mía
Raúl y Mia de Molina se fueron a la Fontana di Trevi para pedir deseos y también probaron los gelatos más exquisitos del mundo.
publicidad