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Tinder 12

Cita 12: Tinder es un hada madrina.

Cita 12: Tinder es un hada madrina.

En esta ocasión revelamos cómo uno puede encontrar la viva imagen de una relación perdida...

Tinder 12
Tinder 12

Por Damiana Miller @DamianaMiller

Más de una vez le he dado ‘me gusta’ a Tinderboys que se parecen a mis ex novios. No es que los extrañe o que busque reemplazarlos —o eso es lo que quiero creer—, simplemente hay moldes o modelos que me gustan y que repito una y otra vez.

Pondré un par de ejemplos: cuando voy de compras suelo elegir prendas similares a las que ya tengo (quienes me conocen saben que tengo un clóset lleno de zapatos donde predominan las botas negras, los vestidos de flores y los suéteres largos), y en los restaurantes que me gustan, tengo un platillo predilecto que pido cada vez que voy.

Quizá soy una aburrida o tal vez soy como todo el mundo.


A veces soy como Ted Mosby

Hace poco entré al perfil de Facebook de un ex —para ser precisa, el Tinderboy número 3— y me puse a ver las fotos de su nueva novia. Para mi sorpresa, era periodista y ambas estudiamos en la misma universidad. Por si fuera poco, físicamente era muy parecida a mí, incluso en sus poses para las selfies.

En una fiesta confesé mi trauma.

—Si sale con una como yo, es obvio que todavía le gusto y no me puede olvidar.

—Ya. No empieces con tu síndrome de Taylor Swift —respondió uno de mis amigos.


Aún nos reímos de esa frase, pero de todas formas, creo que si escarbamos bien, todos tenemos moldes que nos gustan y que, a propósito o no, elegimos una y otra vez.

Eso pasó cuando hice match con Berni: un arquitecto de Guadalajara, de 27 años, piel pálida, cabello castaño, 1.70 metros de estatura y sudadera de colores.

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Nuestras primeras conversaciones giraron en torno a la serie de televisión How I Met Your Mother y a mi descripción de perfil: “Mitad Barney Stinson y mitad Ted Mosby”. Cuando le dije que trabajaba como editora en una revista, aumentó su interés por concretar una cita. En ese momento no entendí por qué, pero acepté porque me gustan los arquitectos. Sí, un poco como en HIMYM: Ted, el arquitecto cursi, y Robin, la pragmática periodista. Él busca al amor de su vida; ella pondrá su carrera primero. Siempre.

Aunque debo admitir que a veces soy más como Ted.

Quedamos de vernos en un bar en la Condesa. Yo salía de una reunión con compañeros de trabajo y ya había bebido varias cervezas. Quizá por eso me agradó desde que lo vi, además de que agradecí que fuera como en la foto y pareciera inofensivo, como Ted Mosby.

A repetir patrones

Físicamente era muy similar a un ex novio con el que terminé hace seis años, luego de una relación enfermiza y emocionalmente desgastante. Aunque no noté el parecido sino hasta después de tres gin tonics. Más tarde entendí que hicimos match porque él buscaba en mí una historia del pasado: su última novia era periodista y terminaron porque ella se fue a estudiar una maestría a Europa.

A partir de entonces empecé a poner más atención a la manera en que sonreía, a los gestos que hacía cuando hablaba, al tono de su voz y a la sudadera verde que se había puesto para la cita. Era muy parecido al novio de mis 21 años y sólo por eso empecé a besarlo, a pesar de que de fondo sonaba una chocante canción de Enrique Iglesias.

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Quizá ambos echábamos de menos el pasado y el alcohol sólo fue un catalizador para todo lo que pasó después.

—¿Quieres venir a mi casa? —preguntó.

—Ok. Está bien.

Hombres parecidos
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La perfección efímera

Caminamos unas cuantas cuadras y llegamos a su edificio. Berni vivía en un departamento típico para un arquitecto de la Condesa, un barrio en el que conviven construcciones Art Decó con impersonales edificios minimalistas. El duodécimo Tinderboy vivía en uno de éstos últimos, con piso de cemento, cuadros abstractos de manchas de pintura de colores y, por supuesto, varios compañeros de piso, que no estaban esa noche ahí.

El sexo fue como su hogar: minimalista. Tuvo lo necesario para que me quedara a dormir, pero no lo suficiente como para repetir. Seguramente a él le pasó lo mismo. Nunca volvimos a vernos aunque seguimos siendo amigos de Facebook. Nunca hablamos ni nos damos likes. Coexistimos.

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¿Qué aprendí con ese encuentro? Tinder es un hada madrina que te permite encontrar lo que tú quieras. ¿Te gustan los hombres con barba? Seguro encontrarás. ¿Te gustan los coreanos? Habrá unos cuantos buscando un match con una latina. ¿Quieres un hombre parecido a tu ex novio? Concedido.

En el amor en tiempos del match es posible encontrar lo que uno quiera y será tan perfecto; pero por lo mismo será efímero. Porque el encanto de los Tinderellos termina al amanecer, cuando no queda más que resaca y unas interminables ganas de volver a casa.

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