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Tinder 11

Cita 11: El crush de la infancia.

Cita 11: El crush de la infancia.

23 citas a través de Tinder y ahora tocó hablar de un crush de juventud que reapareció.

Tinder 11
Tinder 11

Por Damiana Miller @DamianaMiller


El tráfico de usuarios en Tinder aumenta significativamente tan pronto se aproxima el fin de semana. Con tantas personas buscando ligue, one night stands o simplemente un ego boost me sorprendió encontrar al “vecino guapo” de la pubertad, mientras tindereaba en casa de mi madre, un sábado en el que me había propuesto no salir de fiesta.

Sus fotos de perfil no eran nada extraordinario: una foto de él en un viaje a Europa (típico), otra caracterizado como Darth Maul, de Star Wars (nerd) y otra con un sombrero vaquero (ew). Si hubiera sido un desconocido, definitivamente no le habría dado like, pero era Daniel, mi amor platónico de la secundaria, el vecino guapo del edificio donde vivía con mi madre.

Sabía que no le era indiferente porque alguna vez salí con él sin ayuda de Tinder, pero nunca ocurrió nada, salvo un beso a escondidas, detrás de uno de los edificios del multifamiliar en el que vivía. No sé si fue porque en ese entonces yo tenía 20 años y el 30, una diferencia considerable para una época en la que debía llegar a casa a la hora que mi madre quería y en la que debía mantenerla al tanto de todos los tipos con los que salía.

Me sorprendió hacer match con Daniel. Con el tiempo, he aprendido que es más fácil hacer match con desconocidos. Quizá el factor de la vergüenza, el miedo al rechazo o a la atracción mutua son factores que evitan que dos personas que se conocen admitan que se gustan. Pues, en teoría, de eso se trata Tinder (ya que sé de muchos amigos que se dedican a dar like a diestra y siniestra, incluso a las mujeres a las que tacharían de 'feas').

Darth Maul Fan
Darth Maul Fan


Bad timing

El decimoprimer Tinderboy me conoce desde que él tenía 12 años y yo dos. Cuando yo era un ser que babeaba y usaba pañal, él cursaba la secundaria. Cuando yo entré a la pubertad, él estaba terminando la universidad. En fin: bad timing.

Con 14 años, mi amiga Silvia y yo hacíamos corazones con su nombre. Éramos un par de adolescentes que leían revistas cursis como Eres, o Súper Pop, y practicaban cómo besar chicos con naranjas. Un par de ridículas.

Sin embargo, ella siempre fue más valiente que yo. Un día, con ayuda de una llave, pintó su nombre y lo rodeó con un corazón en la puerta del edificio donde vivíamos. Esa fue nuestra gran hazaña vandálica, en una época en la que Daniel tenía una novia de su edad.

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En fin, pasaron los años y la vida transcurrió. Sus padres se fueron a vivir a Pachuca, yo dejé la casa de mi madre y sólo mantuvimos contacto a través de Facebook. Por eso, luego de hacer match, lo más lógico era reírse de la situación y eso hice.

—Jajajajajajajaja, ¿qué haces aquí? —pregunté.

—Lo mismo que tú —respondió— ¿Quieres ir al Imperial?

—Bueno, ahorita bajo.

Le dije a mi madre que saldría con Daniel. No dijo nada porque la imagen que tiene de él es bastante positiva, dado que estudia una maestría y trabaja al mismo tiempo. “Un muchachito decente”, diría la señora Miller.

Todo el mundo miente

Subí a su auto y comenzamos a platicar sobre nuestras experiencias tinderianas. Como todo el mundo, dijo que sólo había salido con un par de chicas. He aprendido que es algo que las personas dicen para que no las tachen de junkies del Tinder. Sucede con todas las adicciones. Por ejemplo, cuando el médico le pregunta a un enfermo de cirrosis cada cuándo bebe, y éste responde. “Una copita cada dos semanas”.

“Todo el mundo miente”, decía el Dr. House y en Tinder no es la excepción, sino la regla. Cada quien se crea un personaje, se pone una máscara, se esconde detrás de un perfil que dice poco, pero suficiente.

En ese entonces yo decía que era “mitad Ted Mosby y mitad Barney Stinson”. Dos personajes opuestos de How I Met Your Mother. Esa era mi forma de decir que era contradictoria y que buscaba el amor, pero al mismo tiempo hombres para pasar el rato.

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Daniel no decía nada en su perfil de Tinder. Quizá su única máscara era la de Darth Maul. Nada más lejano a él, que dista mucho de ser un hombre del “ dark side”.

Antes de ir al bar pasamos a recoger a uno de sus amigos. Un chico de lentes que bien podría pasar como Leonard Hofstadter, de The Big Bang Theory, y con el que también había hecho match días antes.

Fue un poco extraño tener una cita dos por uno, pero preferí decirlo abiertamente y reírme de la situación. “Leonard región 4” y Daniel también se rieron. Quizá por compromiso. En el bar nos la pasamos bien. Charlamos, bebimos, bailamos y cenamos tacos.

Leonard Hofstadter - Johnny Galecki
Leonard Hofstadter - Johnny Galecki

Le confesé a Daniel que el rayón en la puerta lo había hecho mi amiga Silvia. Nos reímos mucho. Llevamos de vuelta a “Leonard” y nos quedamos solos en el auto. Comenzamos a conversar de la vez que salimos y nos dimos un beso a escondidas.

—Por extraño que parezca, me daba pena lo que dijeran las vecinas o tu madre —dijo.

—A mí también. Siempre son chismosas. Cuando me fui de casa, dijeron que era porque me había ido a vivir con un tipo o porque estaba embarazada.

—Dijeron que tengo hijos no reconocidos porque me vieron entrar al edificio con mi colección de muñecos de Star Wars.

Volvimos a reírnos de la situación, quizá por nervios, y nos despedimos con un abrazo. Si hubiera sido otro Tinderboy, seguramente habría terminado besándolo o teniendo sexo de una noche o de varias. Pero de nuevo, es difícil cruzar la barrera con personas que conoces, con las vecinas del edificio y tu madre mirando por la ventana.

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Era una especie de orgía mental que preferimos evitar.

Daniel y yo seguimos siendo amigos. Hace unos meses fuimos a Six Flags y a comer tacos con sus amigos. La última vez que lo vi me dijo que cerró Tinder porque era demasiado para él.

Ahí me di cuenta que es un hombre con el que sí podría involucrarme en serio, pero, precisamente por eso, prefiero tenerlo lejos.

Ted Mosby 1, Barney Stinson 0.

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