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Los antidepresivos pueden dejar la libido en ceros

Los antidepresivos pueden dejar la libido en ceros

No importa el género, el consumo de happy pills puede tener efectos muy negativos en el deseo sexual.

Libido y antidepresivos

Por Ana Alanís


La historia comienza con una persona, a la cual le pondremos por nombre R, que llega al psiquiatra con un cuadro de depresión severo. Su padecimiento ha comenzado a interferir seriamente con sus actividades cotidianas. Antes de dar inicio al tratamiento le explican que los efectos secundarios del antidepresivo con el que combatirá su condición incluyen: somnolencia, resequedad en la boca, debilidad y pérdida de peso. Sin embargo, también le dicen que la duración de dichos efectos es de tres a cinco días: el tiempo que su cuerpo tome para acostumbrarse al medicamento. 

En un transcurso de dos semanas, R. siente cómo las drogas hacen su trabajo: se levanta con más energía, no duerme tanto como antes, se da cuenta de que el hueco en el pecho que le acompañaba ya no está, no llora con tanta facilidad, se siente más productiva y —por primera vez en muchos años— tiene ganas de hacer cosas nuevas.


Un mes después

Al cumplir un mes bajo tratamiento nota que su libido ha disminuido de manera considerable, pero no le da mucha importancia —no relaciona su falta de deseo con el antidepresivo— y accede a tener relaciones sexuales con su esposo con ayuda de un lubricante vaginal, segura de que “el mal rato” pasará pronto.

Pero R. no logra conectar con el momento, ni con su pareja, ni con su propio cuerpo. Le es difícil concentrarse, no lubrica, no llega al orgasmo, sus intentos por llegar al clímax —incluso a través de la masturbación— son fallidos. Todo lo que antes la estimulaba no funciona más: la ausencia de libido es ahora parte de su día a día y comienza a sentirse una ansiedad que no conocía.

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En algún momento del tercer mes, hastiada de su situación —casi segura de que va a enloquecer—, R. le menciona a su doctor lo que sucede. Él asiente, como si hubiera olvidado mencionarle ese “pequeño” riesgo al principio del tratamiento, y le cuenta que el antidepresivo que ella toma está directamente relacionado con el deseo sexual hipoactivo, el retardo orgásmico o anorgasmia y una menor lubricación vaginal. Le pregunta si prefiere cambiar de medicamento o tomar uno adicional para levantar su libido de nuevo. “Si tan solo hubiera sabido esto antes…” le contesta ella.

Como este caso hay millones alrededor del mundo

También afecta al sexo masculino: además de la disminución de la libido y la anorgasmia se pueden presentar casos de disfunción eréctil y eyaculación retardada.

Las estadísticas de las farmacéuticas registran que las disfunciones sexuales en tratamientos con antidepresivos se detectan en un 55% cuando el médico pregunta directamente (sólo de un 5-10% son referencias espontáneas) y que un 25% de los afectados no tolera la irrupción de estos síntomas.

Y es que existe una creencia de que el paciente depresivo no se preocupa por su sexualidad: a veces la información que recibimos de parte de nuestros médicos no es suficiente; a veces no somos tan curiosos como para investigar a fondo acerca de lo que estamos consumiendo; a veces pensamos que un efecto secundario es sólo eso pero, cuando se presenta, resulta una auténtica pesadilla: una tortura que acarrea nuevos males.

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Remedios personalizados

Si estás en tratamiento con antidepresivos y sientes que tu libido ha bajado desde que empezaste a tomarlos, habla con tu doctor para explorar las soluciones que puede ofrecerte. Según el Dr. Adrián Sapetti —médico psiquiatra, sexólogo clínico y director del Centro Santos Dumont, en Argentina—, “en muchos casos no sería necesaria la suspensión del medicamento que fue eficaz, sino tener en cuenta los recursos con los que contamos para disminuir sus efectos secundarios, cuando estos llegaran a aparecer, en la vida erótica”.

Es importante apuntar que los antidepresivos que podrían dejar la libido en ceros son aquellos que inhiben la monoaminooxidasa (IMAO), los tricíclicos y los ISRS, tales como el Prozac y el Zoloft. Por otro lado, medicamentos como el Wellbutrin y la Sertralina no producen disfunciones sexuales, pero no se salvan de producir otros efectos secundarios. Cuando de padecimientos mentales se trata la cura NO es la misma para todos. La atención particular paciente-médico es vital. 

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