Dismorfofobia: ¿la nueva anorexia?

¿Adicta a las cirugías, dietas y ...

La dismorfofobia, también conocida como Transtorno Dismórfico Corporal, es un trastorno psicológico, cuyo funcionamiento es similar a otros desórdenes como la anorexia y la vigorexia. El término viene del griego "dysmorfia", que significa fealdad y tiene las características de los trastornos obsesivos-compulsivos.

Responde a los altos estándares que la sociedad ha impuesto sobre lo que es la belleza y es cuando va más allá de la vanidad, cuando se convierte en una obsesión desmedida. Es una búsqueda por ser aceptado por la sociedad, y por tener un "cuerpo perfecto". El problema es que la víctima de este desorden ve desfiguros en su ser que no existen.


"La dismorfofobia es una alteración de la percepción. El desorden está ligado a personas con baja autoestima que consideran que tienen que ser validadas por su aspecto exterior. Piensan que el elogio del público o de un novio las puede hacer sentir más felices. Al estar más bonitas, creen que serán más felices... pero esto es temporalmente, por eso continúan haciéndose cirugías", explica la neuropsicóloga Gladys B. Granada.

Más común en mujeres que en hombres (aunque estos no están exentos), la dismorfofobia se presenta entre los 18 y 30 años de edad, y se considera que es necesario tomar acción cuando llega a crear problemas en la vida cotidiana de quien la sufre, es decir: faltar a la escuela o al trabajo, por no querer salir, porque su obsesión de que 'se ve fea' es tal que ya se alteró su percepción real.

La doctora señala que hay que tener cuidado ya que la dismorfofobia no es un simple "síntoma del patito feo", sino que al llevar a una persona a recurrir una y otra vez al quirófano, esto implica una serie de riesgos muy grandes para la persona y peor aún, la baja autoestima en exceso puede conducir al suicidio.

"La dismorfofobia se puede corregir con terapia de reestructuración cognitiva (es decir, haciendo que la persona reaprenda su noción sobre la belleza) y además, psiquiátricamente, a través de antipsicóticos", dice Granada..


La psicóloga retoma el caso de una persona que a sus 30 años ya ha tenido 17 cirugías en el rostro. Y es que precisamente es la cara, la parte del cuerpo en la que clínicamente se ha presentado más la dismorfofobia: los ojos, la nariz y el vello en la piel.

La revista española 5 Sentidos cita a la escala de Yale Brown Obsessive Compulsive Scale Modified for Body Dysmorphic Disorder, para plantear las 12 preguntas clave para saber si alguien está siendo víctima de la dismorfofobia, que a continuación reproducimos.

1) ¿Has estado preocupado (a) por tu imagen corporal?2) ¿Qué preocupación es?3) ¿Qué opinas sobre tu nariz, cabello, cadera, mentón...?4) ¿Desearías que la preocupación fuera menor?5) ¿Piensas mucho en el defecto que te molesta?6) ¿Gastas mucho tiempo dándole vueltas a la idea? ¿Cuánto?7) ¿Tu preocupación es que no estás bastante delgado;o que puedes convertirte en demasiado gordo (a)?8) ¿Interfiere en tu vida social o con la familia?9) ¿Tu defecto te causa estrés?10) ¿Ha interferido en tu vida social?11) ¿Ha interferido en el colegio o trabajo?12) ¿Hay situaciones que evitas, como por ejemplo, salir o verte en el espejo?

Si respondes afirmativamente a estas 12 preguntas o conoces a alguien que podría hacerlo, hay que tomar acción para combatir la dismorfofobia.


La solución, como explica la neuropsicóloga Gladys B. Granada no está en el cirujano, el único método para solucionar este problema es a través de la terapia psicológica y psiquiátrica... y más vale que sea a tiempo.

"El consejo que yo siempre les doy a los padres de adolescentes, es que nunca se debe tomar ninguna decisión ni apoyar ninguna decisión cuando sus hijas son adolescentes. Yo he tenido el caso de pacientes que, con el paso de los años, juzgan a los padres por habérselo permitido.

"Y los padres luego dicen 'pero es que insistías tanto y eras tan infeliz que pensé que te ayudaba'. Pero el adolescente cuando es adulto, considera que tuvo que haber sido protegido por el padre, y es un deber que yo considero que todo padre tiene. Porque esas decisiones de entrar al quirófano son irreversibles", concluye la doctora.

Si necesitas más ayuda y orientación sobre la dismorfofobia, consulta este sitio que te dará una guía de los centros especializados para este desorden.

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