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Aprende a decir "no" y mantén la autoridad ante ellos.

Qué nos hace perder autoridad ante los hijos

Qué nos hace perder autoridad ante los hijos

Aprende a decir "no" y mantén la autoridad ante ellos.

Aprende a decir "no" y mantén la autoridad ante ellos.
Aprende a decir "no" y mantén la autoridad ante ellos.


Texto: Cintia Saporito

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"Por más de que le grito, no parece importarle". "No me respeta a mí, ni al padre". "Hizo tal berrinche que, al final, tuve que comprarle lo que quería…” Mientras esperaba a mi hija en la puerta de la escuela y oía a las mamás intercambiar anécdotas, no pude más que preguntarme: ¿cómo llegamos a perder la autoridad frente a los hijos? 

‘Authority or authoritative?’ Ser una figura de autoridad para los hijos supone la capacidad de ponerles límites, de indicarles: "Hasta aquí está bien". Pero esto no equivale a ser una tirana. A veces, para ganarte el respeto de tus niños, sólo necesitas abrir la posibilidad del diálogo; es decir, no dictar normas que deban cumplir sólo porque a mamá se le ocurrió, sino darles un porqué, invitarlos a pensar explicó la psicoanalista, Silvia Muñiz. 

Lo que nos da autoridad como padres es el amor y el deseo de verlos crecer felices, lo cual no significa satisfacer todos sus deseos. Esto sólo les producirá sufrimiento: se les hará difícil socializar o cumplir sus objetivos en el sentido emocional, adviertió la especialista. 

‘Limits matter’ (‘a lot’). Muchos padres temen perder el amor o simpatía de sus hijos, y creen que la mejor forma de evitarlo es volviéndose permisivos, sostuvo la psicoanalista especialista en niños y adolescentes, Daniela E. M. Rivas. Pero los límites son fundamentales, y los niños los necesitan para poder diferenciar qué está bien y qué está mal, forjar su personalidad, decidir y optar entre las posibilidades que les surgen, para poder crecer sana y libremente. 

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¿Y si los límites no existen? Los hijos se encargarán de pedirlos: podrían aparecer, por ejemplo, problemas de conducta en la escuela, comportamientos disfuncionales en la familia y hasta síntomas como ansiedad, apatía, o trastornos de aprendizaje o alimentarios, detalló la experta. 

Perder la autoridad. Al poner un límite y no sostenerlo, al ser incoherentes entre decir y hacer, o al acceder continuamente a los caprichos (‘sounds familiar?’), podemos dejar de ser figuras de autoridad para nuestros niños, mencionó Muñiz. 

Y podemos arrastrar el problema durante años. Para la psicoanalista, lo que no se haya logrado frenar a los tres años, se verá potenciado a los 16: de pequeños harán un berrinche y, en la adolescencia, darán un portazo. El mensaje es el mismo: "¡Alguien que me enfrente, por favor!"

Recuperando la autoridad. Si necesitas recuperar el respeto de tus hijos, o si sientes que deberías reforzarlo, estas propuestas podrían ayudarte: 

Pon "límites habilitantes". Se trata de construir reglas juntos, que ordenen el intercambio, o de compartir con ellos momentos diarios "de calidad": mirar sus cuadernos, charlar durante la cena, revisar si hicieron la tarea... Esto les hará saber que hay pautas, que no da lo mismo hacer una cosa u otra, y que sus sentimientos importan. Ellos necesitan saber que sus acciones y sentimientos son relevantes y tienen consecuencias, tanto positivas como negativas, argumentó Rivas. 

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Acompáñalos. Aunque requerirá de mucha paciencia y voluntad, ayudarlos a crecer y estar presentes ante una tristeza, preocupación, alegría o nuevo logro, es la mejor forma de ganarte el lugar de autoridad, sostuvo Muñiz. Es importante, además, darles a tus hijos herramientas para vincularse, comunicarse y sentirse seguros, para obtener el respeto que necesitaremos cuando ellos deban, para terminar de definir su individualidad, enfrentarnos.

¿A tu hijo no le gusta hacer la tarea? Escucha cómo puedes motivarlo Univision
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