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Detrás de un niño desobediente suelen esconderse múltiples circunstancias.

¿Por qué los chicos no obedecen?

¿Por qué los chicos no obedecen?

Detrás de un niño desobediente suelen esconderse múltiples circunstancias.

Detrás de un niño desobediente suelen esconderse múltiples circunstancias.
Detrás de un niño desobediente suelen esconderse múltiples circunstancias.


Texto: Carmen Murtagh

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Un niño desobediente no siempre debe ser un motivo de consulta. Mucho depende de la edad, que marca una diferencia notable. Hay etapas de la vida donde no obedecer es “natural”. 

No desesperes, y aprende más sobre los factores que pueden esconderse detrás de su mala conducta.  

Hasta los 2 años

Que un niño se rebele podría ser normal, porque en esta etapa “buscan su sentido de autoafirmación y su camino a la independencia”, explicó Julia Heberle, profesora asociada de psicología en Albright College, Pensilvania. 

“Muchas veces, no hacen caso para sentir que tienen un mínimo de poder”, destacó la Lic. Magdalena Clariá, psicóloga especialista en disciplina positiva. “Antes de los 2 años ningún niño entiende el “no”. Por eso, no se puede hablar de desobediencia hasta entonces”, añadió.

Desde los 3 años

A partir de esta edad, los niños tienen creencias y objetivos erróneos, que manifiestan desobedeciendo, indicó Clariá. La disciplina positiva distingue cuatro: 

Búsqueda de atención.“Sólo me tienes en cuenta si me prestas atención”, sería la creencia equivocada. El Dr. Joshua Gold, miembro de la Asociación Americana de Counseling y profesor de counseling en la Universidad de Carolina del Sur, agregó: “Los pequeños están confundidos acerca de cómo ganarse la atención positiva de los adultos y aceptarán atención negativa antes que sentirse ignorados”.

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Búsqueda de poder. “Sólo me tienes en cuenta cuando mando yo (o cuando permito que tú me mandes)”. Es el típico niño tirano, o aquel que plantea una “lucha de poder” con tal de ganar la puja y tener la última palabra. Consejo: no enredarse en la discusión. Mostrar firmeza y afecto (que no es lo mismo que ser permisivo o justificar la mala conducta). 

Búsqueda de venganza. Cuando el niño se siente dañado, necesita hacer lo mismo con el adulto. Consejo: conectarse emocionalmente con él. Heberle mencionó: “Los padres que exigen obediencia estricta (un estilo de crianza autoritaria), no obtienen buenos resultados”.

Demostrarse incapaz. Cada vez más común por la ausencia de los padres. “Como no me tienen en cuenta, me doy por vencido” o “evidentemente no valgo la pena, será que no soy capaz de nada”. Es el niño que se porta mal porque “no puede” hacer nada de lo que se le pide.

¿Qué pueden hacer los adultos?

La Lic. Hebe Perrone, psicóloga especialista en adolescencia y directora de la carrera de psicología de la Facultad de Medicina Fundación Barceló (Argentina), sugirió prestar atención a: 

a) El concepto que los padres tienen de la autoridad. Qué respeto demuestran hacia aquellos que son autoridades para sus hijos. Si descalifican a los maestros, los niños tampoco los respetarán. 

b) La solidez en el ejercicio de su propia autoridad. Los padres suelen dudar de las medidas que toman. Los niños necesitan normas claras y firmes.


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  c) La coherencia entre lo que piden y hacen. Los niños no perdonan la incongruencia. 
d) Los argumentos. Los hijos van a discutir una orden, pero ese tironeo tiene un límite: “Yo soy tu mamá, sé que esto te conviene y hasta aquí llegaron mis explicaciones”. 


e) Cuántas personas los educan. Las indicaciones no siempre confluyen cuando son criados por más de una persona, y esto trae dificultades. Ante cualquier duda, consulta a un experto. 



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