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Captain Phillips; una impactante historia

Captain Phillips; una impactante historia

Según el director Paul Greengras, es al mismo tiempo un thriller vertiginoso y un retrato complejo de las consecuencias de la globalización.

Estrena el 11 de octubre

Captain Phillips es un examen profundo y desde múltiples perspectivas del secuestro del buque carguero Maersk Alabama ocurrido en 2009 a manos de un grupo de piratas somalíes. Según el director Paul Greengras, es al mismo tiempo un thriller vertiginoso y un retrato complejo de las consecuencias de la globalización.

La película se centra en la relación entre el capitán del Alabama, Richard Phillips (interpretado por Tom Hanks, premiado dos veces con el Premio de la Academia®), y el capitán de los piratas somalíes, Muse (Barkhad Abdi), quien lo toma de rehén. Phillips y Muse se dirigen a una muerte segura cuando Muse y su tripulación abordan la embarcación desarmada de Phillips; en el enfrentamiento subsiguiente, a 235 kilómetros de la costa somalí, los dos hombres se encontrarán a merced de fuerzas que no pueden controlar.

Columbia Pictures presenta Captain Phillips, una producción de Scott Rudin/Michael De Luca/Trigger Street. Los protagonistas de la película son Tom Hanks, Barkhad Abdi, Barkhad Abdirahman, Faysal Ahmed, Mahat M. Ali, Michael Chernus, Corey Johnson, Max Martini, Chris Mulkey, Yul Vazquez y David Warshofsky. El director es Paul Greengrass y los productores son Scott Rudin, Dana Brunetti y Michael De Luca.

El guion de Billy Ray está basado en el libro A Captain’s Duty: Somali Pirates, Navy SEALs, and Dangerous Days at Sea de Richard Phillips y Stephan Talty. Los productores ejecutivos son Gregory Goodman, Eli Bush y Kevin Spacey. También colaboran con Greengrass el director de fotografía Barry Ackroyd, BSC, el editor Christopher Rouse, A.C.E., el director de arte Paul Kirby, el diseñador de vestuario Mark Bridges y el compositor Henry Jackman.

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Captain Phillips ha sido clasificada PG-13 por la Motion Picture Association of America por contener constantes secuencias intensas de peligro, escenas de violencia con imágenes sangrientas y uso de sustancias. La película se estrenará en las salas de cine de todo el país el 11 de octubre de 2013.

Sobre la película

En Captain Phillips, el director Paul Greengrass traza la dura historia de los piratas somalíes que tomaron de rehén a un capitán norteamericano y deja al descubierto la brecha económica subyacente que desata estos sucesos. La historia comienza en Vermont, donde el capitán Phillips deja a su familia para embarcarse en un buque carguero (que, entre otras cosas, lleva ayuda alimentaria) que va a la otra punta del mundo, pero también empieza en Somalia, donde un ex pescador, Muse, se propone tomar uno de los valiosos barcos que pasan por la costa todos los días. En el centro de la confrontación entre Phillips y los desesperados piratas somalíes, Greengrass revela la distancia que hay entre los que son parte del flujo y reflujo del comercio internacional y los que se quedan fuera.

“En los últimos años, hubo muchas películas que examinaron temas como la seguridad nacional y el terrorismo pero yo quería que esta película analizara un conflicto mundial más amplio: el que se da entre los que tienen y los que no”, cuenta Greengrass. “El enfrentamiento entre Phillips, que es parte del flujo de la economía global, y los piratas, que no lo son, me pareció novedoso y renovador. La confrontación entre Phillips y Muse es un atrapante asedio en alta mar pero un asedio que habla sobre las fuerzas poderosas que hoy le dan forma al mundo”, agrega Greengrass. “Siempre sentí que las historias deben contarse de un modo que resulte atrapante y excitante, pero también de un modo que incite a pensar”.

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Greengrass, quien fue documentalista, siempre se sintió atraído por las historias que escarban la superficie de los sucesos contemporáneos: desde Bloody Sunday, sobre la masacre que tuvo lugar en Irlanda del Norte a manos del ejército británico, y United 93, sobre el secuestro del 11 de septiembre frustrado por los pasajeros, hasta Green Zone, sobre la Guerra de Irak. Al mismo tiempo, Greengrass también se ganó un lugar como revolucionario director de thrillers de alto octanaje con un realismo renovador, como The Bourne Ultimatum y The Bourne Supremacy.

Estas dos fuerzas "su instinto de investigador y su buen manejo del thriller" se fusionan en Captain Phillips. La premisa fundamental del acercamiento de Greengrass a Phillips fue su decisión de no contar la misma historia de triunfo ante una toma de rehenes que se había visto en las noticias. “Cuando Paul se sumó al proyecto, quedó claro que su compromiso era retratar los sucesos que rodearon al secuestro del Alabama de un modo mucho más matizado”, señala Michael De Luca, quien produjo la película con Scott Rudin y Dana Brunetti, y quien "con Brunetti" ayudó a Columbia Pictures a adquirir los derechos de la historia de Phillips. “Desde el principio, Paul dejó en claro que quería contar la historia de un modo que fuera lo más auténtico posible”, agrega. Como explica Greengrass: “Quería veracidad. Quería transmitir la realidad e inmediatez del suceso, tal como había sido. Y eso significaba sumergirnos en los mares de la investigación durante la etapa de preproducción. Yo siempre creí que, desde la concepción y el rodaje hasta la posproducción, uno tiene que ganarse el derecho a la atención del público, que es algo que nunca debe darse por sentado”.

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Greengrass quería que la película mostrara en detalle el mundo de donde venían los piratas. “El libro de Phillips estaba obviamente escrito desde su punto de vista; desde el principio, Paul quería ir más allá de eso”, recuerda el guionista Billy Ray. El coproductor Michael Bronner, quien trabaja con Greengrass desde hace mucho tiempo, se sumergió por completo en la historia de la piratería somalí y los motivos económicos que la impulsan. El agotamiento de los recursos pesqueros en las costas de Somalia a causa de la sobrepesca industrial fue uno de los factores que impulsaron el crecimiento de la economía pirata en las costas del país, el cual solía depender del comercio nacional de pescado. Bronner explica: “Somalia, que desde el fin de la dictadura militar en 1991 estaba inmersa en una guerra civil devastadora, se vio al mismo tiempo afectada por un incremento masivo de la pesca ilegal después de que la UE endureció sus regulaciones y las flotas de pescadores tuvieron que buscarse nuevos cotos de pesca. La piratería somalí comenzó, esencialmente, como una reacción a la sobrepesca extranjera: los ex pescadores secuestraban barcos y los tomaban a cambio de un rescate como fuente de ingreso. Cuando se hizo evidente que era una actividad redituable, los caudillos comenzaron a practicarla y, bajo su dirección, la piratería se convirtió en una actividad organizada y transnacional. La piratería somalí es un tipo de crimen organizado con una estructura verdaderamente global, una estructura respaldada por financistas no sólo africanos sino también europeos y norteamericanos. Los muchachos que van en bote a atacar buques cargueros "Muse y su equipo" son sólo la punta de una cadena larga y compleja de jugadores que controlan este ‘negocio’ tan lucrativo. Los jefes de los conglomerados piratas viven en el lujo y la riqueza en un país donde la pobreza es tan extrema que los jóvenes, quienes literalmente no tienen otras opciones, lo arriesgan todo para conseguir aunque sea probar ese tipo de vida”.

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Bronner complementó su investigación de la piratería somalí con investigaciones sobre la industria naviera internacional; realizó largas entrevistas con ejecutivos de Maersk y miembros de la tripulación del Alabama que estuvieron a bordo durante la crisis para llegar a entender en profundidad el modo de vida de los marinos, así como las leyes internacionales y económicas que gobiernan a los buques cargueros. El Maersk Alabama no estaba armado cuando lo atacaron los piratas (en conformidad con las regulaciones internacionales vigentes en ese momento). Los oficiales a bordo le revelaron a Bronner que "aun en los días y semanas previos al secuestro del Alabama" habían estado buscando formas de mitigar los riegos para las embarcaciones de Maersk que navegaban en aguas peligrosas. Finalmente, el ataque al Alabama precipitó cambios en la industria, por los cuales Maersk y otras líneas embarcaron guardias armados (muchos de ellos ex miembros de las fuerzas especiales de la Marina) en sus barcos para los tramos más peligrosos de sus rutas.

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