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JLo, su vida después de Bordertown

JLo, su vida después de Bordertown

Jennifer Lopez confesó que su película Bordertown le dio un giro en su vida: "ver la injusticia de la vida me hizo madurar".

A sus 36 años, López, nacida en el Bronx neoyorquino de padres puertorriqueños, ha conseguido ocupar el puesto de latina más poderosa de Hollywood. Actriz, cantante, productora, diseñadora... Una mujer polifacética que aclara: "Yo pongo la guinda creativa, los negocios los llevan otros".

El momento que vive se lo debe a su matrimonio con el cantante Marc Anthony, como recuerda a su paso por Madrid camino del Festival de Berlín, donde presentará Bordertown, mientras aprovecha su estancia en España para presentar, ante un pequeño círculo, el disco Como ama una mujer, del que presume que es el primer trabajo en el que su marido ejerce como productor de un artista ajeno.

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Bordertown marca el regreso de Jennifer a las órdenes de Gregory Nava, quien la descubrió al mundo con Selena (1997).

En este caso, el tema, también real, es mucho más dramático, al tratarse de los asesinatos de mujeres que se suceden sin tregua en la mexicana Ciudad Juárez, donde las víctimas se cuentan por cientos y las sospechas se encaminan por diferentes vías, sin lograr pistas.

Jennifer López encarna a una periodista que intentará, junto a su colega el director de El Sol de Juárez -encarnado por el español Antonio Banderas-, llegar al fondo del misterio y hablar de él a todos aquellos que lo desconocen.

Lo mismo que le pasaba a ella: "No sabía nada y cuando lo descubrí, me sentí responsable de contar esa injusticia. Al hablar con las madres de esas jóvenes asesinadas, sientes que no puedes callar, que debes hacer algo grande para el mundo, para ayudar a mejorar la situación y darles un poco de paz".

Acostumbrada a protagonizar comedias románticas, la artista cuenta lo que significó rodar Bordertown: "Conocer esos hechos me tocó el corazón, me cambió como persona. Ver la injusticia de la vida me hizo madurar".

Bordertown contiene buenas dosis de acción y morbo, en un guión en el que el entretenimiento se mezcla con la denuncia: "Es el trabajo más duro, conseguir rodar una película que la gente quiera ver y al tiempo, eduque, cuente lo que está pasando", apunta la actriz, quien repite que tras su boda con Marc Anthony dedicó un tiempo a pensar en sí misma, en lo que quería, en sus objetivos.

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"Ahora tengo experiencia, he madurado y hago un balance positivo de mi vida", dice, y por eso repite que está viviendo su mejor momento: "Estoy bendecida y he hecho la mejor película y la mejor música de mi vida", confiesa la artista, quien se niega a elegir entre el cine y la música.

"Es la pregunta del millón de dólares, prefiero tirarme por una ventana que elegir entre esos dos hijos que se complementan", asegura.

Y ese buen momento coincide con su incidencia en sus raíces latinas, tanto en Bordertown como en Como ama una mujer.

"Hacer ambas cosas fue una necesidad orgánica, no algo planeado, sino un paso de forma natural. El álbum en español supuso hacer realidad un sueño. No creo que hubiera podido hacer un disco clásico español hace cinco años. Hoy, en cambio, sí, porque estoy en un momento distinto de mi vida", explica.

Y añade: "Fue el trabajo de cuatro personas y un proceso creativo totalmente diferente al de los otros discos en inglés. No hubo prisas, sino que dejamos reposar la música, hasta que creciera y adquiriese su sabor".

La cantante y actriz dice que elige un proyecto fílmico en razón de la pasión que le despierte. Además de no tener problemas de ofertas al haber creado su propia productora, con la que acaba de rodar, junto a Marc Anthony, El cantante, una biografía del artista salsero Héctor Lavoe.

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Y mientras se prepara para protagonizar el drama familiar Love and Other Possible Pursuits, afirma rotunda: "Las cosas son diferentes, pero yo soy la misma, aunque sí exijo un nivel más alto. Yo no voy a cambiar, pero sí a crecer".

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