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Cheeta quiere una estrella

Cheeta quiere una estrella

El famoso mono Cheeta, compañero de Johnny Weissmuller en "Tarzán", busca una estrella en el Paseo de la Fama.

Este año le ganó Campanita

De todas las cosas que puedan decirse sobre Cheeta, tal vez la primera es que está vivo. Sí, el Cheeta de la serie de películas de Tarzán de los treinta y cuarenta ronda hoy los 75 años y ha sobrevivido a Johnny Weissmuller y a prácticamente todos los actores "humanos y animales" que alguna vez trabajaron con él en Hollywood.

Lo segundo es que es mono, no mona. Acaso por la “a” al final de su nombre, Cheeta llegó a Latinoamérica como la amiga de Tarzán, y no como el macho escudero, el Robin de ese Batman de la jungla.

Lo tercero, y quizás lo más importante en la vida de este chimpancé septuagenario, es que quiere una estrella en el Paseo de la Fama. Y esto no es, para nada, un deseo extravagante. Lassie y Rin Tin Tin tienen la suya, mientras que otros animales de ficción, como el Pato Donald y Godzilla, ya se ganaron ese emblema de la posteridad que a Cheeta, hasta ahora, le es esquivo.

Cheeta, o más bien su dueño, Dan Westfall, ha postulado ya siete veces para recibir la estrella, pero el comité del Paseo de la Fama se la ha negado siempre. Los últimos en integrarse al Paseo fueron anunciados a mediados de junio pasado. Una vez más, Cheeta no estaba en la lista. Le ganó el hada Campanita.

“Nos sentimos bastante decepcionados con los resultados”, dice Westfall en entrevista con Univision.com. “Creo que Campanita se lo merecía, pero es un personaje de ficción. Cheeta es una criatura viviente”.

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Westfall no tiene tiempo para lamentar la séptima derrota y empezó ya la campaña para la nueva votación, que tendrá lugar el próximo año. Dueño del chimpancé desde que su tío Tony Gentry, el propietario original de Cheeta, falleció a principios de los noventa, Dan asumió la custodia de Cheeta (o Jiggs, su nombre verdadero) con un entusiasmo insólito.

Antes de morir, su tío le pidió que cuando él no estuviera, pusieran a dormir también a Cheeta. Temía que el chimpancé sufriera el maltrato de extraños en su ausencia. “Me tomó dos años convencerlo de que Cheeta se quedara conmigo”, dice Dan.

El "chimp" más viejo del mundo

Desde entonces, Westfall ha asumido no sólo la tarea de conseguir la estrella, sino también la de darles refugio a otros animales actores en lo que él llama su santuario: una casa en Palm Springs, en medio del desierto del sur de California, donde monos, loros y perros viven lejos del fragor de Hollywood.

En cierto modo, Westfall parece propenso a estas tareas románticas. Detrás de la estrella que persigue no hay fortuna para él. Al contrario: los elegidos deben pagar $25 mil por el privilegio de ver su nombre en Hollywood Boulevard. “Cheeta es mi gran amigo”, dice. “Le encanta subirse al auto conmigo y salir a pasear. Y le gusta que venga gente a la casa y estar alrededor de la piscina tomando un vaso de té helado”.

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Cheeta no sólo está viejo sino además diabético. Y por eso, aunque tiene un apetito voraz, su dueño lo mantiene a dieta. Sobrevive con las dos dosis diarias de insulina que Dan le inyecta y gracias a ello tiene el récord de ser el chimpancé más viejo del planeta.

Lo cuarto que habría que decir es esto: tiene ese récord, pero su edad es un misterio. Su antiguo dueño solía decir que Cheeta nació en 1932 y, aunque su último pastel de cumpleaños daba fe de sus 76 años, lo cierto es que no hay forma de saber qué edad tiene exactamente. Podría ser tres o cuatro años más viejo, o más joven, pero se trata de un detalle que, al fin y al cabo, no afecta la campaña de Westfall hacia la estrella. O sí…

Westfall sabe que el tiempo vuela y que los setenta y tantos años de Cheeta son ya demasiados para un chimpancé. El website que abrió para apoyar la campaña de Cheeta hacia su estrella, www.gocheeta.com, recibió el apoyo de más de 10 mil personas que pedían el premio para el único sobreviviente de todos los chimpancés que interpretaron al amigo de Tarzán.

Pero tantas firmas no alcanzaron. Como tampoco alcanzó el respaldo de los amigos famosos que Cheeta ostenta en su página de Myspace : Howard Stern, Borat, Barbara Walters, Stan Lee, David Lynch y hasta Hilary Clinton, entre otros.

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Felizmente, Cheeta se mantiene ajeno a los miles que esperan que a la octava vaya la vencida. En sus ratos libres de estrella en retiro, pinta y algunos de sus cuadros han llegado hasta el Museo Nacional de Londres. Este año regresó a Hollywood, pero fue apenas para un cameo de menos de cinco minutos. ¿Su papel? El de un chimpancé ex actor, que no quiere volver a actuar. Faltaba más. Ya Cheeta hizo bastante, aunque el jurado del Paseo parezca tan difícil de convencer.

¿Quieres votar a favor de Cheeta?

Entra ya a
www.gocheeta.com .
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