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Nació Leonor, hija del Príncipe Felipe

Nació Leonor, hija del Príncipe Felipe

Los Príncipes de Asturias fueron padres de una niña, que ocupará el segundo lugar en la línea de sucesión de la Corona de España.

La primogénita de los Príncipes nació en la clínica Ruber Internacional de Madrid, pasadas las 02.35 hora local (01.35 GMT), según anunció la Casal Real en un mensaje telefónico enviado a los periodistas y en el que decía "La Princesa de Asturias acaba de dar a luz a una niña".

En un comunicado hecho público tras el nacimiento, sus padres expresaron su "gran satisfacción" y "gran alegría ante este feliz acontecimiento".

La nueva Infanta de España nació seis horas y media después del ingreso de la Princesa de Asturias en la clínica madrileña, a donde llegó acompañada de su esposo poco después de las 8 de la noche del domingo.

Según la Casa Real, tanto la hija como la madre se encuentran en perfecto estado.

La recién nacida, séptima nieta de los Reyes de España, será la trigésimo sexta Princesa de Asturias y la sexta mujer heredera de la Monarquía española, cuando su padre sea proclamado Rey.

Hasta entonces ostentará el título de Infanta con tratamiento de Alteza Real, como el resto de hermanos o hermanas que pueda tener.

Este nuevo miembro de la Familia Real española desplaza en la línea de sucesión a sus tías y primos, la Infanta Elena, primogénita de los Reyes, y sus hijos, Felipe Juan Froilán y Victoria Federica, y la Infanta Cristina, y sus descendientes, Juan Valentín, Pablo Nicolás, Miguel e Irene, que retroceden un puesto.

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La nueva Infanta, que será bautizada con agua del río Jordán, recibirá también los títulos de Princesa de Viana y Gerona, Duquesa de Montblanc, Condesa de Cervera y Señora de Balaguer, vinculados a su condición de heredera de la Corona.

La primogénita de los Príncipes de Asturias es descendiente en línea directa, por parte de padre, de Felipe V, primer Borbón de España, y del rey Jorge I de Grecia, casado con Olga, Gran Duquesa de Rusia, ascendientes de la reina Sofía.

Tras el nacimiento, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, llamó personalmente al Príncipe Felipe para "expresarle su más entrañable enhorabuena" por el nacimiento de su primera hija.

Asimismo, el gobernante Partido Socialista (PSOE) trasladó "su más sincera felicitación a los Príncipes de Asturias" por el nacimiento de su primogénita y expresó su satisfacción porque "hoy es un día de felicidad para todos los demócratas".

Por su parte, el líder del opositor Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, transmitió en su nombre y en el de su partido una "respetuosa y sincera" felicitación a los Reyes y a los Príncipes de Asturias por el nacimiento de la Infanta, que supone "un motivo de alegría para todos los españoles".

También el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), el máximo órgano judicial español, expresó su "máximo júbilo" por el nacimiento de la Infanta Leonor y destacó la "imagen de normalidad institucional que estos hechos generan en la sociedad" española.

El nacimiento de la primogénita de los Príncipes de Asturias pone de actualidad el debate sobre la conveniencia de reformar la Constitución del país, en lo referente a la sucesión a la Corona.

La Carta Magna española da preferencia en la sucesión al trono a lo varones sobre las mujeres.

A este respecto, catedráticos de Derecho Constitucional de diversas Universidades españolas coincidieron en la necesidad de reformar la Constitución como única vía para garantizar la igualdad de hombre y mujer en la sucesión a la Corona española.

Precisamente, esa reforma es defendida por el actual Gobierno de Rodríguez Zapatero y cuenta con el apoyo del resto de formaciones políticas para equiparar los derechos de la mujer y el hombre en la sucesión al Trono.

Con suma cautela, el 5 de septiembre el Rey comentaba con un grupo de periodistas la audiencia que él y su esposa acababan de tener con Benedicto XVI en Castelgandolfo, durante la que el Papa les había preguntado por la "criatura" que esperaban los Príncipes de Asturias.

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"Sí, criatura, porque no sabemos si será niño o niña", puntualizaba Juan Carlos I al percatarse del gesto de asombro con que los informadores habían escuchado término tan impreciso.

Hoy, dos meses y medio después de esa conversación, los españoles ya saben que la "criatura" es una niña. Una Infanta de España y Alteza Real.

Una niña que es la primera de un "mínimo de dos y un máximo de cinco" hijos que los Príncipes desean tener, tal y como comentó Felipe de Borbón meses antes de su boda con Letizia Ortiz.

El año pasado por estas fechas, en la primera ocasión que acudían juntos a la entrega de los Premios Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón proclamaba públicamente que su boda había sido "un paso ilusionado de ambos por construir un hogar, formar una familia y compartir el hermoso afán de servir a España".

Hasta hoy y desde que, el domingo 8 de mayo, la Casa del Rey informara oficialmente de que los Príncipes de Asturias esperaban "el nacimiento de su primer hijo para el próximo mes de noviembre", las especulaciones -también las apuestas- sobre el sexo del primogénito no han cesado.

Y ello a pesar de que los Príncipes han mantenido desde el primer momento que no deseaban conocer tan importante información, que les daba lo mismo, que no tenían preferencia, y que lo único que les preocupaba, como a cualquier pareja, era que todo saliera bien.

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El resto de la Familia Real ha esgrimido los mismos argumentos cuando se les ha preguntado -y fueron muchas las ocasiones- por ese dato que otros padres primerizos quieren conocer enseguida, y que en este caso tiene importantes consecuencias constitucionales e institucionales.

Bebé, criatura, "lo que venga"...fueron términos empleados por la Familia Real para referirse durante meses a ese "niño o niña", decían entonces, que un día será Reina y que desde hoy ocupa el segundo puesto en la línea de sucesión al Trono, tras su padre el Príncipe de Asturias.

"Los niños están diciendo que esperan un primo o, bueno, una prima nueva", dijo con una sonrisa el Rey el mismo día en que se conoció la feliz noticia del embarazo.

Hasta los periodistas que siguen habitualmente las actividades de la Familia Real hicieron una quiniela sobre tan secreto detalle, con el resultado mayoritario a favor del nacimiento de un varón, que ha supuesto un estrepitoso fracaso.

La recién nacida ha convertido a los Reyes en abuelos por séptima vez.

La Princesa Letizia ha tenido a su primer hijo con 33 años, cumplidos el pasado mes de septiembre, mientras que el Príncipe es padre primerizo con 37.

El embarazo de la Princesa no ha impedido a la pareja mantener una agenda de trabajo en muchos momentos agotadora, con numerosos viajes por España y el extranjero, a países tan lejanos como Brasil, Suecia o Japón.

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En Tokio, en su visita a los Emperadores, la Princesa lució en público su primer traje premamá, y todavía zapatos de tacón alto, que, a medida que pasaban los meses, bajaron en muchos centímetros.

En este tiempo se ha podido ver a la Princesa navegar en la bahía mediterránea de Palma junto a su esposo, que este verano no participó en la Copa del Rey de Vela para, según se dijo oficialmente, pasar más tiempo junto a ella.

También presidir actos e inauguraciones y, sentada en una silla, asistir el pasado 12 de octubre, junto al resto de la Familia Real, al desfile militar celebrado en Madrid con motivo de la Fiesta Nacional española, si bien no estuvo en la posterior recepción del Palacio Real.

Una semana después, el martes 18 de madrugada, en lo que finalmente fue una falsa alarma, los Príncipes acudieron a la clínica Ruber Internacional, donde hoy nació su hija.

Después de permanecer ingresada durante tres horas, y de ser monitorizada para comprobar que todo marchaba bien, el ginecólogo de la Princesa, Luis Ignacio Recasens, la envió a casa y desaconsejó su viaje dos días después a la ciudad de Oviedo para asistir a la ceremonia de entrega de los Premios Príncipe de Asturias.

La primogénita del Príncipe Felipe y la princesa Letizia es, desde 1914, año en el que vino al mundo don Gonzalo, hijo pequeño de Alfonso XIII, la primera Infanta que nace en España con una Monarquía reinante.

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El padre de la nueva Infanta y Alteza Real, Felipe de Borbón, nació también en Madrid, el 30 de enero de 1968, pero entonces Juan Carlos era Príncipe de España y tardaría todavía siete años en ser proclamado Rey.

Juan Carlos apareció exultante ante los medios de comunicación aquella mañana de 1968, en la clínica de Nuestra Señora de Loreto, donde la entonces Princesa Sofía había tenido a su tercer hijo, el primer varón, tras las Infantas Elena y Cristina.

Nunca antes, una Princesa española y futura Reina había dado a luz en un hospital, ya que hasta entonces los partos reales tenían lugar en Palacio.

Se da la circunstancia de que el doctor Luis Ignacio Recasens, que ha atendido el parto de la Princesa Letizia en la clínica Ruber Internacional de Madrid, es bisnieto de Sebastián Recasens, el ginecólogo que asistió a la Reina Victoria Eugenia en los nacimientos de todos sus hijos.

Cuando nació el Principe Felipe no se dispararon salvas de honor, una tradición que históricamente anunciaba a los ciudadanos el nacimiento de un heredero que daba continuidad a la dinastía.

En 1968, fueron los medios de comunicación los que difundieron la noticia.

Pero la emoción, la alegría y la espontaneidad de don Juan Carlos suplieron todo lo demás. El entonces Príncipe de España no dudó en brindar con los periodistas por su hijo, el Infante Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos.

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El Infante, hoy Príncipe de Asturias y heredero de la Corona española, nació a las 12,45 horas. Pesó cuatro kilos y trescientos gramos y midió cincuenta y cinco centímetros. El parto fue rápido, sin complicaciones, y doña Sofía contó con la asistencia del doctor Mendizábal y su equipo.

La prensa española dio amplia cuenta del nacimiento del Infante Felipe, y el periódico ABC tituló en primera: "Primer nieto varón del Conde de Barcelona".

Treinta años antes, un 5 de enero de 1938, había nacido don Juan Carlos, hoy Rey de España, segundo hijo y primer varón de don Juan de Borbón, heredero entonces de la Corona española, y doña María de las Mercedes de Borbón y Orleans.

En aquellos días España libraba una guerra fratricida. La Familia Real española vivía exiliada en Roma y allí llegó al mundo don Juan Carlos, en la clínica Anglo Americana a las 14,30 horas.

El parto se adelantó. Doña María estaba en el cine con el Rey Alfonso XIII, mientras don Juan se encontraba de viaje, pues los médicos le habían dicho que podía irse tranquilo porque el bebé tardaría en llegar.

Cuando, tras regresar precipitadamente a Roma, el Conde de Barcelona entró en la clínica, Alfonso XIII le mostró un bebé con rasgos chinos. Fue una broma del Rey, quien cogió en sus brazos al hijo de una mujer asiática que acababa de dar a luz en la misma clínica, y que se encontraba en la habitación contigua a la de doña María.

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Don Juan Carlos pesó tres kilos y era rubio. Recibió los nombres de Juan, por su padre, Alfonso, por su abuelo paterno, y Carlos, por su abuelo materno.

Los periódicos en España tenían la atención puesta en la Guerra Civil, pero ABC, en su edición de Sevilla, informó ampliamente sobre el bautizo de don Juan Carlos, celebrado el 26 de enero en el Palacio de la Soberana Orden de Malta de la capital italiana.

Tres años después, en 1941, don Juan Carlos se convirtió en el heredero de la Casa Real española, cuando el 15 de enero de ese año Alfonso XIII abdicó en su hijo don Juan.

Don Juan de Borbón y Battenberg fue el cuarto hijo varón (el tercero nació muerto) de Alfonso XIII y Victoria Eugenia. No le correspondía por nacimiento ser el heredero, pero sus dos hermanos mayores, don Alfonso y don Jaime, renunciaron a sus derechos en 1933, y sobre él recayó el título de Príncipe de Asturias.

Don Juan nació en el Palacio Real de la Granja de San Ildefonso, a donde se trasladaba la Familia Real en verano. Fue el 20 de julio de 1913. Pesó cuatro kilos y tenía el pelo negro y los ojos azules.

En su presentación, Alfonso XIII dijo que familiarmente le llamarían Juanito, y que pertenecería al Arma de Caballería, puesto que el entonces Príncipe de Asturias, don Alfonso, era de Infantería, y su segundo hijo, el Infante Don Jaime, de Artillería.

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Pero fue la Armada la que sedujo a don Juan a lo largo de toda su vida.

La prensa del momento no prestó tanta atención al nacimiento de don Juan, por ser el cuarto hijo varón de los Reyes, como al de su hermano mayor, Don Alfonso, que llegó a esta tierra ya como Príncipe de Asturias, el 10 de mayo de 1907.

Las campanas de las iglesias de las principales ciudades españolas repicaron en señal de alegría y la noticia se comunicó de inmediato a otras casas reinantes y a los jefes de Estado de todo el mundo.

La primogénita de los Príncipes de Asturias, Infanta de España y Alteza Real desde su nacimiento hoy en Madrid, garantiza la continuidad dinástica y da estabilidad a la Corona y a la Monarquía parlamentaria elegida por los españoles como forma de Estado en la Constitución de 1978.

Además de su trascendencia familiar y dinástica, la noticia del nacimiento de la primogénita de Felipe de Borbón y Letizia Ortiz supone un acontecimiento de gran dimensión institucional.

Y es que el Rey o la Reina -y la recién nacida lo será algún día- es, según establece la Constitución, la Jefe del Estado, "símbolo de su unidad y permanencia".

Un Rey o Reina que, según la Carta Magna española, "arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica".

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El nacimiento del séptimo nieto de los Reyes se ha producido pocos días antes de que los Reyes de España celebren, el próximo día 22, el treinta aniversario de su llegada al Trono.

Esta niña constituye pues un eslabón más en la cadena que engarza a la dinastía Borbón con la historia española, una idea sobre la que advertía el Príncipe de Asturias el 7 de noviembre de 2003, pocos días después de anunciarse oficialmente su compromiso con la periodista Letizia Ortiz.

El día de su boda, el 22 de mayo de 2004, en el discurso que pronunció en el banquete celebrado en el Palacio Real de Madrid, Felipe de Borbón destacó que su matrimonio trascendía lo personal, y habló de continuidad y estabilidad.

Cuando el Príncipe de Asturias acceda al Trono como Felipe VI, su primogénita se convertirá en el trigésimo sexta Princesa de Asturias, un título que históricamente va unido a la condición de heredera de la Corona española.

Felipe de Borbón fue refrendado como Príncipe de Asturias con nueve años.

La Constitución española fija que "el Príncipe o Princesa heredera, desde su nacimiento o desde que se produzca el hecho que origine el tratamiento, tendrá la dignidad de Príncipe o Princesa de Asturias y los demás títulos vinculados tradicionalmente al sucesor de la Corona de España".

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Estos son los de Princesa de Gerona y Viana, Duquesa de Montblanc, Condesa de Cervera y Señora de Balaguer.

Hasta que se convierta en Princesa de Asturias y desde hoy, el séptimo nieto de los Reyes será Infanta de España y recibirá el tratamiento de Alteza Real.

La recién nacida ocupará el segundo puesto en la línea de sucesión al Trono, tras su padre y por delante de la Infanta Elena, primogénita de los Reyes, sus dos hijos, Felipe Juan Froilán y Victoria Federica, su tía la Infanta Cristina y sus primos Juan Valentín, Pablo Nicolás, Miguel e Irene, hasta hoy la benjamina de la Familia Real.

Se da la histórica circunstancia de que por vez primera en muchos años -más de un siglo- nace en España, en plena normalidad democrática y dentro de una monarquía parlamentaria, alguien llamado a ocupar el Trono de España.

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