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El bebé de 1 a 8 semanas

El bebé de 1 a 8 semanas

Tu bebé de uno a dos meses tiene características especiales y cuidados particulares que debes hacerle.

No te preocupes si al principio tu recién nacido tiene la carita hinchada y una coloración extraña. Puede que su cuerpito esté cubierto de lanugo, un vello corporal fino y oscuro, pero pronto desaparecerá. Ten en cuenta que la apariencia no tan agraciada de tu bebé es sólo temporal.Verás que su cabeza es desproporcionadamente grande y abarca una cuarta parte de todo su cuerpo. Al nacer, la cabeza es demasiado grande como para pasar por el canal de parto de la madre. Pero la naturaleza ha encontrado la solución, permitiendo que la cabeza del bebé se reconfigure momentáneamente. Este proceso de amoldamiento es lo que suele hacer que la cabeza tenga una apariencia cónica, ligeramente puntiaguda. Pero no te preocupes ya que retomará su forma normal en unos pocos días. Además, todos los bebés tienen espacios membranosos (o fontanelas) en la coronilla, donde los huesos todavía están creciendo. No te preocupes al tocar esta área: está cubierta con una membrana gruesa que protege la cabeza y el cerebro.La piel del recién nacido es típicamente floja y arrugada, y en los primeros días podría empezar a pelarse, especialmente en los pliegues de las manos y los pies.Aunque pienses que acabas de dar a luz al bebé más perfecto, no faltará quien te haga notar una peculiaridad en tu pequeñito. Puede que escuches algunos comentarios embarazosos sobre sus mamas dilatadas (son el resultado de las hormonas maternas que pasaron por la placenta), una condición que desaparecerá en unos pocos días, o por el hecho de que tu varoncito ya tiene erecciones (son comunes y frecuentes, y ocurren si el bebé está despierto o dormido y probablemente son causadas por la presión de las heces o por tener la vesícula biliar llena).

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A pesar de que la leche materna es el mejor alimento para tu bebé,

muchas mamás optan por no amamantar. La American Academy of Pediatrics

recomienda que las mujeres den el pecho por lo menos hasta que el bebé

cumpla 1 año. La leche generalmente no baja antes del cuarto o quinto

día, pero el bebé amamantado recibe calostro, un fluido fino y

amarillento rico en proteínas y anticuerpos para protegerlo de

infecciones.La naturaleza provee los medios para que el infante

solucione el problema del hambre. La mayoría de los recién nacidos

tienen amplias reservas de azúcar, grasa y fluidos para su sustento

temporal, y de hecho están diseñados para perder peso en los primeros

días de vida. Pero muchos bebés a esta edad sienten hambre cada dos a

tres horas, de día y de noche.No te sorprendas si todavía no puedes

descansar más tiempo seguido. ¡Pero no pierdas las esperanzas! Los

expertos coinciden en que los bebés tan pequeños necesitan alimentarse

cuando sienten hambre y no cuando sea más conveniente, de modo que si

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pide comer a las tres de la mañana, no te queda otra cosa que hacerle

caso.

En un período de 24 horas varía entre un sueño profundo, ligero,

somnolencia y semivigilia. En algunos bebés los distintos estados

pueden distinguirse claramente, mientras que en otros es difícil

determinar si está despierto o dormido. Un recién nacido suele dormitar

en la clásica posición fetal: los brazos recogidos sobre el pecho, las

rodillas flexionadas sobre el vientre. Esta posición contrasta

curiosamente con la ocasional extensión de las piernas, conocida como

patas de rana.

Hacia la sexta semana y justo cuando temías convertirte en un zombi, tu

bebé probablemente empezará a dormir durante toda la noche. Una vez que

haya alcanzado las 11 libras de peso y superado las dificultades

digestivas iniciales, podría dormir hasta seis horas seguidas. Sin

embargo, todavía necesitará comer a las 10 de la noche.

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Las evacuaciones

Éstas suelen ser un motivo de preocupación para los padres primerizos

porque su color y consistencia parecen inusuales. Durante las primeras

dos semanas de la vida de tu bebé, verás que sus deposiciones están

compuestas por una sustancia pegajosa negro verdusca, llamada meconio o

alhorre, que se acumuló en los intestinos del bebé durante su etapa

fetal. Gradualmente las deposiciones se irán haciendo más ligeras y

menos pegajosas a medida que comienza realmente a mover los intestinos.

El color de las heces varía considerablemente de un bebé a otro,

dependiendo en parte de si es amamantado o si toma biberón. Un bebé

amamantado produce deposiciones de color amarillo claro a amarillo

naranja, mientras que las de un bebé alimentado con fórmula tenderán a

ser marrones o de color arcilla. Todos los bebés ocasionalmente

producen deposiciones verduscas (debido a la bilis que todavía no ha

cambiado de color) o que contiene grumos (de leche sin digerir). La

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consistencia varía de firme a suave y casi acuosa. Lo importante es que

haga sus necesidades.

Tu recién nacido podrá ver hasta unas 8 a 12 pulgadas, lo que explica

en parte su interés inicial en tu rostro. Pero cuando te apartas a más

de un pie de distancia, sus ojitos podrían deambular y dar la impresión

de ser bizco. No te preocupes. A medida que maduren los músculos

oculares, podrá enfocar los dos ojos. Los recién nacidos prefieren

mirar diseños en blanco y negro debido al contraste; no pueden ver

claramente los matices de los colores. Nadie está seguro de cómo

perciben el color al nacer, pero los expertos creen que hacia los 3

meses de vida, ya pueden ver los colores de igual forma que los adultos

y pronto adquirirán perspectiva.

El llanto

Ten por seguro que todos los bebés lloran. Es el único medio que tienen

para comunicarse contigo. El estilo de llanto de los recién nacidos es

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tan variado como todos los otros rasgos de sus personalidades. No hay

una duración promedio para el llanto, aunque es típico que empiece y

termine abruptamente.

Mientras está despierto, el llanto del bebé no indica automáticamente

que tiene hambre. Puede que llore porque está inquieto, o por motivos

que sencillamente no comprendemos todavía. Su sistema nervioso

probablemente necesita consuelo. Sensible al calor y al frío, puede

necesitar que lo abracen o que lo destapen. Pero sin duda te darás

cuenta por su comportamiento cuando se sienta feliz por los ajustes que

le hagas. Por cierto, hasta que sea capaz de hablar, la vida del bebé

estará salpicada de numerosos períodos quisquillosos, algunos

inexplicables. Puede que tenga arranques regulares de llanto irritable

e incesante, comúnmente al anochecer o cerca de la hora de la cena,

cuando las tensiones del hogar tienden a estar al máximo. Aunque esto

pueda resultar frustrante, de todos modos es normal.

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Abraza a tu bebé cuando llore en vez de dejar que se canse de llorar.

Prueba distintas maneras de cargarlo para ver cuál le resulta más

tranquilizante, ya sea reclinándolo sobre tu hombro, acostándolo boca

abajo en un brazo (llamado comúnmente el abrazo del avión) o meciéndolo

en su cochecito.

Durante el segundo mes de vida, tu bebé se va adaptando mejor a su

nuevo entorno. A la vez, tú empiezas a comprender mejor qué le gusta y

qué no. Por ejemplo, las rutinas de alimentación y siestas estarán

mejor establecidas ahora, aunque el bebé todavía las alterará

frecuentemente. Empezará a perder los reflejos del recién nacido para

adquirir un control más voluntario de su cuerpo. A los 2 meses la

cabeza aparece todavía tambaleante, pero los músculos del cuello

empiezan a estabilizarse. Hacia finales del segundo mes, tu bebé

probablemente será capaz de levantar la cabeza cuando está acostado

boca abajo. Un bebé activo probablemente hará movimientos como para

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gatear mientras esté acostado boca abajo, y algunos pocos moverán la

cuna.

Ahora que está creciendo activamente, cuida de que no se caiga. Puede

ocurrir cuando menos lo esperas, de modo que no subestimes sus

capacidades. Un movimiento repentino, sumado a la determinación de

moverse, puede hacerlo caer de la mesa donde lo estás cambiando en el

preciso momento en que volteas la cabeza. O si su asiento está cerca de

algo que puede asir, podría volcarlo.

La estimulación sensorial es importante, pero de ninguna manera puede

sustituir a la interacción humana. Incluso una cuna bien equipada no es

el lugar adecuado para que pase todas sus horas de vigilia. Necesita

interactuar contigo.

Pon a tu bebé a dormir siempre boca arriba.No pongas frazadas sueltas ni juguetes dentro de la cuna.Usa un chupón (pacifier).No fumes ni permitas que nadie fume cerca de tu bebé.Intenta un swaddling (envolver a tu bebé en una cobija).No lo acuestes de lado ni boca abajo.Ponlo a dormir en un moisés dentro de tu habitación.No duerman con el bebé en la misma cama.Asegúrate de que el colchón de la cuna sea bastante firme.No lo abrigues demasiado ni pongas la calefacción alta.

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