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El ABC de la lactancia

El ABC de la lactancia

Diez puntos importantes que debes tener en cuenta si le estás dando el pecho a tu bebé en los primeros doce meses.

Diez puntos importantes que debes tener en cuenta si le estás dando el pecho a tu bebé en los primeros doce meses.

1. La leche materna es el alimento ideal. La naturaleza te ha dado la forma perfecta para alimentar a tu hijo durante su primer año de vida dado que contiene la combinación correcta de grasas, proteínas y anticuerpos para ayudarlo a desarrollarse y protegerlo de las enfermedades.

Es por eso que un número cada vez mayor de mamás optan por darles de lactar a sus niños. De hecho, según los datos más recientes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, el 77 por ciento de los bebés son lactantes, por lo menos brevemente, en comparación con apenas 60 por ciento de una década atrás.

2. Dar de mamar es algo natural, pero no siempre es fácil. Muchas madres primerizas esperan que lactar sea muy fácil y se frustran cuando no logran hacerlo debidamente de inmediato. Sin embargo, puedes aumentar significativamente tu producción de leche si usas las manos para extraer la leche inicial de tus pechos, llamada calostro, durante los primeros tres días, según una nueva investigación realizada por Jane Morton, M.D., asesora de Espera y catedrática de pediatría clínica en la Stanford University School of Medicine.

Mientras estés hospitalizada, aprovecha para consultar con las enfermeras y expertas en lactancia, quienes te mostrarán cómo hacer que tu bebé se prenda de tu pecho, y te enseñarán las mejores posiciones para que tú y tu bebé estén cómodos durante el proceso.

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3. Se basa en la oferta y la demanda. Mientras más leche materna tome tu bebé, mayor cantidad de leche producirás. Por lo tanto, durante las primeras seis semanas, debes permitir que tu bebé tome del pecho cada vez que quiera hacerlo. Lo típico es cada dos horas, o aproximadamente 10 a 12 veces al día. No te preocupes si en realidad lo hace menos o más veces.

Tu bebé tiene necesidades propias, y la cantidad de leche que produzcas se regulará para satisfacerlas. A medida que tu bebé crezca, pasará más tiempo entre sesiones de amamantamiento. “A medida que avance el tiempo podrás reconocer sus parámetros y tener algún tipo de horario”, dice la pediatra Laura Wilwerding, M.D., coordinadora de lactancia en Nebraska de la American Academy of Pediatrics.

4. Te darás cuenta si tu bebé está tomando suficiente leche. Aunque es normal que un bebé pierda un poquito de peso durante sus primeros días de vida, debe comenzar a aumentar aproximadamente una onza al día después de la primera semana. Pero no hay necesidad de ponerlo en la balanza: su pediatra lo pesará y medirá durante sus chequeos mensuales. “Si tu bebé está creciendo y subiendo de peso, está tomando suficiente”, afirma la doctora Wilwerding. Entretanto, debes evaluar cuánta leche consume según la frecuencia con la que tengas que cambiarle el pañal. Debe mojar cinco a seis pañales al día y, hasta que cumpla 6 meses, generalmente debe tener una deposición cada vez que se alimente, y si no lo hace con esa frecuencia, debería hacerlo por lo menos tres veces al día. Esto cambiará cuando comience a comer alimentos sólidos.

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5. La separación requiere práctica y paciencia. Si estás planeando regresar a trabajar (o separarte de tu bebé durante un período prolongado), será necesario que aprendas a usar un sacaleches con anticipación. Inicialmente, algunas mujeres descubren que pueden sacarse sólo una pequeña cantidad de leche, pero al igual que mamar, después de un tiempo es más fácil extraerla. Planea sacarte leche una o dos veces al día, inmediatamente después de que termines de dar de lactar, y guárdala en el congelador para que la persona que cuide a tu bebé la use más adelante. También puedes usar la leche que guardes si no puedes sacarte leche durante el día tras regresar a trabajar.

6. Dar de lactar también beneficia a la mamá. Una vez que aprendas a hacerlo, el amamantamiento te parecerá conveniente, ya que no tienes que preparar ni lavar ningún biberón, y tendrás una provisión a mano dondequiera que vayas. Pero eso no es todo: algunas mamás descubren que dar de lactar las ayuda a perder peso, dice Pamela Berens, M.D., obstetra ginecóloga y consultora sobre lactancia de la University of Texas Medical School, en Houston. Además, los estudios indican que también es bueno para la salud de las mamás. La lactancia está vinculada con un menor riesgo de cáncer de pecho y ovarios.

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7. Aún estarás comiendo para dos. Es posible que a veces tu bebé tenga malestar gastrointestinal debido a algo que tú hayas comido. Tarda de dos a seis horas que algo llegue a la leche materna, o sea que si tu pequeño parece estar incómodo, piensa en lo que comiste ese día. Elimina de tu dieta el alimento que sospechas sea el culpable para ver si eso surte efecto. Puedes volver a comerlo unos días más tarde para evaluar su respuesta y confirmar tus sospechas.

Es importante que te mantengas hidratada. Trata de tomar entre 8 y 10 vasos de agua a lo largo del día. Es normal que sientas sed mientras amamantas. Ten a mano siempre una botellita de agua cuando le das el pecho. Y la realidad es que necesitas consumir entre 300 y 500 calorías más por día, pero es preferible que las mismas sean nutritivas para mantenerte saludable y enérgica.

8. No es necesario que te abstengas de beber. Aunque no debes tocar el licor cuando estás embarazada, está bien tomar una copa de vino o una cerveza varias horas antes de darle de lactar a tu bebé, dice la doctora Wilwerding. “Si tomas más que eso, sácate la leche y bótala”, recomienda. Pero de todos modos, cuídate de no tomar en exceso. Dos o más tragos al día pueden perjudicar el desarrollo motriz de tu bebé e interferir con el reflejo que permite que la leche pase de tus glándulas a los pezones. (Si se te acumula leche en las glándulas, te dolerá mucho).

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9. Cuidado con los medicamentos. Se considera que algunos fármacos son inofensivos (los antibióticos, el ibuprofeno y el paracetamol, por ejemplo), pero otros no (ciertos medicamentos para el cáncer, las migrañas y la psoriasis). Habla con tu pediatra sobre cualquier medicina o suplemento vitamínico que estés tomando, incluso si no se requiere receta médica para comprarlo.

10. No es cuestión de todo o nada. Incluso si estás trabajando y no puedes o quieres extraerte leche durante la jornada laboral, es posible mantener un buen flujo de leche para dar de mamar en la mañana y en la noche. Independientemente de si trabajas o no, puedes complementar la alimentación de tu bebé con fórmula si decides dejar de dar el pecho por un tiempo. Durante ese primer año, que es vital, tu objetivo debe ser continuar dando de lactar de la forma en que te resulte más cómodo, dice la doctora Wilwerding.

La fórmula correcta La lactancia no es para todas, la decisión es tuya y no te debes sentir culpable si optas por darle el biberón con fórmula.

“Tu bebé percibirá tu tensión”, dice Charles Shubin, M.D., director del Family Health Center del Mercy Medical Center, Baltimore. “Es importante que la lactancia sea una experiencia relajada para ambos”.

Si decides darle el biberón, recuerda estos puntos esenciales: La fórmula está disponible de tres formas: líquida lista para beber (la más cara), líquida concentrada (más económica) y en polvo (la más barata).

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La mayoría de las bolsas de biberón están hechas con bisfenol A (BPA, por sus siglas en inglés), una sustancia química que puede causar problemas neurológicos y de conducta en los niños.

Existen mayores posibilidades de que se pase al líquido listo para beber en latas de metal que a otros tipos de fórmula. La opción más segura es la fórmula en polvo, pues absorbe la menor cantidad de BPA. Pídele a tu médico que te recomiende una marca.

Si estás usando fórmula en polvo o líquida concentrada, ponle la cantidad exacta de agua que dice la etiqueta: si no usas suficiente agua, tu bebé puede tener malestar estomacal o dañarse los riñones, y si usas demasiada, es posible que no consuma suficientes nutrientes.

Siempre tapa y refrigera las latas abiertas de fórmula líquida, y úsala dentro de las siguientes 48 horas. Para determinar la cantidad adecuada de fórmula, divide el peso de tu bebé por la mitad: por ejemplo, un bebé de 8 libras necesita aproximadamente 4 onzas.

Inicialmente, lo alimentarás cada 2 horas y media o 3, pero a medida que crezca, comerá con menos frecuencia.

-Por Nancy Gottesman

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