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Limitar la cantidad de líquidos que toma antes de acostarse puede ayudarte a que no tenga ganas de ir al baño durante la noche.

Cómo evitar que tu hijo moje la cama

Cómo evitar que tu hijo moje la cama

Si tu hijo tiene problemas para contener sus ganas de ir al baño y está mojando la cama, toma en cuenta los siguientes tips para manejar la situación.

Limitar la cantidad de líquidos que toma antes de acostarse puede ayudar...
Limitar la cantidad de líquidos que toma antes de acostarse puede ayudarte a que no tenga ganas de ir al baño durante la noche.

Si tu hijo tiene problemas para contener sus ganas de ir al baño y está mojando la cama, toma en cuenta los siguientes consejos para manejar bien la situación.

Lo primero es que no te angusties, le debes dar más tiempo a tu chico antes de preocuparte. Muchos niños no logran el control de su vejiga en la noche hasta los 6 años. Generalmente se debe consultar al médico si esto persiste después de los 6 ó 7 años de edad. Por cierto, el término médico es enuresis.

En ocasiones está asociada a infecciones de la orina. Ahora, si además hay dificultad para controlar las heces, podría tratarse de un problema más grave, pero generalmente no es serio. Con frecuencia se resuelve solo.

A veces tiene un componente genético, o sea, uno de los padres tuvo el problema. Si su chico no tenía problemas y de repente empezó a tenerlos cuando llegó un hermanito o sucedió un evento traumático en la casa, esto puede ser una reacción a esos hechos. Pero en la mayoría de los casos el problema tiende a resolverse por sí solo. Lo importante es evitar que el niño se sienta culpable.

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¿Qué puedes hacer?

1. Limitar la cantidad de líquidos que toma antes de acostarse.

2. Despertarlo durante la noche para que vaya al baño.

3. Comprar una alarma de humedad. Estas alarmas tienen un dispositivo que se sujeta al pijama o al colchón y que lo despiertan con una señal o con vibraciones si empieza a mojar la ropa, aunque en realidad hay niños que tienen el sueño tan profundo que ni se despiertan.

Si el problema persiste, siempre hay remedios para ayudar a controlarlo relativamente rápido. Pero no te angusties, es posible que supere esta fase. Lo más importante es que los papás no se sientan avergonzados por el problema.

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