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Con una temperatura cercana a los 30 grados Celsius (85 Fahrenheit), el día más caluroso del torneo, la estadounidense se colocaba toallas repletas de hielo contra la frente y cuello, mientras tomaba agua.

Williams enferma avanza a final en Roland Garros

Williams enferma avanza a final en Roland Garros

Abajo un set y un quiebre, Williams se las ingenió para alcanzar la final tras derrotar a la suiza Timea Bacsinszky.

Con una temperatura cercana a los 30 grados Celsius (85 Fahrenheit), el...
Con una temperatura cercana a los 30 grados Celsius (85 Fahrenheit), el día más caluroso del torneo, la estadounidense se colocaba toallas repletas de hielo contra la frente y cuello, mientras tomaba agua.

PARIS (AP) — Durante los cambios de lado en su semifinal del Abierto de Francia, una enferma Serena Williams caminaba despacio hacia su silla, en donde parecía que no podía ni sentarse.

Con una temperatura cercana a los 30 grados Celsius (85 Fahrenheit), el día más caluroso del torneo, la estadounidense se colocaba toallas repletas de hielo contra la frente y cuello, mientras tomaba agua.

Al inicio del partido, su juego era tan malo como su salud. No iba tras pelotas por las que normalmente correría. Y lo que más la delataba: Incluso cuando ganaba puntos, Williams se abstenía de sus gestos con el puño y sus conocidos gritos de "¡Vamos!"

Pero nunca se le puede dar por derrotada, sin importar las circunstancias. Abajo un set y un quiebre, y claramente lejos de su mejor nivel físico, Williams se las ingenió para alcanzar la final tras derrotar a la suiza Timea Bacsinszky por 4-6, 6-3, 6-0.

Tras perder su servicio y quedar abajo 2-3 en el segundo set, Williams se llevó los últimos 10 games.

"Sorprendente", dijo el entrenador de Williams, Patrick Mouratoglou. "Esa es la diferencia entre las campeonas y las demás. No existe explicación lógica. Simplemente tiene la habilidad de reaccionar cuando está en peligro".

Mouratoglou dijo que la número uno del mundo ha batallado durante días con el resfriado, que incluye fiebre y congestión en el pecho "que le dificulta respirar".

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A un triunfo de un tercer título de Roland Garros y su vigésimo de Grand Slam, Williams se medirá a la 13ra preclasificada, la checa Lucie Safarova, el sábado en la final.

"Lo intenté todo. Pensaba que si iba a perder, lo haría batallando", comentó en francés Williams a la afición de la Cancha Philippe Chatrier. "Lo intenté y lo intenté. Encontré energía. No sé dónde, pero la encontré. Y gané. Y espero que el sábado, espero... ".

Interrumpiéndose a sí misma, se alejó del micrófono, se dobló y comenzó a toser. Dio un breve saludo, recogió sus cosas y se fue. Fuera de la cancha recibió un abrazo de su entrenador, quien la ayudó a bajar hacia los vestidores.

"Estaba preocupada", dijo Oracene Price, madre de Williams, a The Associated Press. "Pero sabía que si sobrevivía al segundo set, de alguna manera la adrenalina y Dios le ayudarían el resto del partido".

Ahora Williams disputará su final 24 de Grand Slam. Safarova, su primera.

La zurda Safarova dio cuentas de la campeona defensora, Maria Sharapova en la cuarta ronda, y el jueves se impuso a la campeona de Roland Garros de 2008, Ana Ivanovic, por 7-5, 7-5.

Williams ganó su semifinal pese a perder el primer set por cuarta ocasión en seis partidos en este torneo. Nunca había conseguido tantas remontadas en un solo certamen de Grand Slam durante su larga y exitosa carrera.

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Cuando este duelo finalmente terminó, Williams se inclinó y descansó su cabeza en las manos. Tras felicitar a Williams en la red, Bacsinsky se limpió las lágrimas y dejó la cancha dejando atrás toda ilusión. Antes de estas dos semanas, la suiza nunca había superado la segunda ronda en París — o la tercera ronda de cualquier otro Grand Slam.

Hace dos años, se alejó del tenis para trabajar en restaurantes con la intención de conseguir una licenciatura en hotelería. El año pasado era la 112 del mundo y tuvo que pasar por la clasificación tan solo para llegar al cuadro principal de Roland Garros.

En 2015, equipada con un peligroso revés y la afinidad por los delicados drop shots, Bacsinszky superó a la bicampeona de Wimbledon, Petra Kvitova, quien era la cuarta preclasificada, junto con la número 16, la estadounidense Madison Keys. Antes del jueves había perdido tan solo 33 games, la menor cantidad del torneo. También tenía marca de 7-0 en el Abierto de Francia luego de ganar el primer set.

Pero ninguno de esos duelos había sido ante Williams.

Cuando la apuesta es alta y la situación luce más adversa, no existe nadie en este momento que sea mejor que ella — y tal vez, en la historia del deporte. Tiene registro de 11-0 en duelos a tres sets en la temporada, parte de un récord de 31-1 en lo que va del año.

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Si puede vencer a Safarova, la jugadora de 33 años agregará éste título a los obtenidos en 2002 y 2013 y logrará su tercer Major de manera consecutiva, tras ganar el Abierto de Estados Unidos en septiembre y el Abierto de Australia en enero.

"Ha estado enferma un buen rato, pero nunca contempló el retiro", dijo Mouratoglou. "Irá a la cancha incluso en una pierna. Siempre cree que puede hacerlo. Esa es su fortaleza. No puedes sacárselo de la cabeza".

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