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Federer se impuso a Del Potro e irá por su pase a la final en Bercy ante Djokovic.

Federer acaba con Del Potro en Bercy y se medirá ante Djokovic

Federer acaba con Del Potro en Bercy y se medirá ante Djokovic

Roger Federer eliminó a Juan Martín del Potro en cuartos de final del Masters 1000 de Bercy, e irá por un puesto en la final vs. Djokovic.

Federer se impuso a Del Potro e irá por su pase a la final en Bercy ante...
Federer se impuso a Del Potro e irá por su pase a la final en Bercy ante Djokovic.

PARIS - El suizo Roger Federer eliminó al argentino Juan Martín del Potro en cuartos de final del Masters 1000 de Bercy, 6-3, 4-6, 6-3, por lo que se medirá por un puesto en la final contra el serbio Novak Djokovic.

Del Potro no puso seguir la racha de tres triunfos consecutivos que tenía contra el suizo, el último logrado el pasado domingo en la final de Basilea, en casa del exnúmero uno del mundo.

Jaleado por un público que le ha adoptado como suyo, Federer disputará sus séptimas semifinales del año y las terceras en la moqueta parisiense.

En busca de su primer título importante de la temporada, el número seis del mundo tendrá ahora que vencer al número dos, que también logró el pase a semifinales tras derrotar a otro suizo, Stanislas Wawrinka, 6-1, 6-4.

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Será para Federer otro duelo clásico. Si contra Delpo dominaba 13 a 5, aunque había perdido los tres últimos duelos, frente al serbio el balance es más nutrido e igualado, 16 a 13, con encuentros épicos entre medias y una victoria del actual número dos en el último duelo, precisamente bajo techo en el pasado torneo de Maestros de Londres.

Federer está al alza y parece que no quiere dejar el año sin levantar una copa de renombre. Bercy, donde ya ganó en 2011, parece una buena oportunidad, además de una forma de preparar la traca final, el trofeo de Maestros de Londres de la semana próxima, donde participará por duodécima vez consecutiva y donde ha cosechado seis triunfos, más que ningún otro tenista.

Su victoria contra Del Potro demuestra que el helvético se ha reencontrado con el juego sólido que no demostró a lo largo de la temporada.

Pocas veces la supuesta supremacía moral de un jugador sobre otro tuvo tan corta duración. Se suponía que el argentino tenía la moral comida al suizo por esos tres triunfos, pero Federer saltó al terreno de Bercy como si nada.

Había avisado el helvético de que tenía un plan para derrotar al argentino. Y lo tenía, aunque Delpo no se lo puso fácil.

Al contrario que el argentino, mucho más nervioso y tenso, más impreciso en el juego, una diferencia que no tardó en trasladarse al marcador.

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Mientras el de Tandil se adjudicaba trabajosamente su servicio, el de Basilea lo hacía casi sin sudar. Hasta que en el cuarto juego llegó lo inevitable, el suizo se adueñó del servicio del argentino, renta que transformó en el primer set.

La segunda fue de cariz diferente. Federer no perdió solidez, pero Del Potro ganó en precisión. El argentino plantó cara a su rival, una sensación que no había dado en el primer parcial.

El duelo se igualó, parecía destinado a resolverse en el desempate, porque ninguno de los dos acosaba el saque de su rival. Hasta que Del Potro encontró la ocasión en el décimo juego. Ahí tuvo sus primeras bolas de rotura de todo el partido. A la segunda, transformó la ventaja, que significaba igualar el partido.

En el set definitivo, la igualdad volvió a la moqueta de Bercy, pero Del Potro perdió eficacia con su servicio. Federer le quebró en el quinto juego y aunque el argentino recuperó la renta en el siguiente, volvió a ceder en el séptimo.

El calor del público arropó al suizo que se obstinó en no alargar el partido y lo cerró en los dos siguientes. Una hora y 43 minutos.

La derrota fue un paso atrás en el casi perfecto final de temporada que venía firmando Del Potro. Desde que perdió en el Abierto de Estados Unidos contra el australiano Lleyton Hewitt, el argentino sólo había perdido un partido y fue contra un rival de la talla de Djokovic en la final de Shangai, en un duelo que se resolvió en el juego de desempate.

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Entre medias, había ganado los torneos de Tokio y Basilea y era uno de los jugadores que presentaba un nivel de forma más sólido del circuito.

Para conseguirlo había acumulado demasiados partidos, incluido un viaje a su Tandil natal en medio, quizá demasiada exigencia física que, tarde o temprano, debía pasar factura.

Ya había dado un aviso en el primer set contra el búlgaro Grigor Dimitrov en octavos de final. Pero si frente al joven y prometedor tenista de 22 años encontró recursos suficientes para sobreponerse, ante Federer no le llegó la gasolina.

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