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Alberto Contador liderando el grupo en el ascenso del Tourmalet

Opinión: Alberto Contador y la obligación de ganar

Opinión: Alberto Contador y la obligación de ganar

A quien esté familiarizado con el ciclismo, la sola mención del “Ascenso al Tourmalet”, le dirá mucho más que es una de las etapas reinas del famoso Tour de Francia que se originó en el año 1903.

Alberto Contador liderando el grupo en el ascenso del Tourmalet
Alberto Contador liderando el grupo en el ascenso del Tourmalet

Robert Eizmendi -  Corresponsal España

BARCELONA, España - A quien esté familiarizado con el ciclismo, la sola mención del “Ascenso al Tourmalet”, le dirá mucho más que es una de las etapas reinas del famoso Tour de Francia que se originó en el año 1903.

No siendo así, deberé explicar sintéticamente que anualmente en la más célebre competencia del deporte de las dos ruedas, la mencionada etapa que se corre desde el año 1910, es la que contempla la subida de mayor exigencia física para sus participantes, quienes deben ascender 2.115 metros sobre el nivel del mar en un paso montañoso ubicado en el centro de los Pirineos franceses, y que este año ha sido la cuadragésima novena vez que se cumplido esta etapa en las noventa y siete ediciones que lleva el evento.

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El Tour de Francia, particularmente este año 2010, se ha desarrollado a los largo de 3.642 kilómetros, durante 22 días de duración desarrollado en 21 etapas, prólogo incluido, de casi 4 horas de pedaleo constante; Es decir, prácticamente una etapa por día.

Si a cualquier atleta se lo pone a competir de esta manera tan salvaje, con las tremendas exigencias físicas que requiere el ciclismo, más de uno de nosotros nos debemos haber llevado las manos a la cabeza pensando en voz alta acerca de la barbarie a que el deporte moderno y sus demandas de éxito someten al deportista.

Todo este prólogo sirve para poner sobre la mesa las razones con que debemos juzgar convenientemente el tema y decidir de allí en adelante si no somos uno más de los culpables que casos como el del español Alberto Contador, reciente ganador del Tour por tercera vez en su carrera ciclista, esté atravesando el calvario de la duda por haberse, supuestamente, dopado, precisamente antes de la ascensión al tan temido Tourmalet.

No es solamente el ciclismo en particular el que a la larga queda en deuda y duda, si no el deporte en general; Los Floyd Landis, Ben Johnson, Marion Jones, José Canseco, Mats Wilander, Martina Hingis, Diego Maradona y un extensísimo etcétera, sin querer ahondar en lo nauseabundo de esas profundidades, lo ratifican y de manera justificada desde su culpa nos señalan con dedo acusador.

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