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Ícono del fútbol americano (AP-NFL).

Manuel Aguilar Caloca: Vince Lombardi, un centenario que vale recordarse

Manuel Aguilar Caloca: Vince Lombardi, un centenario que vale recordarse

Se cumplen 100 años del nacimiento de una de las máximas leyendas de la NFL, el hombre que sólo sabía ganar, Vince Lombardi.

Ícono del fútbol americano (AP-NFL).
Ícono del fútbol americano (AP-NFL).

Me vino a la mente la imagen de un hombre que me hubiese gustado conocer o quizás no, pero que sí cuenta con toda mi admiración: Vince Lombardi.

Obviamente, conocer a un hombre legendario es una aspiración auténtica, pero también debería ser algo imponente tratar con un entrenador como él, al que hasta los jugadores más fuertes y rudos le temían. Una frase a veces atribuida al guardia Jerry Kramer y, a veces, al tackle Henry Jordan fue el reflejo de la personalidad de Lombardi: “Fue un hombre justo, nos trata a todos por igual: como a perros”.

Ciertamente, este 11 de junio se conmemora el centenario de aquél, en 1913, cuando vino a este mundo, en Brooklyn, New York, Vincent Thomas Lombardi, el hombre que es referente, como pocos, del deporte de las tackleadas y de la NFL. Basta recordar que el galardón máximo de la liga deportiva profesional más exitosa del mundo lleva su nombre, por lo tanto es un nombre más que histórico, es un nombre que inspira respeto, que nos remite a la filosofía de “ganar es lo único”, que también es sinónimo de excelencia y férrea disciplina.

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Ciertamente, sus métodos heterodoxos rindieron muy buenos resultados.

Por supuesto, Lombardi también es símbolo de Green Bay, el pequeño pero apasionado e inspirador poblado del estado de Wisconsin, sobre el que recaen muchas de las más grandiosas historias y leyendas del deporte, el lugar al que Lombardi consolidó como tierra de campeones, de vencedores, el famoso “Titletown”.

Lombardi fue un hombre que tenía una personalidad descrita generalmente como recia, dura, que no admitía equivocaciones; sin embargo, para aquellos que fueron más cercanos a él por los nexos familiares, la amistad y las cuestiones espirituales, fue un hombre de carácter, pero noble, apegado a los principios religiosos que le inculcaron sus padres y con una inquebrantable voluntad por triunfar y por enmendar los errores cometidos.

Su trascendencia rebasó las fronteras del fútbol americano y de los deportes para inculcarse en la cultura popular como la encarnación del trabajo férreo y la constancia que siempre dan frutos. Mucho de ello quedó también plasmado en el filme llamado “ El segundo esfuerzo” (“Second Effrot”) en el que Lombardi aparece tal como fue para sus jugadores, un líder y un motivador, que ayuda a un vendedor a superar los fracasos con máximas de su autoría como “la confianza es contagiosa tanto como también la falta de ella”. Esta película de media hora de duración es ahora uno de los más clásicos y socorridos videos motivacionales y de estrategia para capacitadores, vendedores y estudiantes.

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Igualmente, muchas calles, avenidas, plazas, escuelas han sido nombradas en su honor y, además de los reconocimientos deportivos como varias inducciones a diversos Salones de la Fama, su efigie ha aparecido en estampillas postales, estatuas y bustos en Estados Unidos. Se hizo una película biográfica sobre su personalidad con el gran actor Ernest Borgnine en el papel de Lombardi, por destacar sólo una, y, en 2011, en Brodway se montó una obra de teatro con el título “Lombardi”, en el que es interpretado por Dan Lauria (aquel actor que era el padre de familia de la serie “Los Años Maravillosos” [“The Wonder Years”] de la década de los 80 para quienes la recuerdan).

Nunca podrá dejarse de lado su impresionante carrera en la NFL como otra de sus referencias y, aunque uno quiera abreviarla, no deja de maravillarnos: Nueve años como entrenador en jefe de los Green Bay Packers (1959-1967) sin tener una sola temporada perdedora, cinco campeonatos de la NFL (1961, 1962, 1965, 1966, 1967), siendo el último en haber conseguido un tricampeonato, ganador de los dos primeros Super Bowls, marca de 9-1 en postemporada y miembro del Salón de la Fama desde 1971, de manera póstuma.

A Lombardi le interesaba ganar todo y acostumbrar a sus jugadores a ello, muestra de ello es que en juegos de pretemporada "partidos en los que generalmente no se da relevancia al marcador sino que se pone en forma al equipo y se prueban nuevos jugadores" tuvo marca de 44-12, es decir, un 78% de efectividad. Para completar algunos datos relevantes más, diremos que su marca global en la NFL fue de 149-47-6, sumando temporada regular y postemporada y el año que dirigió a los Washington Redskins (1969).

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Lombardi vivió con intensidad y se fue joven de este mundo, a los 57 años, cuando el cáncer lo venció el 3 de septiembre de 1970. Sin embargo, esa intensidad y esa personalidad que muy pocas veces habrá mostrado síntomas de debilidad en la vida y en los campos deportivos son un legado que deberemos seguir apreciando, abrazando y no abandonar en cualquier aspecto de nuestras propias existencias.

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