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Se convirtió en el ala cerrada mejor pagado en la historia de la NFL al firmar por 4 años a cambio de 40 millones de dólares.

Enrique Burak: ¿Es o no es?

Enrique Burak: ¿Es o no es?

No cabe duda que el tiempo, y el dinero, pueden convertirse en los mejores bálsamos para limar asperezas tras una difícil negociación.

Se convirtió en el ala cerrada mejor pagado en la historia de la NFL al...
Se convirtió en el ala cerrada mejor pagado en la historia de la NFL al firmar por 4 años a cambio de 40 millones de dólares.

No cabe duda que el tiempo, y el dinero, pueden convertirse en los mejores bálsamos para limar asperezas tras una difícil negociación.

Hace unos días, Jimmy Graham de Nueva Orleans, se convirtió en el ala cerrada mejor pagado en la historia de la NFL al firmar un pacto por 4 años a cambio de 40 millones de dólares, con 21 millones garantizados, superando el contrato de Dallas Clark que en el 2008 se comprometió a jugar 3 temporadas con Indianápolis por 27.55 millones.

El dinero es más que justificado, dado que el año anterior Graham fue líder de la liga en touchdowns por la vía aérea con 16, atrapó 86 pases, y acumuló 1,215 yardas. Y también es cierto que no es flor de un día. Novato en el 2010, se convirtió en titular una campaña después, y desde ese momento a la fecha, promedia 90 recepciones, 1,169 yardas y 12 visitas a las diagonales por temporada. Es, definitivamente, el objetivo aéreo más seguro y eficiente de Drew Brees.

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Sin embargo, la batalla por el dinero que los Santos debían pagarle, tuvo una visita previa en tribunales.

Debido a los nuevos esquemas, en los que las asignaciones y responsabilidades de los jugadores se han modificado de manera sustancial en los últimos tiempos, el grupo de asesores de Graham buscó que se le definiera como receptor, y no como ala cerrada. Y aunque es un asunto que parece menor, en realidad no lo es.

De no haberse llegado a un acuerdo para un nuevo convenio, Nueva Orleans tenía la opción de otorgarle a Graham la etiqueta de jugador franquicia, que protege a los equipos al menos por un año de perder a un elemento clave, al tiempo que éste recibe como salario el promedio de lo cobrado por los 5 jugadores mejor pagados de su posición. Lo anterior no evita que otra escuadra pueda hacerse de los servicios de ese elemento, pero el costo es sumamente elevado, al tener que ceder dos selecciones de primera ronda.

Bajo el procedimiento anterior un ala cerrada recibe 7.053 millones de dólares anuales, mientras que los receptores se hacen de 12.132 millones por temporada. He ahí la gran diferencia.

En el tribunal los abogados de Graham señalaron que durante la campaña anterior, su cliente se ubicó como receptor en el 67% de los centros. Para elevar la tensión, testificaron en su contra el gerente general del equipo Mickey Loomis y su entrenador Sean Payton.

Finalmente el árbitro determinó que como Graham se colocó en el 51.7% de las jugadas a una distancia máxima de 4 yardas del tackle, es un ala cerrada.

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Pero no le fue tan mal, las cifras en su convenio son históricas para su posición, y el promedio por año de 10 millones de dólares es más cercano a lo que perciben los receptores que las alas cerradas.

Nueva Orleans también gana porque cuentan con plantilla completa para el inicio de la pre-temporada.

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