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Peyton Manning ha logrado ya casi todo lo que alguien podría pedir en su regreso al campo y podría amarrarlo todo en el Super Bowl XLVIII (AP-NFL).

El camino de Peyton Manning al Super Bowl XLVIII es una historia épica

El camino de Peyton Manning al Super Bowl XLVIII es una historia épica

Ahora que está en el Super Bowl es un buen momento para echar un vistazo al tortuoso camino de Peyton Manning de vuelta tras su lesión.

Peyton Manning ha logrado ya casi todo lo que alguien podría pedir en su...
Peyton Manning ha logrado ya casi todo lo que alguien podría pedir en su regreso al campo y podría amarrarlo todo en el Super Bowl XLVIII (AP-NFL).

Por Judy Battista

DENVER " Fue hace menos de 18 meses, después de un entrenamiento de campamento de entrenamiento en un cálido día de finales de verano, que Peyton Manning comenzó a hacer historia.

“El momento perfecto para contar esta historia será después de que ganemos el Super Bowl este año”, es como él comenzó la historia sobre cómo un pase lanzado en secreto a su amigo Todd Helton en Coors Gield cayó en picada al suelo. Ese fue, técnicamente, el primer pase que Manning lanzó en Denver mientras intentaba evitar más cirugías para reparar su cuello, al tiempo que estaba en un paro patronal con Indianapolis conforme los jugadores y los dueños negociaban un nuevo contrato colectivo. Esto fue mucho antes de que pudiera haber sabido que su carrera daría un dramático y descorazonador giro que terminaría en las sombras de las montañas.

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Lo único que no encajaba de la historia era el momento en el que se comenzó a contar. Porque parece que el momento ideal para contarla, después de todo, es justo ahora.

Tres años después de ese pase que le daba tanta vergüenza que no quería que nadie lo viera y menos de dos después de su doloroso y extraño viaje por la agencia libre -en un punto días después de su salida de los Colts, le dijo a su padre Archie que ya no quería hacer más visitas y que se iría a casa, lo que forzó a Archie a preguntarle cuál era ahora su casa- Manning está al borde de atar su carrera con un moño dorado.

El domingo 19 de enero, jugando posiblemente el mejor partido de postemporada de su carrera en la mejor temporada de su vida, Manning impulsó a los Broncos más allá de sus eternos némesis, los New England Patriots, por marcador de 26 a 16, y con ello al Super Bowl. Esta será la tercera aparición de Manning en el Super Bowl y su oportunidad de por fin satisfacer a todos quienes han sugerido que para poder ser considerado el mejor quarterback en la historia, debe de ganar más de un Trofeo Lombardi.

Pero ya sea que los Broncos ganen o pierdan el dos de febrero en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, la llegada al partido ha sido una afirmación suficiente del notable renacimiento de la carrera de Manning, un renacimiento cuyo resultado era tan dudoso que cuando completó su primer pase respetable en el campamento de entrenamiento de Denver, decidió grabar con su teléfono el video de la sesión de revisión para enviarlo a todos quienes lo ayudaron. Él no sabía en ese entonces si volvería a acercarse a otro Super Bowl.

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“Nadie podía darme un verdadero calendario o una predicción en cuanto a recuperación física”, dijo Manning tras el partido. “Nunca antes había cambiado de equipos. No tenía idea de cuánto tomaría conseguir química ofensivamente o estar cómodo con la cultura”.

En ese día de verano, Manning había pasado tiempo extra trabajando con los receptores Eric Decker y Demaryius Thomas para intentar acelerar el proceso de aclimatación. El domingo contra New England, Manning completó 32 de 43 pases para 400 yardas y dos touchdowns y no fue capturado en un partido que cambió de rumbo significativamente con una lesión del esquinero de los Patriots Aqib Talib. Los Patriots han estado plagados de lesiones todo el año, pero esta era demasiado para manejar en un momento crucial. Talib debía de cuidar a Thomas todo el día y una vez que el esquinero salió lesionado, irónicamente en una jugada en la que el ex Patriot Wes Welker chocó con Talib en el medio del campo, Thomas quedó libre terminando su partido con siete recepciones para 134 yardas y un touchdown.

Ahí estaba como lo ha estado con la mayoría de las cosas de Manning en esta temporada; una simetría perfecta sobre el resultado. Manning y Tom Brady están atados entre sí, con sus carreras y legados medidos a través del lente de su rivalidad. Brady la ha dominado en su mayoría y Manning dijo que los Patriots han tenido tanto éxito que el campeonato de la AFC debería de llevar su nombre.

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Pero ahora Manning ha ganado dos de sus tres duelos por el título de la AFC contra New England. La última vez fue en el Juego de Campeonato de la AFC en 2006 y dos semanas más tarde Manning ganó su único Super Bowl. Él también perdió uno, contra New Orleans en la temporada 2009. Pero los Patriots han perdido dos Super Bowls en ese lapso también, ambos contra los New York Giants.

Al final de la temporada 2011, la que Manning se perdió por la lesión de cuello, el veterano se coló al Juego de Campeonato de la NFC en San Francisco sin informar a su hermano Eli de que estaría ahí. El domingo Eli hizo lo mismo por él, parado junto a su hermano mayor mientras este se vestía tras el partido, aconsejando al entrenador John Fox que preparara a los Broncos como si fueran a jugar la siguiente semana porque la semana del Super Bowl sería un caos.

Peyton tenía la mente ya en el siguiente partido también, mientras se anudaba la corbata y arreglaba su peinado. Él quería saber cuál sería el plan de Fox para la semana.

Manning emite un sentimiento este año que se siente como un vaivén. Él ha dicho en muchas ocasiones que desea disfrutar de la preparación y de todos los momentos porque sabe que su carrera está en su recta final. Pero eso también le dio a esta temporada una innegable sensación de urgencia en su persecución de, de un solo golpe, disfrutar y maximizar su tiempo restante como jugador.

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El sábado, el hermano mayor de Manning, Cooper, envió un mensaje de texto a Peyton: “Hey, ya llegaste hasta aquí. Adelante, imagina que eres un niño de 10 años jugando en el patio”.

“Así es como yo lo vi hoy”, dijo Cooper tras el juego. “Él nunca admitiría que se divirtió, sería demasiado permisivo para él. Pero todavía tiene toda la actitud de un niño jugando en el patio. Creo que es un poco especial, especialmente ahora que el reloj avanza”.

El reloj avanza cada vez más notablemente para Manning conforme pasan los meses, lo que explica por qué su padre admitió ser la persona más nerviosa en el estadio el domingo. Archie estaba tan preocupado por la buena suerte que cuando se dio cuenta había ya caminado al mismo punto en el que estaba parado la semana anterior cuando los San Diego Chargers recuperaron una patada corta justo cuando los Patriots intentarían una y de inmediato se movió en otra dirección.

El domingo, al terminar su conferencia de prensa, Peyton Manning dijo que intenta no tener altas o bajas muy dramáticas. El mariscal ha tenido la oportunidad de caer en cambas, desde luego, de que ha regresado; el alta de estar de vuelta en la liga y la baja de la impactante derrota en playoffs del año pasado.

Pero en aquel día de verano, Manning me dijo una historia para el New York Times sobre lo que esperaba lograr en su regreso.

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“Me gustaría ser el jugador que todos creen que están acostumbrados a ver”, dijo Manning entonces.

Ya lo es. Aún mejor.

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