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Con mucho para pensar y reflexionar en su cabeza para el tercer partido en casa de los Mavericks.

Heat de Miami llegó a Dallas con el ego lastimado

Heat de Miami llegó a Dallas con el ego lastimado

LeBron James y sus compañeros de aventura en el Heat, Dwyane Wade y Chris Bosh, llegaron este viernes a Dallas con el ego un tanto lastimado, luego de la humillante derrota sufrida.

Con mucho para pensar y reflexionar en su cabeza para el tercer partido...
Con mucho para pensar y reflexionar en su cabeza para el tercer partido en casa de los Mavericks.

Con el viento en contra

DALLAS - LeBron James y sus compañeros de aventura en el Heat, Dwyane Wade y Chris Bosh, llegaron este viernes a Dallas con el ego un tanto lastimado, luego de la humillante derrota sufrida la víspera en Miami ante los Mavericks, en la final por el título 2010-2011 de la NBA.

Con la serie empatada 1-1, tras victoria de Miami en el primer choque (92-84), el quinteto de la 'Ciudad del sol arriba a la urbe texana para tres encuentros claves el domingo, martes y jueves.

"The winner takes all (El ganador se lo lleva todo)", expresó James antes de montarse en el avión rumbo a Dallas, con una expresión más seria de los habitual en su cara.

Cuando parecía que tenían en sus bolsillos el segundo triunfo de esta serie al mejor de siete choques, los del Heat vieron como se les desinflaba el globo de la celebración a pinchazos limpios de la estrella de Dallas, el centro alemán Dirk Nowitzki.

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Con algo más de cinco minutos por jugar, Nowitzki se echó a los Mavs a la espalda y les llevó a descontar 15 puntos para llevarse un inesperado triunfo de 95-93 y nivelar el compromiso.

"Obviamente ésto duele", dijo Wade. "Tenemos dos días para pensar en nuestros errores y en cómo desperdiciamos una ventaja de 15 puntos.

El canastero de Miami, el mejor a la ofensiva en ese tope, con 36 unidades, reconoció que su equipo se puso en situación comprometida al perder ese segundo juego.

"Nosotros mismos nos la pusimos más difícil. Vamos a ver de lo que estamos hechos como equipo", subrayó el llamado D-Wade.

El lastimado orgullo de las bien pagadas superestrellas miamenses sufrió otro pinchazo cuando camino al hotel donde se hospedarán en Dallas, les dio la bienvenida a lo texano un gigantesco cartel con el equipo de los Mavericks en pleno, y su estrella Dirk Nowitzki al frente.

La inmensa foto era todo un desafío a los 'Tres Reyes': "Aquí estamos", decía encima del grupo texano.

Lebron, Wade y Bosh han cargado con la mayor parte de las críticas de la prensa y los aficionados miamenses por su triunfalismo del jueves de celebrar antes de tiempo la victoria.

Con 7:14 minutos por jugar, el propio Wade clavó un triple frente a la banca de los Mavericks para poner en ventaja a Miami 88-73, y haciendo gestos de triunfo con una mano se paseó ante los desanimados texanos.

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"No hubo celebración. Fue un disparo hecho en un momento del juego. Cada equipo hace algo para festejar una canasta. Una celebración es confeti, botellas de champán", dijo Wade.

El gesto molestó a los jugadores de Dallas, y fue tal vez la chispa que prendió su amor propio para la increible reacción.

"Nos enfureció a muchos de nosotros", dijo Tyson Chandler, el centro de Dallas, con un papel destacado en el encuentro. "Es molesto cuando estás por ahí jugando duro y alguien celebra justo en frente de tu banco".

Criticados por la fanfarria con que llegaron a Miami, los 'Tres Mosqueteros' han estado en el ojo público desde la pretemporada, pero ahora LeBron James le quita mecha al barril de la autocomplacencia y trata de enfocar las prioridades de su equipo.

"En cuanto a la celebración, esa palabra se ha utilizado con nosotros todo el año. Pero todos sabíamos que en cuanto comenzáramos a jugar dejaríamos todo eso atrás. Ahora lo que cuenta es enfocarse y ganar otros tres juegos", añadió James.

Su amigo D-Wade, quien le convenció a renunciar a millones de dólares para firmar con el Heat con tal de tener la oportunidad de ir por un título, califica el tropezón ante Dallas como una "crísis mental".

"Sólo es una crisis mental. Lo importante no es caer, sino saber levantarse", filosofó Wade, un hombre que según confiesa, lee la biblia con cierta frecuencia.

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