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Los Warriors humillaron a los Cavalier física y mentalmente.

Curry y su banda dan clases a LeBron sobre liderazgo

Curry y su banda dan clases a LeBron sobre liderazgo

El Quicken Loans Arena de Cleveland fue testigo de un baño de agua fría sobre los Cavaliers que recibieron una clase de baloncesto de los Warriors.

Los Warriors humillaron a los Cavalier física y mentalmente.
Los Warriors humillaron a los Cavalier física y mentalmente.

Ernesto Reitich

El Quicken Loans Arena de Cleveland fue testigo de un baño de agua fría sobre los actuales líderes de la Conferencia del Este. Los Cavaliers recibieron una clase de baloncesto de parte de los actuales campeones de la NBA, los Golden State Warriors quienes le propinaron una tunda 132 – 98 al equipo del supuesto “mejor jugador del mundo” LeBron James y su combo.

El vestuario de visitantes en el Quicken Loans Arena estuvo mucho más seco, sin burbujas, más tranquilo en la noche del lunes que la última vez que los Warriors estuvieron allí.

No hizo falta plástico para cubrir los puestos de venta o el piso alfombrado. Las únicas botellas que se abrieron esta vez eran de agua y bebidas deportivas para hidratarse después de la clase que le dieron a los Cavaliers en su propia casa.

Los Warriors humillaron a los Cavaliers no sólo físicamente sino mentalmente, abofeteándolos de una manera como no lo habían hecho en sus cinco victorias anteriores sobre los Cavs, que data de las finales del año pasado.

Stephen Curry enterró tiros cercanos a la media cancha sin compasión, Klay Thompson se encargó de poner en “mute” a la multitud con cada sonido invisible de la red y Draymond Green, qué más podemos decir, hizo absolutamente de todo. Los Warriors pulieron el piso con LeBron, Love, J.R. Smith e Irving y lo dejaron muy brillante.

Curry y su banda se negaron a regodearse con la aplastante victoria 132-98 porque la realidad es que las victorias en enero no importan mucho. Pero no podían dejar de recordar el pasado que vivieron en esa Arena, hace seis meses, cuando se convirtieron en campeones.

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Ese lugar alberga demasiados recuerdos inolvidables, botellas de champaña explotando y rociando la victoria espumante, Curry abrazando el trofeo Larry O'Brien sin querer dejarlo ir y más.

Curry encendió la controversia antes del juego diciendo que esperaba que el vestuario "todavía oliera un poco como Champagne." Los Cavaliers lo tomaron como una "falta de respeto" pero la respuesta de los Cavaliers fue una actuación patética, en una temporada en la que están ahora 0-3 en contra de los dos únicos equipos de la liga que actualmente tienen mejores registros - Golden State y San Antonio, ambos de la Conferencia del Oeste.

Golden State tiene de sobra lo que le falta Cleveland, un equipo capaz de jugar y competir con cualquier equipo, costa a costa. Los Cavaliers tienen limitada competencia en la Conferencia del Este, Bulls y Raptors están cerca pero nunca al mismo nivel de unos Warriors, Spurs, o Thunder.

Kevin Love y Kyrie Irving declararon en su momento que creían que el resultado de las Finales hubiera sido diferente si ellos hubiesen estado lo suficientemente sanos para jugar toda la serie. Logicamente las Finales hubiesen sido diferentes, ¿pero hubiesen ganado a los Warriors? No creo.

Irving es un maestro, un jugador que hace la diferencia, los Cavaliers habían ganado nueve de 10 desde su regreso, su única derrota fue ante San Antonio, e Irving dijo que tenían que "make a statement" (dejar en claro), cuando los Warriors regresaran a su Arena, pero lo que dejaron bien claro es que el resultado podría haber sido mucho peor en las Finales con un Irving y Love saludables.

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El problema de los Cavaliers no es estar saludables, es comportarse como un equipo, tener al autodeclarado “mejor jugador del mundo” no es suficiente, hay que confiar en tus compañeros, divertirse jugando y no perder la concentración y eso es lo que hace grande a un equipo como los Warriors, a quienes se les ve el compañerismo y el disfrute en cada segundo de juego.

Hay que bajar el ego y el estatus de “celebridad” primero para convertirse en un equipo ganador, los números personales no sirven de nada, un anillo sí, sino pregúntenle a LaMarcus Aldridge si tiene algún arrepentimiento de estar con los Spurs este año.

Los mejores jugadores son los que hacen jugar mejor a sus compañeros, y definitivamente jugadores como Curry, Green, Thompson, Kawhi Leonard, Westbrook son un ejemplo de juego en equipo.

Así que LeBron y compañía, este baño de agua fría ojalá les baje un poco el ego y los una más como equipo, para que puedan convertirse en verdaderos contendientes para el campeonato de la NBA, porque madera tienen para construir un trabuco invencible, si se lo proponen.

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