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Las selecciones de México y Chile se enfrentaron en el Levi´s Stadium de San Francisco con un empate a cero que dejó buen sabor de boca.

Rearmando el rompecabezas

Rearmando el rompecabezas

A pesar de ser un juego de buenas intenciones por parte de México, ante un muy buen adversario, el empate deja enseñanzas que no pueden parar en saco roto.

Las selecciones de México y Chile se enfrentaron en el Levi´s Stadium de...
Las selecciones de México y Chile se enfrentaron en el Levi´s Stadium de San Francisco con un empate a cero que dejó buen sabor de boca.

Anoche se deberían haber sacado conclusiones valederas de cara al futuro inmediato, al menos esto podría pensar Miguel Herrera del conjunto nacional que dirige. A pesar de ser un juego de buenas intenciones por parte de la Selección de México, ante un muy buen adversario, el empate final deja enseñanzas que no pueden ir a parar saco roto.

Se puede argumentar que la base del sistema sigue conceptualmente intacta, la estrategia del ‘Piojo’ se respeta en la puesta en escena, y además, con intérpretes nuevos que se adaptan a las necesidades tácticas que se imponen desde el cuerpo técnico, sin embargo, también se debe hacer hincapié en que los mismos errores se repiten, y ello ya no debiera agradar al timonel nacional.

Los dos equipos en el Levi´s Stadium de Santa Clara, California, mostraron las credenciales que ya les hicieran ser protagonistas en la pasada Copa del Mundo, en lo general, no decepcionaron. Chile con su juego pulido, claro, de ataque, y frontal, no fue, en rasgos generales, diferente a lo que ya nos había mostrado Jorge Sampaoli en Brasil. México, en la actitud, fue lo acostumbrado en la disposición ofensiva, para lo bueno y para lo malo también.

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Desde la óptica mexicana, el empate sin goles en San Francisco, deja al descubierto las falencias a la hora de la definición que han caracterizado al Tri desde siempre, no sólo porque faltaran a la cita amistosa frente a los andinos Javier Hernández y Raúl Jiménez la excusa servirá para cubrir un punto débil que no se desconoce en el conjunto azteca.

El partido ha satisfecho globalmente a los dos entrenadores, porque ellos saben lo que se pretende como objetivo final, pero no a los aficionados que sólo focalizan el momento, y en eso llevan toda la razón.

Por ahora, es el momento de pasar página; el avión espera para volar a Denver, Colorado, allí espera otra prueba para entregarse a la búsqueda de una efectividad en la definición que complazca y acompañe a la intención e ir acoplando mejor el rompecabezas que se busca armar.

Robert Eizmendi

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